La caída del sakura

Quinto pétalo: Atracción

–¿Zhou Xinzuo? ¿El primer lugar de Taiwán? –preguntó Kazuhiko, muy extrañado.

–¡Sí! Justo él. No hay otro, tarado. –Akane se calmó. Sabía que debía empezar a ser menos dura si deseaba considerar a Kazuhiko su aliado. –Gomen... Kazu-kun, quiero decir.

–¿Por qué razón? ¿Acaso piensas usarlo para tus extraños planes?

–Ma! Ma! ¡Claro que no! Es... bueno, yo... –Akane trataba de fingir, pero recordar la sonrisa tierna del modelo juvenil la sonrojaba mucho, a lo que se dio cuenta el de anteojos.

–Dou shita no... Kamada-san... Suk...

–¡No te hagas ideas raras! Es que... –De la nada, Kazuhiko comenzó a reír, lo que primero molestó a Akane, pero de cierta manera, no parecía burlarse, sino estar contento de lo que escuchaba.

–Kamada-san, si te enamoraste a primera vista, está bien. Zhou-san es muy apuesto –confesó el de verde claro al tranquilizarse.

–Honma ya ne! –concluyó, emocionada, lo que impresionó al otro, todavía más sonrojada–. Quiero decir que es normal que le guste al mundo. Digo, es prácticamente ya un modelo consolidado y famoso en redes. ¿Acaso no...? –En eso, el mensaje de que faltaba poco para el toque de queda les llegó a ambos. –Kuso... O... o... –Trataba de hilar la palabra la de verde olivo, sin conseguirlo, hasta que Kazuhiko, mortificado, decidió dejar ahí la conversación.

–Etto... Ya me voy. Tú también...

–¡ONEIGAISHIMASHITA! –gritó la joven al hacer una reverencia de más de 90 grados.

–¡Ka-kamada-san! Choto matte...

–Onegai... Sé que he sido una perra desde que nos conocimos, y tienes razón, Yamashita-san, todo lo que hago parece tener un plan malévolo detrás. Pero está vez, por primera vez, me siento tan rara. Mi corazón late con tan sólo pensar en el, está semana sólo estuve buscándote, con el peligro que quedarme afuera del aula o del dormitorio. Sólo quiero que me ayudes a hablar con él. Prometo portarme mejor... contigo, al menos. –Eso último lo dijo en voz baja y apretando sus labios a su derecha.

Kazuhiko no le creía nada. Cuando volvió a casa esa vez que lo amenazaron, investigó por su cuenta sobre la mujer en cuestión, encontrando sólo cosas que le provocaron más miedo tener algo que ver con ella.

No obstante, verla así, vulnerable y tan decidida, sólo le pudo hacer pensar una cosa.

«¿Por qué todos en mí país somos tan intensos en estos temas?», se cuestionó al acercarse y ofrecerle una mano, lo que la joven vio y levantó la mirada, impresionada.

Desde ese ángulo, la luz de un faro iluminó detrás del rostro de Kazuhiko, lo que le dio una especie de visión de un santo.

–Kamada-san, permíteme ser tu cupido. –Akane no se lo pensó dos veces y lo abrazó muy fuerte.

–Ookini, Yamashita-san...

–Kazu-kun estaba bien...

–Akane-chan será para ti, entonces –declaró la joven, a la par que contentos decidieron despedirse y separarse, no sin antes cambiar contactos en Line.

–Nishishihishi! –reía Akane, con un rostro sombrío y confiado al correr al lado contrario de Kazuhiko.

«Kazu-kun, acabas de empezar mi reinado de terror en Zhongguo», maquinó la mujer, pues sí había una segunda razón para acercarse a Xinzuo.

–Hehehehehe! –reía Kazuhiko también, con cierta malicia en su sonrisa.

«Akane-chan cree que soy un tonto. Quiere usar la popularidad de mi igual. Lo vi en la publicación de los primeros lugares... Zhou-san es un modelo juvenil muy famoso tanto en Taiwan, Riben y Zhongguo. Es su primer escalón al control».

La semana pasó, y los dos nipones se la pasaban hablando por el teléfono en sus pocos tiempos libres, quejándose del estricto sistema Akane y Kazuhiko siguiéndole la corriente. Aunque no se le hacia tan pesado, el joven admitía que sí era demasiado esfuerzo el que hacían para una persona normal. A veces dormían a penas 4-5 horas por la tarea.

Todo parecía calmado, la primera tanda de exámenes importantes se acercaba y Kazuhiko estaba ya muy agotado y estresado. Supuso que Akane estaba igual, porque casi no mandaba mensaje ya insistiendo cuando podría hablarle a Xinzuo.

Lo que sí hizo es seguirlo en redes sociales. Notó que, dónde más estaba subiendo fotos, por alguna razón, era Instagram. Así que fue ahí y le mandó un mensaje privado, pero éste ni lo vio.

Akane: ¡No creo que te esté ignorando! Debe tener tanto qué hacer como para no revisar el mar de mensajes que le llegan.

Kazu: No lo sé. Aún sigue subiendo fotos. Siempre actualiza sus estados. Estoy seguro que...

Akane: Wakatayo, Kazu-kun. Pero ¿has visto esas historias? No son fotos de él en la universidad. Los libros que aparecen en el escritorio son genéricos y no tienen el sello de la biblioteca.

Kazu: ¿Qué quieres decir con eso?

Akane: Alguien debe encargarse de sus redes ahora que está aquí. ¿No lo habías pensado?

Kazu: ¡Cierto! Pues no, la verdad no sé me cruzó por la cabeza...

Akane: ¿No sé habrán equivocado en darte el primer lugar?

Kazu: ha, ha. ¡Qué graciosa!

Akane: Te dejo, mañana es el primer examen de los pesaditos, más nos vale prepararnos.

Kazu: Oyasumi nasai

Akane: Oyasumi...

Kazuhiko estaba en paz. Se estaba dando cuenta que no importará que malas intenciones tuvieran los alumnos, el sistema era tan apretado que no tenían oportunidad de hacer cosas malas, pero tampoco cosas buenas.

El joven estaba bastante estresado, casando y fastidiado. Le gustaba aprender, pero la manera en la cual lo estaba haciendo era demasiado demandante. Su único escape eran las pláticas con Akane y el ver a Huang Xitian en las mañanas, a quien ya estaba empezando a hablarle más poco a poco.

–¡Buenos días, Huang Xitian-senpai! –Saludaba el de anteojos al mayor con una reverencia siempre que lo veía en el ascensor.

–Buenos días, Yamashita Kazuhiko. –Éste fue el saludo por una semana entera luego de conocerse. Nada raro, sólo Kazuhiko un poco nervioso y muy formal.

–¡Buenos días, Huang Xitian -senpai!




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