Victoria se quedó inmóvil.
La tenue luz del estacionamiento apenas iluminaba el rostro del desconocido.
El viento movía lentamente su abrigo negro.
Durante unos segundos ninguno de los dos habló.
El chofer, que ya había abierto la puerta del automóvil, observó la escena con preocupación.
—¿Señora Ferrer... ocurre algo?
Victoria levantó una mano para indicarle que esperara.
Sin apartar la mirada del hombre, preguntó con frialdad:
—¿Quién es usted?
El desconocido dio un paso al frente.
Su rostro seguía oculto entre las sombras.
—Mi nombre no es importante.
Lo importante es que sé muchas cosas sobre Elena.
Victoria sintió que su corazón daba un vuelco.
Intentó mantener la calma.
—No sé de qué está hablando.
El hombre sonrió.
—Claro que lo sabe.
Hace semanas contrató a un investigador para averiguar todo sobre esa muchacha.
Victoria abrió los ojos con sorpresa.
Aquella información era completamente confidencial.
—¿Cómo sabe eso?
El hombre sacó un sobre color marrón de su maletín.
Lo sostuvo frente a ella.
—Porque ese investigador trabajaba para mí.
Victoria sintió un escalofrío.
Miró el sobre durante unos segundos.
—¿Qué contiene?
—La verdadera historia de Elena.
No la que usted conoce.
La verdadera.
Victoria tomó el sobre lentamente.
Notó que era bastante pesado.
Dentro había documentos, fotografías y varios informes.
—¿Por qué me lo entrega?
El hombre respondió con tranquilidad.
—Porque usted quiere separar a Marcos de Elena.
Y yo también necesito que ellos se alejen.
Victoria lo observó con desconfianza.
—¿Qué gana usted con todo esto?
El desconocido desvió la mirada.
Por un instante, su expresión reflejó un profundo dolor.
—Digamos que tengo asuntos pendientes con el pasado.
Victoria frunció el ceño.
—No entiendo.
—Todavía no.
Pero pronto lo hará.
El hombre comenzó a alejarse.
Victoria dio un paso hacia él.
—¡Espere!
—¿Qué?
—¿Quién es realmente Elena?
El desconocido sonrió apenas.
—Una mujer mucho más importante de lo que cualquiera imagina.
Y cuando Marcos descubra toda la verdad...
Nada volverá a ser igual.
Dicho eso, desapareció entre la oscuridad del estacionamiento.
Victoria permaneció inmóvil con el sobre entre las manos.
Lentamente lo abrió.
En la primera hoja había una fotografía de una pequeña niña pelirroja sonriendo.
Debajo de la imagen solo podía leerse una frase:
"Elena... 8 años."
Victoria pasó la página.
Su expresión cambió por completo.
—No puede ser...
Cerró rápidamente la carpeta y levantó la vista.
Por primera vez desde que comenzó toda esta historia...
Sintió miedo.
Mientras tanto, sin imaginar lo que estaba ocurriendo en el estacionamiento, Marcos, Elena y Tomás salían del hotel entre risas.
Los tres subieron al automóvil de Marcos.
Él sonrió al encender el motor.
—Tengo una sorpresa para ustedes.
Elena lo miró curiosa.
—¿Qué estás planeando ahora?
Marcos solo respondió con una sonrisa.
—Confía en mí.
El automóvil se perdió entre las luces de la ciudad.
Y, en el asiento trasero del vehículo de Victoria, descansaba aquella misteriosa carpeta que escondía el mayor secreto de Elena.
Editado: 27.07.2026