La Brujita Desastrosa

Capítulo 66

Capítulo 66: El pronóstico

El doctor joven dejó los papeles sobre el escritorio. Respiró hondo, como si las palabras que venían pesaran más que el aire.

—Lo siento mucho —dijo—. El cáncer está en estadio cuatro. Hay metástasis. Pulmones pequeños nódulos, algunos ganglios. El hígado ya no funciona bien.

Vivi seguía mirando la pantalla. La masa negra parecía más grande ahora, como si hubiera crecido mientras hablaban.

—Sin tratamiento —continuó el doctor—, el pronóstico es de unos seis meses. Tal vez menos.

Amado se removió en la silla. Su voz salió ronca.

—¿Y con quimioterapia?

—Podríamos ganar tiempo. Quizá un año. A veces un poco más. Pero la calidad de vida… será pobre. Náuseas constantes, fatiga extrema, dolor. El cuerpo de su esposa ya viene debilitado por la cardiopatía.

Vivi no dijo nada. Sus ojos seguían fijos en la imagen. Como si estuviera memorizando la forma exacta de su sentencia.

Amado se inclinó hacia adelante.

—¿Y un trasplante de hígado?

El doctor dudó. Miró la historia clínica abierta frente a él.

—Es una opción teórica. Pero…

Hizo una pausa larga.

—El tipo de sangre de su esposa es AB negativo. Muy raro. La lista de espera en el país es larguísima. Años. Y con la edad que tiene, con el corazón débil…

No terminó la frase.

No hizo falta.

El silencio cayó como plomo.

Amado apretó los labios. Sus manos temblaban sobre las rodillas.

Vivi, por primera vez, giró la cabeza hacia él. Lo miró un segundo. Solo un segundo.

En esa mirada no había rabia.

Ni súplica.

Solo una certeza fría.

El doctor carraspeó.

—Podemos empezar paliativos cuando quieran. Controlar el dolor. Hay ensayos clínicos, pero…

Vivi se puso de pie. Despacio. Como si su cuerpo pesara el doble.

—Gracias, doctor.

Tomó su bolso. Caminó hacia la puerta.

Amado la siguió, aturdido.

En el pasillo, las luces fluorescentes zumbaban.

Vivi se detuvo junto a la ventana. Afuera, el sol brillaba como si nada.

Se llevó la mano al abdomen. Al lugar donde vivía ahora esa cosa.

Seis meses.

Tal vez un año.

Las niñas.

Milagro apenas entrando a la adolescencia.

Gusty todavía tan pequeña.

Y Amado.

Amado, que la miraba como si el mundo se le hubiera caído encima.

Vivi no lloró.

Aún no.

Pero en su cabeza ya contaba los días.



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En el texto hay: romance, amor, suspenso

Editado: 01.02.2026

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