El Alquimista se había desviado días ante del rumbo que había tomado Adalis y sus hombres, bajo la mirada juzgadora del primero que se tomó su marcha como si fuese una especie de traición. Pero Adalis no sabía que su presencia era lo que Viren quería y no iba a facilitarle su propia captura y de todas formas, necesitaba visitar las cuevas donde retenía a Vela, la última Antigua que moraba ese mundo.
Había pasado muchos años pensando que los Antiguos se habían extinguido dado que en su búsqueda jamás encontró a nadie vivo que se hubiese topado con alguno. Aunque según los libros historia, la guerra entre los dragones y los Antiguos finalizó con la extinción de los últimos, el Alquimista consideraba que eran criaturas demasiados poderosas como para desaparecer así sin más. Sin embargo, la búsqueda infructuosa durante tantos años había convencido al Alquimista de que realmente habían abandonado este mundo.
Pero meses atrás, en uno de sus viajes se topó con una mujer de pelo largo y grisáceo y una túnica negra larga hasta los pies que peleaba con una noxanguis sin apenas esfuerzo. Ningún humano podría pelear así en un enfrentamiento, con magia o sin ella, los noxanguis eran demasiado peligrosos, rápidos y fuertes pero esa mujer tenía atrapada a la noxanguis entre sus brazos, intentado estrangularla o arrancarle la cabeza y parecía que iba a lograrlo. En ese momento supo que se trataba de una Antigua, probablemente la última. El Alquimista mató a la Noxanguis y luego se llevó a la mujer a las cuevas secretas de Mirror Lake, un laberinto cuya entrada es cerca del mar y sus paredes están revestidas de Sanuguita, anulando el poder mágico de todo aquel que entre.
Estaba muy emocionado por haber encontrado a la última, o al menos ella juraba que lo era y él no tenía motivos para creer que hubiese otros. La razón de haber podido ocultarse tan bien tantos años había sido un exilio en una isla próxima a Silasvold, pero la Antigua decidió regresar al continente al notar como el equilibrio del mundo se estaba alterando demasiado y un poder estaba creciendo demasiado rápido provocando un caos mayor. Había evitado tratar con brujos o cualquier criatura que pudiera adivinar su origen, pero una noxanguis la encontró de casualidad en el bosque, estaba sedienta y mandó a sus gules a atacar. Solo cuando Vela, que así se llamaba la Antigua, mató a los gules sin esfuerzo, la noxanguis la atacó furiosa, lo que llamó la atención de un indeseado viajero que pasaba por allí. Algunos lo llamarían mala suerte, pero siendo Vela una tejedora del destino, sabía que significaba algo más.
El Alquimista la retendría en esas cuevas hasta que ella revelara la ubicación de la piedra del alma al fin y al cabo, los Antiguos habían custodiado la piedra siglos y por tanto, ella tendría que saber qué fue de la misma. Pero Vela no pensaba revelarle lo que ocurrió, no a él.
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Editado: 30.01.2026