La Cascada

4 - Shin - 2

El techo de la habitación donde despertó era de tela, un aroma cubría todo el lugar y estaba acostado sobre algo mucho más duro de lo que deseaba. Su túnica lo estaba incomodando y lo primero que vio al abrir los ojos fue el largo y brillante rifle de Myśliwy. El cazador estaba parado en el umbral de la puerta mirando hacia afuera. Keyfour se acercó para preguntarle como estaba, llamando la atención de su custodia.
“Estoy bien… solo me duele un poco la cabeza.” Respondió al aire Shin. “Te ha tocado el peor trabajo, Myśliwy.”
“Eres lo más peligroso en la estación en estos momentos.” Dijo con seriedad el cazador. “La gente ya perdió el miedo y están empezando a sentir curiosidad.”
“Gracias por no matarme mientras dormía…” Dijo jocoso Shin. “¿Me perdí de algo?”
“Kacper va a llevarte hasta la central, está preparando el viaje en estos momentos.” Dijo con prestancia el cazador. “Es un viaje largo y peligroso.”
“Hmm… puedo arreglarme con un mapa y un par de indicaciones.” Dijo divertido Shin. “¿Qué haces en la superficie? No he visto un solo animal en las praderas que recorrí.” Agregó con curiosidad.
“Mi padre contaba historias sobre los… animales, sobre las aves voladoras y los koty, solo han quedado los wieprzowy y los hongos que cultivamos en las profundidades. Usualmente subimos para traer baterías y fuentes de poder que intentamos robar de las máquinas que patrullan en la ciudad.” Respondió con prestancia el cazador.
“Entiendo… ¿Qué sabes de estas máquinas?” Preguntó con prestancia el gris.
“Poco, solo sé que son letales, solo sé que la mayoría de los habitantes del podziemny nunca han visto las estrellas o conocen el color del cielo por su culpa.” Respondió al instante el cazador. “¿Qué clase de… criatura eres?”
“Humano, somos unos cuantos del otro lado de la galaxia.” Respondió sonriente Shin.
“¿Humano? ¿Cómo se llama tu planeta?” Preguntó con curiosidad Myśliwy.
“Depende a que te refieras, el mío es Kyros-4, pero si le preguntas a un historiador no va a poder decirte de dónde venimos, las hipótesis más importantes dicen que venimos de Coruscant o Corellia. No somos los únicos en la galaxia, tenemos muchos amigos…” Dijo pensante Shin.
Su custodia estaba mirándolo con curiosidad mientras se ponía de pie para mostrarle un mapa en su holo.
“No sé en dónde estamos en estos momentos, pero la Cascada de Yiunká es toda esta zona. Supongo que ustedes tendrán un nombre para la zona…” Dijo pensante Shin.
“Kacper puede saber más, pero… no lo sé. Padre solía contar sobre el resto de los habitantes de las estrellas…” Dijo con cuidado Myśliwy.
“Yo vengo desde aquí…” Agregó mientras llevaba su dedo hasta Kyros-4. “Pero todo este sector está bloqueado aquí, cerca del espacio inexplorado de lado oeste de la galaxia. Hay una estación espacial llamada la Joya que bloquea este sector con tecnología de una civilización galáctica olvidada en el tiempo. Los rakata la pusieron ahí para… detener algo. Supongo que a estas máquinas.”
“¿Por eso estás aquí?” Preguntó con curiosidad el cazador.
Shin sabía que lo estaba ablandando.
“Es una de las razones. Todos los sensitivos a la Fuerza tuvimos la misma visión estos últimos años y las pistas me llevaron hasta aquí.”
“Kacper dice que esa Fuerza que nombras es la magia de nuestros ancestros…” Dijo pensante Myśliwy. “Ni en mis sueños imaginé que podía ser real.”
“La Fuerza es un… ente que une toda la galaxia…” Dijo pensante Shin. “Aquí está… muerta, por así decirlo. Necesito entender lo que está pasando para… No lo sé, la Fuerza ha estado arrastrándome a este momento hace años.”
“Los Druidas podrían ayudarte, visitante.” Dijo con seriedad el cazador. “Voy a almorzar, estaré mirándote desde el bar. No salgas.” Agregó pensante. “Tengo que procesar todo esto…”
“¿De dónde sacan electricidad?” Preguntó con curiosidad Shin. “Necesito recargar a mi amigo.”
Myśliwy miró con desdén a Keyfour para luego marcharse sin decir nada. Shin se asomó para verlo volver con una caja repleta de lo que parecían ser baterías usadas.
“Es todo lo que puedo ofrecerte, son las baterías que no hemos podido adaptar a nuestros generadores.” Dijo con seriedad el cazador.
Shin notó como el resto de la estación estaba mirándolo con curiosidad.
“Muchas gracias.” Dijo sonriente Shin. “Yo me encargo del resto…”
“Tu máquina dice que puedes comer nuestra comida, volveré con una ración.” Dijo el cazador para luego marcharse.
Shin se sentó en el suelo a pensar que hacer mientras revisaba las baterías junto a su amigo. El astromech estaba preocupado por el viaje.
“No te preocupes, yo me encargaré de que volvamos con Alara.” Dijo pensante Shin. “Ahora voy a armarte una batería así te recargas mientras yo grabo algo para mi tesoro…”
Keyfour estaba de acuerdo, pero estaba seguro de que el mensaje no iba a llegarles.
“Podemos hacer las cuentas, Keyfour…” Dijo pensante Shin. “Espero poder tocar estas baterías sin desmayarme.”
Shin estaba ocultado su soledad al entretenerse con sus problemas, pero necesitaba tener a su prometida cerca.

