La Brujita Desastrosa

Capítulo 77

Capítulo 77: Milagro con Vivi

Milagro entró sola a la habitación 402. La luz de la tarde ya se había ido, y solo una lámpara tenue iluminaba la cama. Vivi parecía frágil bajo la sábana, pero sus ojos seguían vivos, alerta.

Milagro se acercó despacio. Tomó la mano de su madre.

—Mamá…

Vivi apretó sus dedos con la poca fuerza que le quedaba.

—Cuida a tu padre —dijo bajito—. Si algo me pasa.

Milagro negó rápido, las lágrimas brotando.

—No digas eso.

—Cuídalo. Ha sufrido suficiente. Déjalo ser feliz.

Milagro asintió, sorbiendo. No podía hablar. Solo apretó más fuerte esa mano.

—Te amo, mamá.

—Te amo, hija.

Se inclinó y besó la frente de Vivi. Salió con el rostro empapado.

En la 401, Gusty estaba sentada al borde de la cama de Amado. Él la miraba con una sonrisa cansada.

—Papá…

—Mi niña.

Gusty tragó saliva. Sus ojos brillaban.

—Gracias. Por todo. Por quedarte. Por amarla siempre.

Amado le acarició la mejilla.

—No tuve opción. Era ella o nada.

Gusty se inclinó y lo besó en la frente, como cuando era pequeña y él la cargaba para dormir.

Salió corriendo, llorando sin ruido.

Medianoche prohibida.

Once y media de la noche.

El hospital estaba oscuro, los pasillos en penumbra. Las enfermeras murmuraban en sus estaciones. Algunos familiares de otros enfermos, al verlo pasar con la bata y el suero rodante, lo abrazaron en silencio. Palmaditas en la espalda. Lágrimas compartidas sin palabras.

Amado no podía dormir.

No quería dormir.

Pensaba que si moría mañana, tendría demasiado tiempo para dormir después.

Se levantó despacio. Arrastró el poste del IV con él. El suero goteaba constante.

Salió al pasillo desierto.

Caminó los pocos metros que separaban la 401 de la 402.

Puso la mano en el picaporte.

Abrió despacio.

La habitación estaba en sombra. Solo el pitido suave del monitor y la respiración de Vivi.

Ella no dormía. Lo sintió entrar.

Amado cerró la puerta detrás de sí.

Se acercó a la cama.

Tomó su mano.

Y se quedaron así, en silencio, tomados de la mano a través de la pared que ya no existía.

Ninguno habló.

No hacía falta.

Mañana los abrirían a los dos.

Pero esa noche, todavía eran uno solo.



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En el texto hay: romance, amor, suspenso

Editado: 01.02.2026

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