II
La historia de la casa embrujada se convirtió en una leyenda en el pueblo y la gente empezó a referirse a ella como "La casa de los espíritus amigables". La gente del pueblo empezó a contar historias de cómo los espíritus les habían ayudado en momentos difíciles. Algunos decían que habían sido curados de enfermedades, otros que habían encontrado trabajo después de haber visitado la casa, y algunos incluso aseguraban haber sido protegidos de accidentes.
La casa se convirtió en un lugar de peregrinación para la gente del pueblo y de los alrededores, y la pareja que la había comprado se convirtió en los guardianes de la casa y los espíritus. Años más tarde, cuando la pareja ya era anciana, decidieron abrir la casa al público y crear un pequeño museo para contar la historia de la casa y los espíritus. La gente del pueblo se aseguró de que la casa y los espíritus fueran honrados y respetados, y la tradición de las ofrendas anuales continuó.
La casa y sus espíritus continúo siendo un lugar sagrado para la comunidad y un recordatorio de que incluso en los lugares más oscuros y aterradores, puede haber paz y amistad si se trata a todos con respeto y compasión.