La bruja de porcelana

LVI_En la victoria

Cassian estaba en su trono. Había ganado y todo era perfecto salvo… Solo recordarlo le hacía perder el buen humor. Por más que observara todo su imperio, no podía dejar de dolerle el estómago.

Hace meses había transformado toda la magia del Caos. Ganó sobre los Inquebrantables, creó un santuario hacia su dios y sacrificó a miles de almas a su causa. Controlaba un ejército que torturaba el mundo y aun así no era suficiente.

No lo era por dos cosas: la primera y la que más le enfadaba era el sacrificio, tenía a Maude contra la espada y la pared y había encontrado una tercera opción. Durante su tortura estaba riendo. ¡Riendo! Jamás se había sentido más humillado.

La otra cuestión eran los Inquebrantables, esos soldados se mantenían luchando contra ellos e incluso en su victoria habían tenido el descaro de rescatar algunas de sus ofrendas. Cassian suspiró. Había tantas cosas por hacer.

Se levantó y miró por la ventana, la estatua del Caos le estaba mirando. Cuando Cassian se convirtió en el campeón del Caos, sabía que el camino sería largo. Pronto distinguió a Edme caminando hacia su torre. Vendría con más problemas o más sacrificios.

De cualquier forma, era gratificante. Si podía traer más Caos al mundo, siempre valdría la pena.




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