Shin estaba mirando con curiosidad a Kacper, ya que llevaba una gigantesca mochila mientras esperaban al cazador y su mano derecha. Kacper era mucho más pequeño que Myśliwy y su verde un poco más claro. El enon lo estaba estudiando a él mientras comía un pedazo de carne, que ahora sabía venían de los animales que había visto más temprano. Ostatni era la última estación del subterráneo y por lo que había escuchado de la gente que había conocido era famosa por su carne y el extraño té que había bebido en su llegada al lugar.
“Puedes preguntarme lo que quieras, Kacper…” Dijo pensante Shin.
“Estoy procesando lo que escuché de Myśliwy, Shin… Mi maestro va a querer escuchar lo que dices. Una lástima que estemos tan lejos… ¿Sabías que estos caminos eran recorridos por largos monstruos de metal?”
“Tenemos trenes en la galaxia, me imagino que era el transporte más rápido de la ciudad en el pasado.” Dijo pensante Shin.
“Ah, fantástico… ¿tren?” Dijo sorprendido Kacper. “Mi abuelo usaba otra palabra… vagón.”
“Vagón es una parte de un tren, he visto una casa construida dentro de un vagón cuando entré a los túneles.” Dijo pensante Shin.
“¿Cómo es la vida en la galaxia?” Preguntó con curiosidad Kacper. “¿Los humanos son los líderes?”
“La política galáctica es complicada, Kacper. Para empezar, hay dos… bandos importantes, la República y el Imperio, pero además tenemos planetas independientes y unas cuantas naciones estelares que ambos subestiman.” Dijo al aire Shin.
La conversación fue interrumpida por Myśliwy y una enon. Ya podía diferenciarlas por dos razones. Tenían unas peculiares branquias externas en sus cabezas y sus tonos de verde eran más claros que el de los enon. Tenía un largo rifle y su armadura era parecida a la de Myśliwy, esta parecía haber visto muchas batallas y su mochila tenía una pequeña antena. La mujer se paró frente a él para mirarlo con curiosidad. Sus redondos ojos eran azules.
“Es más feo de lo que decían.” Dijo al aire la enon.
“Mucho gusto, mi nombre es Shin.” Dijo sonriente el gris. “¿Eres una de las… exploradoras?”
“Exactamente, puedes llamarme Władysława.” Dijo con seriedad la cazadora. “Espero que sepas en que te estás metiendo, Myśliwy. Dejamos desprotegida la estación por este… visitante.”
“¿Están en peligro de ser atacados?” Preguntó sorprendido Shin.
“No. Hace años que no hay un ataque, pero no podemos bajar la guardia.” Dijo con seriedad Myśliwy. “Esto es importante, Władysława. Los Druidas van a querer escuchar lo que tiene para decir.”
“Patrañas…” Dijo al aire la enon.
“¿Puedo ayudar en algo? No quiero ser una molestia.” Dijo sonriente Shin.
“Solo tienes que seguir a Kacper, él sabe cómo moverse en los túneles.” Dijo al aire Władysława mientras empezaba a caminar. “Síganme, Myśliwy te toca la retaguardia hasta la próxima estación.”
Sin decir una sola palabra, Myśliwy esperó detrás de él a que empezaran a caminar. Charlar con Kacper era fácil y la charla no era un problema para sus guardianes. Kacper estaba interesado en cada palabra que decía y no tardó mucho en amigarse con él. Shin hablaba mientras estudiaba sus alrededores. El tren de los enon había viajado por un solo riel que estaba escondido en el centro del túnel. Por lo que sus nuevos amigos decían, algunos túneles habían colapsado y otros estaban inundados por un río subterráneo. La iluminación entre estaciones era escaza y uno tenía que guiarse con sus sentidos y la poca luz de una linterna. Władysława era aún más silenciosa que Myśliwy, pero cada tanto se volteaba para mirarlo por unos momentos. Keyfour escaneaba todo a su paso y estaba entretenido con lo que escuchaba de ellos. Shin notó que solo los cazadores tenían tecnología con ellos. Kacper solo tenía una pequeña linterna y parecía poder caminar y escribir al mismo tiempo en su pequeña computadora que llevaba como un guantelete.
“He notado que solo ellos tienen tecnología en sus armaduras.” Dijo al aire Shin.
“Solo los Druidas pueden darte una armadura.” Dijo pensante Kacper. “Tenemos ingenieros que las modifican para que las máquinas no puedan rastrearnos…”
“Ah, espero que la mía no sea un problema…” Dijo pensante Shin.
