La Brujita Desastrosa

Capítulo 51

Capítulo 51: Nace Gusty

El quirófano era un lugar de luces cegadoras y tensión palpable, el aire cargado de olor a antiséptico y miedo contenido. Cesárea de emergencia. No había tiempo para nada más.

Vivi, sedada pero consciente, sintió el corte frío, el tirón profundo, el vacío repentino cuando sacaron al bebé. El silencio que siguió fue lo peor. El bebé prematura —1.8 kilos, diminuta, frágil— no lloró al nacer.

Pánico.

El equipo neonatal se movió rápido: enfermeras trabajando en ella con manos expertas, aspirando, estimulando, oxígeno. Segundos que parecieron eternos. Amado, permitido en el quirófano por la gravedad del momento, se quedó paralizado en un rincón, el rostro blanco, las manos apretadas como si rezara.

Finalmente: llanto débil. Un gemido frágil, casi un maullido, pero vivo.

El bebé a incubadora inmediatamente. Tubos, cables, luces intensas en neonatología. Gusty —Angustiana— luchando por cada aliento en un mundo para el que no estaba preparada.

Pero Vivi seguía en la mesa.

Complicaciones.

Hemorragia. El útero no contraía, la sangre salía sin control. Los doctores trabajando frenéticos: suturas, medicamentos, transfusiones. Dos horas más de cirugía, el tiempo estirándose como una pesadilla.

Vivi flotaba entre la conciencia y la oscuridad, sintiendo cómo la vida se le escapaba poco a poco. Pensó en Milagro. En las cartas bajo la almohada. En Gusty, tan pequeña, tan lejos ya.

Sobrevive por los pelos.

Cuando todo terminó, la estabilizaron. La llevaron a recuperación, pálida, exhausta, pero viva.

Amado se acercó a su cama después, las manos temblando, los ojos rojos. No dijo nada. Solo tomó su mano —la que ya no tenía fuerza para retirarla— y la sostuvo.

Vivi abrió los ojos un segundo. Lo miró.

No había odio ya.

Solo cansancio infinito.

Y una certeza fría: había sobrevivido.

Otra vez.

Pero esta vez, algo dentro de ella había muerto para siempre.

Gusty lloraba débil en la incubadora, luchando por vivir.

Y Vivi, por primera vez, se preguntó si valía la pena seguir luchando.

Por él.

Por ellas.

O si, quizá, era hora de dejar ir.



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En el texto hay: romance, amor, suspenso

Editado: 01.02.2026

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