La Brujita Desastrosa

Arco: TODAVÍA ES ÉL. Capítulo 96

Capítulo 96: El primer latido extraño

Renart abrió los ojos en una habitación blanca que olía a desinfectante y a algo metálico, indefinible. El pitido constante del monitor le taladraba el cráneo, pero no era eso lo que le molestaba. Era el pecho.

Latía.

Fuerte. Demasiado fuerte. Como si alguien hubiera encendido un motor dentro de él después de años de silencio.

Se llevó la mano al esternón. La piel estaba caliente, sensible, marcada por la cicatriz fresca que cruzaba en línea recta. Un corazón nuevo. El suyo había fallado hace seis meses; el de un donante desconocido lo había salvado.

"Bienvenido de vuelta, señor Salazar", dijo la enfermera con sonrisa profesional mientras ajustaba el suero. "Todo salió perfecto. En unos días estará en casa".

Renart asintió, pero no habló. No podía. Algo en su interior se movía, no físicamente, sino como un eco lejano. Un sabor salado en la lengua. Arena bajo los pies. El ruido de olas rompiendo.

Cerró los ojos y el sueño vino rápido, sin aviso.

Estaba en una playa al atardecer. El sol se hundía en el océano turquesa. Una mujer de vestido blanco sencillo caminaba descalza a su lado, riendo. Llevaba un anillo dorado en el dedo anular que brillaba con cada gesto. Él le tomó la mano, la besó en los nudillos.

El mar rugió cerca, olas altas y oscuras. Algo se deslizó de su dedo. Oro cayendo, desapareciendo en el abismo azul.

Pánico inmediato.

Entonces, la voz del mar llegó, profunda, antigua, como un murmullo que subía desde el fondo:

"Te lo llevaré algún día... cuando el sacrificio conmueva mis aguas. Cuando una vida se dé por amor, el oro regresará. Porque el mar no olvida lo que cuesta la vida."

La mujer miró hacia las olas con inquietud. Él corrió hacia el agua, pero ya era tarde.

Despertó sudando, con el corazón galopando como si quisiera salírsele del pecho.

La enfermera entró alarmada.

"¿Se encuentra bien?"

Renart respiró hondo. El monitor se estabilizó.

"Sí… solo un sueño".

Pero no era solo un sueño.

Era un eco que no le pertenecía.

Y en el fondo de su nuevo corazón, algo —o alguien— empezaba a esperar.

Esperar el día en que el mar cumpliera su promesa.

Porque una vida ya se había dado.

Y el oro, tal vez, regresaría.



#360 en Fantasía
#534 en Otros
#55 en Relatos cortos

En el texto hay: romance, amor, suspenso

Editado: 01.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.