La Brujita Desastrosa

Capítulo 83

Capítulo 83: La batalla perdida

8 PM.

La sala de espera se había convertido en un velorio improvisado. Las sillas formaban círculos irregulares, los termos vacíos rodaban por el suelo, y el aire olía a lágrimas y café frío.

Poco antes, representantes de las familias que habían recibido los órganos de Amado llegaron con discreción. Trajeron sobres gruesos. Dinero para un velorio digno, para una tumba decente, para que los restos de Amado descansaran en paz.

Milagro y Gusty escucharon la oferta con la mirada perdida. No tenían alternativa. El hospital no cubría eso. Amado había firmado la donación sin pedir nada a cambio, pero al final, el dinero llegó igual. Aceptaron. Con vergüenza. Con gratitud amarga. Con las manos temblando.

Ahora lloraban sin consuelo.

Milagro se dejó caer al piso, de espaldas contra la pared. Las piernas no la sostenían. Se abrazó las rodillas y sollozó hasta que le dolieron las costillas.

Gusty estaba en brazos de su tía, gritando una y otra vez:

—No, no, no.

Como si repetirlo pudiera cambiar lo que ya había pasado.

El doctor Méndez regresó, con el rostro agotado. Se sentó frente a ellas.

—Su madre está estable. El trasplante fue perfecto. Pero emocionalmente… es muy frágil. El rechazo psicológico al órgano podría ser fatal. Necesitamos mínimo dos semanas para que el hígado se integre completamente. Mejor un mes. No puede saberlo todavía.

Silencio denso.

Gusty negó con la cabeza, todavía llorando.

—No puedo mentirle. No puedo.

Milagro levantó la vista del suelo. Los ojos hinchados, la voz ronca.

—Tenemos que hacerlo. O la perdemos también.

Se incorporó despacio, como si pesara el doble.

—Papá murió salvándola. No podemos dejar que sea en vano.

Las palabras cayeron como piedras.

La tía asintió en silencio. Los primos bajaron la mirada.

Gusty soltó un gemido largo, pero no rebatió.

Acordaron.

Con lágrimas que no paraban.

Con culpa que les quemaba el pecho.

Pero acordaron.

Mentirán a su madre.

Le dirán que Amado sigue en recuperación intensiva.

Que está grave, pero luchando.

Que pronto lo verán.

Durante semanas.

El tiempo necesario para que el pedazo de Amado que ahora vivía dentro de Vivi se volviera parte de ella para siempre.

Y cuando llegara el momento de la verdad, ya verían cómo sobrevivir a eso también.

Por ahora, la mentira era la única forma de mantenerla viva.

El precio de la salvación seguía subiendo.

Y nadie sabía cuánto más tendrían que pagar.



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En el texto hay: romance, amor, suspenso

Editado: 01.02.2026

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