La ironía no reposa en el creer que llegaremos lejos, sino en saber que, quizás, ni siquiera lo estamos intentando. Dominados por la angustia en un mundo tan frío, tan callado, tan indiferente.
Quién diría que en medio de tanto caos, de tanta penumbra, encontraría tranquilidad en la simpleza de una mirada curiosa, unos ojos color café que iluminarían un alma apagada.
Quizás merecías más, quizá merezco mucho menos. Tal vez la vida me esté poniendo a prueba, tal vez finalmente esté cosechando los frutos de un trayecto miserable, o incluso, representes el final del mismo.
Y es que toda la emoción siempre radica en el misterio, el no saber que va a pasar, que nos deparará el futuro o, si tan siquiera tendremos uno.
Lo cierto es que entre tanta gente vagando por el mundo, te encontré. Y puede que nunca cumplamos aquello que nuestras almas anhelan, puede que nunca logre sentir la calidez de tus abrazos, o que jamás saciemos nuestros deseos más profundos. Lo único seguro, es que jamás me cansaré de intentarlo.
El mundo está plagado de relatos similares, de anhelos y sueños a medio cumplir. Pero ante la redundancia de una historia saturada, la nuestra siempre destaca. Un amor sencillo, una distancia que lo impide.
Y así, mientras otras historias se acercan al final, la nuestra apenas empieza.
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Editado: 16.01.2026