"Elian le arrebató la pluma a Thomas y comenzó la contra-edición. Tachó sus ojos, su voz y, finalmente, su alma, eliminando al sacerdote de la existencia. Mientras Venecia se plegaba como una hoja de papel, Sara y Elian se tomaron de la mano. El mundo se deshizo en estática y ruido blanco. Al final, no hubo paz, solo el horror de ser los únicos dos puntos negros en una eternidad de nada, en una página en blanco que ya no tiene autor."