Gray
Los momentos más incómodos te los proporcionan esas personas a las que les tienes más confianza.
Lo digo por qué sólo llevamos par de minutos caminando y siento el silencio infernal de este pueblo.
No se olle nada en Nothing Ville.
Ni un puto auto.
Y eso que vamos por la acera al lado de la carretera principal.
El silencio entre los dos en tan grande que si una mosca estornudara a un kilómetro yo la escucharía.
Hay tanto silencio que puedo escuchar nuestras respiraciónes y pasos fácilmente.
Saqué un Mentoxic de mi bolsillo, le quité la envoltura y lo metí a mi boca.
—Y-Yo...
—Necesito que vayas a mi casa a recojer algunas cosas —Dijo Cris luego de tragar su pizza.
Casi me atraganto con el caramelo.
Duré un segundo en quitar la cara de menso y responder.
—Ah.. Aja, si claro yo... Eh... ¿Cuando?
—Hoy mismo —bebió su Coca-Cola.
—Oh... Bueno pues.. ¡Si, claro, Desde luego! —Siento que estoy a nada de morderme de gravedad la lengua y morir desangrado —Y... ¿Qué cosas voy a recojer?
—Un par de discos —Volteó a verme —¿aún tienes ese reproductor de discos de vinilo que te regalé en tu cumpleaños? —su cara aún es inexpresiva.
—Si, si claro que sí —Lo he cuidado con el alma desde que me lo regaló. Son pocos los amigos que me obsequian cosas en mi cumpleaños.
De hecho solo dos.
—¿Se puede saber para que voy a recojer esos discos? —pregunté mirando al frente.
—Bueno.. —suspiró y miró al cielo color carmesí por el atardecer —Lory dijo que tu y.... La pelirroja —esa última palabra no la dijo con cariño —Tu y ella serán los encargados de la Playlist de la noche del baile Hetero-Gay.
—¿Ya pidieron permiso al director para "Modificar" la temática Original del baile?
—No que yo sepa.
—Entonces como plane__
—Lory se encargará, yo confío en ella. Es una chica muy persuasiva —sonrió de manera linda mirando al frente.
Grabé esa sonrisa en mis retinas, fué adorable.
—Bueno... —suspiré —Espero que nuestro proyecto salga bien.
—Así será.
—¿Ya me perdonaste? —solté sin más. Sentí que las piernas me fallarían.
Ella ni se inmutó, su cara siguió igual de inexpresiva. Me puso nervioso que no respondiera al instante.
Mi corazón se detuvo al mismo tiempo que ella se detenía en la acera.
—No tienes ni idea de la magnitud de lo que hiciste ¿Verdad?—Volteó a verme, directo a los ojos. Traté de no huirle a su mirada. Y fallé rotundamente. — Ya llegamos.
>>¿Eh?<<
—Ya llegamos —Apuntó su casa. Estábamos justo al frente.
>>¿En qué momento llegamos tan rápido?<<Pensé al ver su casa al lado de la mía.
—Entremos —Comenzó a caminar, y yo le seguí detrás.
No era la primera vez que entraba a su casa. La había hecho millones de veces antes, pero está vez se sintió un poco incomodo. Su casa es el mismo modelo que la mía, solo que con paredes de colores Beige y azul oscuro. Tenía la misma ventana al frente y era de dos pisos.
Nos detuvimos al frente de la puerta y Cris tocó un par de veces. A los segundos se escucharon pequeños pasos acercándose con rapidez, el picaporte dio vueltas y la puerta se abrió, dejando ver a la pequeña niña detrás de ella.
—¿Volviste con tu Gray? —preguntó la niña con inocencia.
—Callate Cristiny —Cris entró al recibidor —¿Mamá ya llegó?
—Está en la cocina —la niña se dio la vuelta y se llevó las manos alrededor de la boca antes de gritar —¡Mama, Cristina volvió.... Y trajo a Gray! —Se dio la vuelta para verme como si nada —Holis Gray, tiempo sin verte —me saludó con la mano desde donde estaba.
—Hola Cristiny —le sonreí lo mejor que pude —¿Como va la escuela, ya te aprendiste las tablas de multiplicar?
—Hasta la tabla del 7 —dijo mostrando 7 deditos frente a mi.
Cocita adorable, es la copia exacta de Cris solo que sin piernas musculosas, mala cara y cabello corto.
Ella es del mismo color que Cris, un blanco no muy pálido y tiene su mismo tipo de cabello semi-ondulado y color avellana. No tiene sus ojos agudos ni su mandíbula fuerte y algo cuadrada (su carita es redondita) pero son muy parecidas.
—Dile a mama que estaré en la habitación con Gray, que no moleste — Dijo Cris.
—Okis —Cantó la niña y salió corriendo a quien sabe donde.
>>Aquí también me dejan entrar a su habitación a puerta cerrada y sin límites de tiempo<<pensé.
Seguí a Cris hasta las escaleras en donde la vi subir. Caminamos por un pasillo y entramos en la última habitación a la derecha.
—¿Aún no te haz animado a pintar las paredes? Me gusta el rosa pero...
—La pintura es cara y pintar es.... Aburrido —soltó en lo que se echaba boca arriba sobre su pequeña cama de madera con sábanas negras. Entonces sumergió su mirada en su teléfono como lo suele hacer —Saca aquella caja de allá —apuntó sin levantarse a la parte de abajo de un Closet empotrado en donde había una caja de cartón vieja y polvorosa.
Arrastré la caja hasta cerca de los pies de Cris sobre la cama y me senté junto a ella. Ella se sentó sobre la cama y abrió la caja rápidamente. Un montón de polvo salió de dentro, tosimos un par de veces mientras Cris tomaba uno de los muchos vinilos dentro. Cada uno en perfecto estado.
Cris es algo así como una coleccionista de vinilos. Pero no cualquier coleccionista que vez por ahí los fines de semana en las ventas de garage y que tiene sólo algunos de los productos de su interés.
Ella iba más allá.
Siempre está al pendiente en su teléfono por si en algunos de los muchos grupos de ventas de vinilos clásicos sale alguno de su interés, no conforme con eso asiste a subastas, a ventas de garage y hasta la acompañé a museos y eventos para coleccionistas de vinilos.
Es una obsesión.
Su obsesión.
La hace feliz así que está bien.
Es decir, con que cara el chico obsesionado con los Mentoxics podría decirle algo a ella.