La cara oculta de la Luna

Epílogo

Algunas veces, el final de una historia no representa un adiós, sino la conclusión de un sinfín de momentos de un pasado turbulento. Una pausa, un descanso.

Demasiadas cosas que ocurrieron en tan solo cuatro años, historias momentáneas, recuerdos de un adiós y momentos de agonía.

El tiempo pasa, las penas siguen. Y todo forma parte de una experiencia extraordinaria. De lograr conectar con nuestro interior, nuestra alma.

Quizás no sea lo más apropiado, destapar lo que se halla oculto en las sombras del dolor. Pero la escritura es eso, un camino que nos guía hacia el encuentro de nuestro verdadero ser. Y puede que lo que hallemos no nos resulte tan agradable. Puede que lo mejor, sea no saberlo todo.

Pero, después de tanto, el largo camino recorrido llega a su fin. Un ciclo que debe cerrarse, un pasado que debe marcharse y un dolor, que debió superarse.

Todo recorrido termina alguna vez y este no es la excepción. Fue el viaje a una realidad aceptada, una parte de nuestra vida que ya no ignoramos. Porque aprendimos a ver más allá de nuestro sueños, de nuestros miedos y penas.

Siempre se trató de eso, de aceptar lo que allí se encuentra. De enseñar al mundo, la cara oculta de la luna.




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