La Chica de mi Trauma

5

Gray

Molly está aquí.

¡¡EN MI MALDITA HABITACIÓN!!

—Bonitos posters —comenta mirando los que tengo pegados en las paredes azul oscuro de mi habitación —¿Te gusta el Anime? — señala uno de Dragón Ball, mi anime favorito. Yo asiento con la Cabeza sin soltar una palabra y ella sigue hablando mientras explora.

Trataba de prestar atención a su conversación pero mi mente no estaba en su mejor momento.

Mi mirada se paseaba por su cuerpo, un cuerpo muy bien desarrollado para sólo tener 17 años. Fácilmente es una de las chicas más sexis que conozco.

Quién diría que envidiaria la suerte de sus vaqueros grises que se ajustan perfectamente a su trasero y piernas.

También lleva una blusa rosa que me hace recordar esa falda rosa con estampado de fresas.

Pero sobretodo ese beso.

Lleno de sentimientos, respiraciónes aceleradas, tanto rose de nuestra lenguas y cuerpos.

Ese beso...

—¿Me estás escuchando? —salté de la impresión y la miré por un segundo, luego asentí aunque obviamente no la estaba escuchando —¡Dios! ¿Almenos podrías hablarme? —negué con la cabeza.

>>Me temo que no puedo<<

—Antes podías.

Ella mantenía su mirada clavada en mi, pero mis ojos no podían hacer lo mismo.

Soy un cobarde.

Mantengo mis ojos sobre el Mentoxic en mis manos. Empiezo a desenvolverlo cuando ella pregunta :

—¿Me das? — Se sentó a mí lado sobre la cama. Eso me puso de los nervios de una forma muy específica.

>>Tengo a Molly en mi cama<<—pensé —>>¡Cuántas posibilidades!<<

Entonces busqué otro caramelo en mi bolsillo y se lo dí tratando de que no se notara tanto que me tiemblan las manos.

Ella le quitó la envoltura y luego lo sostuvo entre el pulgar y el dedo índice.

—¿Un brindis? —sonrió de forma adorable y luego chocó suavemente su caramelo con el mio. Nos llevamos el caramelo a la boca al mismo tiempo, pude oírla chillar de dolor gracias al poder de la menta.

—¡Wao, estas cosas queman! —se quejó mientras agitaba las manos —No se como demonios puedes comer de estas cosas... ¿Como se llaman estos caramelos?

—Mentoxics —respondí.

—Ah, pues queman como el infier___—me miró inmediatamente con sus hermosos ojos verdes muy abiertos —¿Que acabas de decir?

—Dije que se llaman Mentox__—alli me di cuenta de mi voz, la voz que sale de mi boca, la voz que estoy utilizando para comunicarme con Molly. Cosa que creí imposible.

—¿¡Acabas de hablarme!? —Molly aún no parece creérselo.

Yo tampoco puedo creérmelo.

—¡Creí que no podias hablar con chicas! —exclamó.

—Yo también lo creía —es la verdad. Hasta ahora solo había podido hablar con mis padres y algunos adultos (todos hombres) pero nunca con una mujer.

Creo que comer un Mentoxic y hablar mientras el caramelo aún quema mi boca hace desaparecer al Trauma por un rato.

"¿Es eso siquiera posible? Voy a probar"

Miré a Molly directamente a la cara y respiré ondo para hacer que la fría menta llegara a mis pulmones. Ella me miró directamente a los ojos y traté de enfocar mi huidisa mirada sobre las pecas en sus mejillas. Luego hablé:

—H-Hola.. Molly — Puedo sentir mis mejillas volverse totalmente rojas.

—Hola Gray —Me respondió con cara de no poder creer lo que está viendo y escuchando frente a ella.

—¿Cómo te ha tratado la vida?

>>Genial, hablo como un viejo<<

—De puta madre ¿y a ti?

—Supongo que regular.

Entonces nadie habló en un rato.

>>¿Ahora de que hablo?<<

Nunca pensé que hablaría con ella, en mi habitación. no tengo nada preparado.

—Me gusta lo que hiciste con tu cabello —Dije, señalando rápida he incomodamente —El color rojo te queda muy bien.

Su color cobrizo natural también le quedaba genial.

—Gracias, supongo que no me quedó tan mal —sonrió y miró alrededor —Me gusta tu habitación, Tiene un estilo muy original.

—Si por original quieres decir friki entonces supongo que tienes razón —sonreí un poco avergonzado por tener todos esos póster de videojuegos y animes por todas las paredes.

Hasta ahora solo Pito y Cris habían entrado a mi habitación, de hecho ellos fueron quienes me ayudaron a poner varios de esos posters en donde se encuentran ahora. Nunca antes había tenido estas ganas de arrancar todos los posters de las paredes.

—En mi habitación tengo un póster de Seilor Moon, no eres el único Friki — me sonrió de manera cálida, no de manera traviesa, solo de manera cálida y gentil —Hasta tienes un toca discos —observó sobre la mesita de noche al lado de mi cama.

—Cris me lo dio en mi cumpleaños, casi nunca le doy uso.

Está justo a mi lado, nuestros codos casi se tocan. Estaba muy feliz de poder hablarle, me sentí más confiado. Miré sus labios nuevamente.
Esta vez llegó a mi el recuerdo de unos labios; Labios cubiertos por un lápiz labial muy rosa.

>>Esos labios se veían muy carnosos... Justo como los que tiene ella<<pensé.

Por momentos tengo esos recuerdos controlados y reproducciendose en mi mente a voluntad. Recuerdo los ronquidos de Pito acostado a mi lado con ese disfraz estúpido, también recuerdo las luces de fiestas que iluminaban pobremente esa sala, recuerdo como se sentía el peso de esa chica sobre mi, su olor, su calor, pero... Esos labios se empiezan a mover y todo se desvanece.

Lo que sea que ella me dijo esa noche.

Es totalmente desconocido para mí.

Siento como si esas palabras fueran muy importantes... No sé por qué.

>>Necesito saber Que me dijo esa noche<<—pensé con determinación.

—Oye__

—¿Por qué no puedes hablar? —me interrumpió mirando las páginas del manga.

—¿Por qué preguntas?

—Curiosidad.

La curiosidad mató al gato...

El recuerdo de ese beso en el baño abandonado de la escuela volvió.



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En el texto hay: comedia romantica, novela juveil, friendstolover

Editado: 07.03.2026

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