La caída del sakura

Décimo noveno pétalo: Cúspide

...

Rabu rabu meiru pasó de ser a este correo secreto a toda una sensación. Cada miembro ya tenía cierta fama, y se notaba cuando entraban a clases.

–Buenos días, Sato Kichiro –dijeron unas muchachas al ver al joven pasar, cosa que se le hizo raro.

–Sato Kichiro. ¡Buen día, hombre!

–¿Qué tal las entregas? ¿Viste a muchas chicas lindas? –mencionaban algunos compañeros de otros semestres que antes lo ignoraban.

–¡Bienvenido, Sato Kichiro! –enunció un joven, bastante alegre.

–Li Fengxi... ¿Desde cuándo tanta familiaridad? –cuestionó el nipón al acomodarse en su lugar.

–Bueno, ahora eres famoso. ¿Esperabas algo diferente? –mencionó al mostrarle el móvil, viendo los cientos de comentarios sobre él que había. La mayoría diciendo que era atractivo.

–¡Ja! Yo no caigo con esa basura, baka –enunció al retirar su rostro a otro lado, cruzado de brazos y sonrojado–. ¿Qué dice de los demás?

–¿Huh? De los otros miembros de rabu rabu meiru casi lo mismo, excepto...

–Tanaka Akane... Eso es malo...

–¿Cómo supiste?

–¿Ya la sigues en redes? –El chico asintió de inmediato, mostrado el Weibo e Instagram de la joven. –Se ve muy hermosa con esa ropa de allá.

–Se llama kimono. –Cuando acercó el móvil, Kichiro notó que la joven ya superaba más de los seis millones de seguidores, cuando juraba que tenía apenas el millón antes. –Espero las cosas no se salgan de control... –En ese momento, el rubio recibió un mensaje de Dahua. Al verlo, comprendió que, tal vez, ya había iniciado.

¿Por qué tengo el presentimiento de que fue una pésima idea darle foco a Tanaka Akane? –cuestionó la pelirroja por mensaje.

Porque es una loca sedienta de poder. Veamos qué sucede, tal vez eso haga a Zhang Dahao salir de su cueva –respondió el hombre, iniciadas las clases en el lugar.

–Sato Kichiro. Prométeme que me vas a presentar a Tanaka Akane –susurró Fengxi, consiguiendo hacer girar los ojos del rubio.

–Créeme, estás mejor así. –Tanto Kichiro como Dahua dejaron de mensajearse, a la par que, en la facultad de ciencias biológicas, las cosas estaban saliéndose un poco de control.

Tan pronto Akane salió del transporte escolar, cientos de personas, incluidas de las facultades vecinas, se acercaron a la mujer para pedirle fotos, entrevistarla para douyin o sólo saludar a ver si podía hacerse amigas o amigos de la joven.

Al ver la oportunidad, la nipón alzó una mano con un rostro sereno y sonriente, lo que hizo a todos dar un paso hacia atrás y guardar silencio, colocando la misma extremidad frente a su pecho con delicadeza.

–Muchas gracias por tanto cariño, compañeros. Me siento halagada de que apenas hace unas horas inicié labores en rabu rabu meiru y ya tenga tantos seguidores y gente interesada en conocerme mejor. Les prometo que daré lo mejor de mí junto a mis amigos Kichi-kun y Kazu-kun, sin olvidarme claro de Wong-san y Nakamura-senpai, quien me invitó a formar parte del equipo. En cuanto a cualquier cosa que necesiten, pueden enviarme un mensaje para que pueda atenderlos a todos con más facilidad y así no perdamos tiempo importante de nuestros estudios. Los exámenes son en dos semanas, debemos esforzarnos, amigos. Gambare! –Esto provocó que la gente se emocionara mucho, ganándose la admiración de la mayoría que la escuchó, subiéndose dicho discurso a todas las redes sociales posibles, volviéndose tendencia de inmediato.

«Tiene uniforme de bronce. ¿Por qué si se nota que es más inteligente?»

«Escuché que en los primeros exámenes le fue muy bien, codeándose con los primeros lugares de su facultad. Puede que haya un error en su gaokao, ¿no?»

«Tanaka Akane es un genio oculta. No sólo es hermosa, también es bastante amable y paciente. ¡Tiene mucha madera de líder!»

Los comentarios seguían y seguían sin un aparente fin, leídos todos por la joven que, sin dudas, había conseguido dar rienda a su primer paso del plan, sin dejar atrás a Xinzuo, a quien le envió un mensaje etiquetando el discurso que dio.

Las clases pasaron rápido, y aunque Akane esperaba rápida respuesta del modelo, aquella no llegó hasta en la noche. Misma que decía lo siguiente:

Akane-kun, sí voy a necesitar tu apoyo para entrar a rabu rabu meiru. ¿Hablarías con Nakamura Arika por mí? –Akane sonrió de manera diabólica. Todo estaba saliendo a la perfección, tanto que empezó con su segunda parte del plan.

Tan pronto salió, la pelinegra llegó hasta el gimnasio de filosofía, encontrándose con Arika, quien ahora tenía muchos artículos variopintos que le dieron los alumnos a cambio de usar el correo.

Al ver a la menor, la rubia se emocionó mucho, por lo que alegre le dio la bienvenida.

–¡Akane-chan! Werucomu! ¿Quieres algo de lo que ves? Es el premio por un buen trabajo. Entregamos todo en la mañana y recibimos muchos pedidos hoy. Nunca había visto a tanta gente emocionada por rabu rabu meiru –explicó la líder, mostrándole todas las nuevas cartas que le llegaron, impresionada Akane por ello.

–¡Wow! Sí que está prosperando. ¿Puedo sentarme, senpai?

–¡Hm! –asintió la rubia, colocada frente a ella la de verde, un tanto nerviosa–. Sé que me vas a pedir algo. Sólo dilo –atinó Arika, lo que puso más nerviosa a Akane.

–Senpai, el número de correos irá en aumento. Somos tres mujeres en los departamentos de los hombres y dos chicos en el de las chicas. ¿Cree que sería sabio incluir un hombre más para que ayude a Kichi-kun y Kazu-kun? –preguntó cautelosa, notando cómo la rubia seguía haciendo sus actividades, como si no la hubiera escuchado.

–¿Qué planeas, Akane-chan? –cuestionó de inmediato, con un tono más serio–. Me tomé la molestia de investigarte un poco. Mi gente de Kyoto dice que eras una especie de dictadora del bajo mundo. ¿Es lo que planeas aquí?

–Es un poco tarde para detenerlo. Pronto la gente me verá en un palco. –alardeó la mujer, riéndose la trabajadora social de ella de forma cínica.




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