19.- Port Aurora
Cisi nunca había estado en Port Aurora así que esperaba que se asemejara a Urblux: casas blancas y bajas, enredaderas por las calles creando un agradable contraste, mucha sombra para combatir con el calor y el olor a brisa procedente del mar. Pero la ciudad que contemplaba era muy distinta, todo era piedra oscura, edificios altos, una arquitectura fría más propia de las ciudades del norte y la brisa marina era demasiado fría e intensa.
La bajada a la ciudad desde las colinas había transcurrido en silencio, no solo entre ellos sino con el paisaje, las aldeas se componían de 2 o 3 cabañas como mucho, no había ni posadas ni comerciantes en todo el camino.
- Esta ciudad parece deshabitada – reflexiona Cisi.
- La población se concentra dentro de las murallas – explica Viren – solo aquellos que no quieren vivir bajo las leyes monárquicas viven fuera – señala a las cabañas –, los que viven aquí no responden ante una corona, no pagan diezmos ni gozan de la protección de la ciudad.
- Pero esto es territorio de Port Aurora.
- No permiten que otros ejércitos pasen sin autorización por el territorio, pero solo porque eso les permitiría llegar a la muralla. Solo les importa la ciudad, el resto es solo un tablero de guerra.
- ¿Conoces al rey de este sitio?
- Sí, aunque en realidad no es el verdadero rey. Es el Regente del reino.
- ¿Qué pasó con el anterior? No recuerdo haber escuchado que muriera y además tenía varios hijos.
- La familia Berissle lleva tanto tiempo siendo regentes del reino que muchos creen que son los verdaderos reyes. La línea Real de Port Aurora desapareció hace siglos, la familia Berissle era un línea de sangre lejana, vivían en el norte y fueron llamados a ocupar la regencia.
- ¿Y por qué no nombrarlos reyes directamente?
- Porque la línea Real no había desparecido realmente, había dos herederos, dos niños y desaparecieron en mitad de la noche cuando sus padres, los reyes en ese momento, fueron asesinados. El Consejo Real dictaminó que ante la incertidumbre de que la línea Real siga viva en algún sitio, dictaminó que el trono de Port Aurora no podrá ser ocupado, salvo que sus herederos aparezcan.
- ¿Y cuándo ocurrió eso?
- Hace unos 200 años – Viren sonríe ante la expresión estupefacta de Cisi – esos herederos, si sobrevivieron están muertos, pero puede que hayan tenido hijos, nietos…
- Ya, pero aunque fuera así, ¿cómo podrían demostrar que pertenecen a la realeza?
- Por la marca que tienen desde que nacen, sobre el corazón, una especie de ave con las alas desplegadas. Todos los que pertenecen a la familia real la tuvieron. Sin esa marca, nadie volverá a ocupar el trono como rey. De todas formas, todo el mundo se dirige a ellos como si fueran los verdaderos reyes, salvo aquellos que realmente lo son. El Rey de Urblux por ejemplo, no le haría una reverencia aunque viniera de visita, pero el príncipe sí.
- Entiendo, pero no has respondido a mi pregunta.
- ¿Cuál era?
- Si conoces a los reyes de aquí, o a los regentes.
- ¿De forma personal? No, ni siquiera sé que aspecto tienen actualmente. No salen mucho del castillo, el actual regente está enfermo y su hija mayor se prepara para asumir la regencia. De todas formas no venimos de visita diplomática, iremos a visitar a un amigo, ¿recuerdas?.
- ¿Por qué?
- Porque me apetece verlo y además tengo que hablar con él de algunos asuntos. Y seguro que te interesa ver la universidad de brujos que hay aquí.
Cisi casi lo había olvidado, pero Port Aurora era la otra ciudad que albergaba un lugar así y se sorprendía de que el Alquimista nunca le hubiera comentado nada.
- Aunque te aviso que no es tan impresionante como la de Silasvold.
- ¿Qué enseña él?
- Ni idea, algo relacionado con la historia pero también algo más. Me lo ha explicado unas cuantas de veces pero sigo sin entenderlo muy bien.
- ¿Y dónde nos hospedaremos? ¿tengo que volver a taparme con la capucha?
- No – Viren sonríe ante el tono molesto de la bruja – aquí nadie nos busca, Port Aurora ha roto relación con Urblux según mis fuentes. Además nos quedaremos en casa de Ekel y su esposa. Ya saben que vamos, probablemente llevan esperándonos días.
- ¿Tanto nos hemos retrasado?
- Un poco, pero no pasa nada. Agárrate a las riendas, apretaremos un poco el paso para llegar antes de anochecer.
Tal y como había previsto, llegaron a las puertas de la ciudad a la caída de la noche y se dirigieron a la universidad que se encontraba en la parte más alta de la ciudad. Cisi notó que Port Aurora se ubicaba a muchos pies del mar y el puerto comercial se veía impresionante incluso desde la distancia.
Viren en cambio apenas disfrutó de las vistas por lo que probablemente había estado en la ciudad en más de una ocasión. La universidad se ubicaba en una torre solitaria, al final de un camino muy inclinado y empedrado. Cisi se sintió algo decepcionada con la simpleza del lugar, no parecía muy grande y tenía un aspecto descuidado.