“No creo que tu tecnología sea algo que estas máquinas esperen, Shin.” Dijo pensante Kacper.
“Tu máquina dice que ya se encargó de eso.” Aportó desde atrás Myśliwy.
Keyfour aportó que las modificaciones que había hecho los hacían pasar como máquinas.
“Ah, buen trabajo…” Dijo pensante Shin. “¿Viajan mucho entre estaciones?”
“Sí, es esencial para nuestra supervivencia.” Aportó con seriedad Myśliwy.
“Quería ir con la caravana, pero tendríamos que haber esperado un par de días…” Dijo al aire Kacper. “Deberíamos descansar, Władysława.” Agregó mientras se acercaba a la cazadora.
La mujer se volteó para mirarlo con curiosidad.
“Falta poco para la próxima estación.” Dijo mirando al escriba.
“Lo sé…” Dijo apenado Kacper mientras la mujer se detenía frente a él para apretar sus hombros.
Shin no podía ver demasiado en la oscuridad, pero sus amigos conocían los túneles a la perfección, ya que el cazador abrió una puerta lateral que estaba detrás de una columna a uno de los lados del túnel. El angosto túnel terminó en lo que parecía ser un campamento. Shin podía imaginar que era un depósito o una sala de reparaciones cuando los trenes todavía funcionaban. Kacper se sentó en el suelo luego de encender el fuego mientras los cazadores revisaban sus alrededores. Shin podía caminar por horas, pero parecía que su nuevo amigo tenía algún problema en sus piernas. Se sentó a su lado para verlo masajear la parte baja de sus piernas.
“Tengo una… condición.” Dijo avergonzado Kacper. “No puedo caminar demasiado…”
“¿Puedo intentar algo? No creo que funcione, pero podría ayudarte.” Dijo sin cuidado Shin. “Los jedis tienen técnicas para sanar algunas dolencias musculares como esta.”
“¿Quieres usar tu magia en mí?” Preguntó sorprendido Kacper.
“Soy un gran sanador…” Dijo divertido Shin.
Shin se agachó frente a su amigo sintiendo la mirada de Władysława sobre él. Apoyó sus rodillas sobre el duro cemento para intentar encontrar su centro con poco éxito, la oscuridad que lo rodeaba hacía que todo fuera más difícil, como caminar en el barro o intentar nadar contra la corriente de un río.
“Suele ser más fácil…” Dijo divertido Shin. “Władysława es bastante celosa…”
“Así es mi esposa…” Dijo divertido Kacper. “No te preocupes, śliczny.” Agregó en voz alta.
La palabra esposa lo conecto con sus recuerdos de Alara, que parecía ser lo único que lo mantenía vivo en estos momentos. Encontró la Fuerza dentro de su cuerpo, en su sangre, en su ser y era lo único que tenía para dar. Apretó las piernas de su nuevo amigo para notar que sus botas eran duras. Apretó un poco mientras intentaba encontrar la dolencia de sus piernas. Shin perdió un poco más de lo que esperaba, pero escuchó los suspiros de asombro de sus amigos. Tuvo que sentarse en el suelo cuando terminó.
“Ah, tienes un problema de circulación…” Dijo agitado Shin. “No conozco mucho de su fisonomía, pero…”
Kacper se puso de pie para mirar a su esposa de cerca.
“Ya no me duele…” Dijo asombrado el enon. “Gracias…” Agregó mientras se volteaba.
Myśliwy lo sentó contra una bolsa de dormir.
“No hay nada que agradecer, lamentablemente ahora vamos a tener que descansar por mi culpa.” Dijo sonriente Shin. “Usar la Fuerza en este lugar es… no lo sé. No es imposible, pero siento que estoy haciendo algo cercano a un milagro cada vez que intento interactuar con ustedes.” Agregó mientras Keyfour se acercaba preguntarle como estaba. “Solo cansado, amigo.” Terminó para tomar un sorbo de agua.
“Lo que mi esposo decía no eran patrañas…” Dijo asombrada la enon. “¿Cómo funciona?” Preguntó sin cuidado.
“Depende, en este caso solo puedo sanar a través de la cooperación. Solo compartí un poco de mi… Fuerza para sanar sus piernas. Hay muchas técnicas que son… inútiles en un lugar como este. La Fuerza está en cada objeto, en cada persona de la galaxia. A veces unir dos puntos, dos vidas, es suficiente para sanar a través de ella. Aquí… Solo estoy dando un poco de mí para ayudarlo.” Dijo sonriente Shin mientras sabía que algo estaba por venir. “Voy a dormir una siesta.”
Oscuridad.



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Editado: 03.11.2023

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