El callejón se estiró en una pesadilla fractal. Elian cayó en un pasillo blanco infinito donde millones de voces narraban sus pecados hasta hacerlo sangrar. Sara, atrapada en el callejón, veía la salida a diez metros pero, por más que corría, la distancia no se acortaba. El suelo le arrancaba la piel de los pies en una impotencia absoluta. El autor había decidido que ella nunca llegaría, convirtiendo su voluntad en una sugerencia ignorada."