La Chica de los Lentes Oscuros

Cap. 25

- Veo que sigues con él

En realidad disculpaba su comportamiento pues no sabía el parentesco entre mi padre y yo.

 

- Con él hasta el final, me lo ha dado todo - le dije sonriendo con dulzura.

 

No sé porque lo hacía debería de aclararle el malentendido, pero prefería saber hasta dónde llegaría.

 

No le gustó mi respuesta, sus labios formaron una fina línea, se levantó y con vos tensa dijo:

- Debo irme -y salió de la oficina.

 

 

Ese mismo día ya en mi casa me encontraba acostada y meditaba en Él y lo que sucedería desde ese día en adelante.


Un momento después sonó incesantemente el timbre no me puse la bata sino que así con la pijama que tenía fui a abrir la puerta, cuando la abrí en medio del pasillo se encontraba un Teniente bastante bebido, despeinado y con la camisa por fuera de sus pantalones,  me empujó suavemente y entró al apartamento.

- Dónde está? - exigió alzando un poco la voz.

 

-A quién buscas? - le pregunté.

 

- En dónde está ese viejo decrépito? Está en tu cama? Así es como lo recibes? - señaló mi pijama corta de seda.

 

-Aquí no hay más nadie, ven acompáñame a la cocina para darte un café - le dije tratando de ser razonable con un hombre borracho.

 

- Tú y yo no hemos terminado Soliange! - me dijo agarrándome por los brazos y acercándome a sí.

 

- Tú me dejastes hace más de siete años, acaso no te acuerdas? - le dije y me solté suavemente de sus manos.

 

-Tú eres mi mujer Soliange! No permitiré que estés con ese viejo - me dijo nuevamente agarrándome por los hombros.

 

-Dejé de serlo el día que te fuiste! El día que me obligaste a olvidarte! - le espete  nuevamente soltandome de su agarre.

 

- No! Tú no te has olvidado de mí! Tú eres mía, me perteneces desde el día que fijé mis ojos en una chiquilla con lentes oscuros - me abrazó con fuerza y me besó con dureza,  sus manos tocaron mi cuerpo con frenesí como si quisiera grabar en su memoria mis formas.

Yo trataba de separarme un poco de él, quería resistirme pues a mi mente llegaba el recuerdo de años de soledad que me había costado superar. Pero también anhelaba su contacto, lo amaba y quería estar con él, quería embriagarme de amor por él, dije que lo esperaría hasta que estuviera listo para entregarse a mí y si este era el momento lo aprovecharía al máximo




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