Gray
La voz volvió...
No dejes que huela tu mal aliento...
>>Ignora a la voz, igorala a la voz, ignora a la voz<<repetí eso múltiples veces en mi cabeza.
La Chica responsable De Mi Trauma está sentada justo a mi lado. Sacando lápiz y cuaderno de su mochila rosada. Sacando el libro que ni siquiera yo traje. Mis ojos no pueden evitar verla;Mi mirada cae tontamente sobre sus labios, esos labios que de seguro besé anoche.
Los labios que me hicieron sentir así en ese momento. Aunque en un principio también son los labios que comenzaron todo.
Quiero salir huyendo de aquí.
>>¿Como pude olvidar traer mis malditos Mentoxics?<<
Estás acabado...
>>Estoy acabado<<
Durante la hora no puedo evitar dar vueltas en el asunto.
>>¡¡Está justo a mi lado!! ¿Me está mirando? Creo que no ¿Estoy bien vestido?<<—allí miré mi sudadera negra y me di cuenta de que tenía una pequeña mancha —>>¿Crema dental? ¿Desde cuando está esa mancha allí?<<
Para mi suerte la chica junto a mi ni siquiera volteó a verme. Estaba muy concentrada en la clase.
Eso hizo que me relajara un poco. Por fin mi falta de presencia me ayudaba de alguna forma.
Aún así sentía mi boca apestar con solo saber que estaba a mi lado.
>>Solo necesito un puto Mentoxic<<
Siento sudor en las palmas de mis manos. Mi propia saliva comienza a sentirse viscosa y caliente, tragar me provoca náuseas. Definitivamente mal aliento.
Tu apestosa boca la está molestando...
>>Mentira<<
Es la verdad... De seguro le provocas náuseas...
>>Ya calla<<
El olor de tu apestosa boca dentro de poco apestará todo el lugar...
>>¡Callate!<<
No hables o..
>>¡QUE TE CALLES!<<
—¿Estudiante Gray?
Me levanté instintivamente del asiento con la rapidez de un rayo.Tan rápido que el asiento raspó el piso; haciendo un molesto ruido metálico.
Todos voltearon a verme, creo que Molly hizo lo mismo.
A la profesora pareció sorprenderle lo repentino de mi movimiento.
—Eh...—acomodó su voz—acérquese a mi escritorio por favor, los demás ya pueden salir —sonó el timbre apenas termino esa última frase.
>>¿Ahora que hice?<<
Tal vez la profesora se dio cuenta de tu mal aliento...
>>Imposible, ni siquiera estaba cerca<<
No hay necesidad de estar cerca de ti para saber que apestas...
Todos en el salón salieron rápidamente mientras caminaba hasta quedar al frente del escritorio de la profesora Aleida García. Una pequeña y gorda señora de 40 y tantos, de piel morena y cabello negro recogido en un moño. Antes vestía con ropa elegante que la hacía párecer secretaria de empresario multimillonario pero desde que su marido la abandonó por una mujer más joven ha estado usando esas blusas un poco transparentes que dejan ver un poco de su escote, La que lleva hoy es de color gris. Eso y una falda de cuero negro que me hace pensar en los productos embutidos, su vestimenta actual la hace ver como la dueña de un burdel o algo así.
Me paré frente a ella y toqué par de veces la madera de su escritorio para que apartara la mirada de la App de citas en su teléfono.
—Bueno... Te estarás preguntando por qué te pedí que te quedaras —asentí con la cabeza —en resumen necesito que le muestres el instituto a Molly.
>>¿Está loca?<<
—Gray, te conozco. llevo varios años dándote clases y estoy bastante informada sobre tu... "condición" así que me pareció buena idea esta clase de "estímulo" para lograr que superes tu miedo a hablar con personas. ¿No te parece buena idea?
>>¡¡¡POR SUPUESTO QUE NOOOO!!! ¿Que carajos tiene en la mente los profesores cuando creen que conocen a sus estudiantes? Si, he estado con usted varios putos años pero lo máximo que he podido comunicarle es mi disgusto con un gruñido cada cuando que saco una mala nota. ¿Aún usted cree que me conoce? Déjeme decirle que USTED NO ME CONOCE, por que si lo hiciera tal vez se diera cuenta de que esta clase de "estímulos" sólo empeorará mi "condición". ¡¡Usted es un perra loca si piensa que voy a simplemente acceder a esta petición. Mejor Solo deme un maldito Mentoxic y déjeme saltar de un puto acantilado!! <<
Claramente no dije eso.
De hecho ni siquiera pestañeé.
Para cuando me di cuenta ya estaba afuera del salón, caminando detrás de la estúpida profesora Aleida por esos largos pasillos.
Ella la llamó, Molly nos vio y se despidió rápidamente de Dorothy Milwooth que se encontraba frente a su casillero. Creo que son amigas, lo cual es súper extraño.
Hasta ahora creía que Dorothy Milwooth era demasiado genial para tener amigas.
Ví a Molly acercase a nosotros con su caminar relajado y su sonrisa atrevida.
Su blusa roja combina con su hermoso cabello y sus shorts negros se apegan a sus caderas y piernas carnosas, blancas como la leche.
Es jodidamente Sexi.
—Señorita Bakster, ya le encontré al estudiante perfecto que le puede enceñar el instituto —comentó Aleida. —Le presento al señorito Gray —me señaló.
Molly me miró con sus hermosos ojos verdes y con una hermosa sonrisa de boca cerrada rompió mis defensas. Le huí a sus ojos.
—Hola Gray, es un placer volver a verte —mostró su mano frente a mi. Me limpié el sudor en mi mano derecha con la parte de atrás de mi pantalón sin que se notara demasiado y luego le di un pequeño, tembloroso y rápido apretón.
Todo eso evitando de forma furtiva su mirada, traté de enfocar mis ojos en sus zapatos negros.
La profesora al notar el extraño silencio que quedó tras el rápido e incómodo saludo, dijo:
—¿Ya se conocían antes?—preguntó Aleida.