La bruja de los tres rostros

Capítulo 42

No fue un acto ruidoso.

No hubo gritos ni sangre inmediata. La traición antigua ocurrió en voz baja, con la apariencia de cuidado, con palabras que prometían protección mientras arrancaban algo esencial.

La bruja lo reconoció en el aire apenas se acercaron al límite del bosque. El primer rostro sintió el tirón de la memoria. El segundo se tensó. El tercero entendió antes que los otros.

—Aquí —dijo—. Aquí fue.

Elna sintió un frío seco en la espalda.

—¿Qué pasó?

La bruja se agachó y apoyó la mano sobre una piedra cubierta de musgo. No buscaba restos. Buscaba huella.

—Alguien habló en nombre de ellas… sin ser una de ellas.

La traición antigua no fue entregar cuerpos. Fue entregar relatos. Contar la historia desde afuera. Decidir qué parte podía sobrevivir y cuál debía desaparecer para que el orden no se alterara demasiado.

Las mujeres del claro confiaron una vez.
Y esa fue la herida más profunda.
Roa frunció el ceño.

—¿Alguien mintió?

—Alguien tradujo —respondió la bruja—. Y al hacerlo, cambió el sentido.

El primer rostro recordó la sensación exacta de ese momento: alivio breve, seguido de un vacío que nadie supo nombrar. El segundo apretó los dientes. El tercero sostuvo la verdad sin adornos.

—Prometieron cuidarlas —continuó la bruja—. Prometieron que el silencio era temporal.

Elna tragó saliva.

—¿Y no lo fue?

—El silencio nunca es temporal cuando conviene al poder.

La traición antigua se convirtió en ley. En costumbre. En norma. Nadie la cuestionó porque parecía razonable. Porque estaba envuelta en lenguaje correcto. Porque no dolía de inmediato.

Pero sus efectos viajaron generaciones.

Roa levantó la mirada.

—¿Eso es lo que estamos deshaciendo?

La bruja asintió.

—Sí. Pero sin repetir la traición al revés.

El segundo rostro habló con firmeza:

—No vamos a hablar por ellas.

El primero añadió:

—Vamos a devolverles la voz.

El tercero selló el acuerdo con silencio atento.

La traición antigua no se repara con venganza.
Se repara con fidelidad: a la verdad, al cuerpo, al instinto, a la memoria completa.
Y ese tipo de fidelidad, la bruja lo sabía,
es lo que más incomoda al mundo.



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En el texto hay: misterio, magia

Editado: 06.02.2026

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