La Brujita Desastrosa

Capítulo 81

Capítulo 81: Quirófano 2

Quirófano 2. El mismo frío estéril, las mismas luces que no dejan sombra.

Seis cirujanos rodeaban la mesa. El equipo especializado en resección hepática oncológica. Habían recibido el lóbulo de Amado minutos antes: vivo, cálido aún, latiendo en la solución fría.

Incisión.

Abrieron el abdomen de Vivi con precisión. Separaron tejidos, retractores, campo limpio.

El hígado enfermo apareció.

Negro.

Duro.

Tumoral.

Una masa irregular, nodular, que había devorado casi todo el órgano. Cirrótico, lleno de metástasis visibles. Pesado como piedra.

Lo extraen completo.

Con cuidado quirúrgico, desconectaron vasos, ligaron, cortaron. El hígado maligno salió entero, depositado en una bandeja aparte para patología.

La cavidad quedó vacía. Un hueco enorme donde antes latía la muerte.

Entonces entró el hígado de Amado.

El lóbulo derecho, rosado, sano, vibrante.

Lo colocaron en su nuevo hogar.

Empezó el trabajo microscópico.

Horas de precisión absoluta.

Conectar arterias hepáticas, venas portales, venas hepáticas, conductos biliares. Suturas finas como hilos de araña bajo el microscopio quirúrgico. Pinzas delicadas, tijeras micro, puntos que no fallarían.

El tiempo se estiró. Gotas de sudor bajo las máscaras. Monitores estables. Sangre transfundida gota a gota.

2 PM.

Todas las conexiones hechas.

Retiraron las pinzas vasculares una a una.

La sangre fluyó.

El hígado nuevo se sonrojó al instante. Se hinchó ligeramente, se adaptó, cobró vida.

Produjo bilis inmediatamente. Gota dorada en el drenaje.

—Es un éxito —dijo el cirujano principal, y por primera vez sonrió bajo la máscara.

El equipo suspiró al unísono.

Comenzaron a cerrar. Capas: peritoneo, músculo, piel. Suturas internas, drenajes, vendaje.

3 PM.

Vivi salió a recuperación.

Estable.

Presión buena, saturación perfecta, enzimas hepáticas ya bajando.

El nuevo hígado funcionaba como si siempre hubiera estado allí.

Como si Amado ya viviera dentro de ella.

Pero al otro lado del pasillo, en Quirófano 1, Amado se debatía entre la vida y la muerte.

—¡Sigan comprimiendo! ¡No lo dejen ir, todavía tiene pulso! —ordenó el cirujano jefe.



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En el texto hay: romance, amor, suspenso

Editado: 01.02.2026

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