La chica de mis sueños

Capítulo 02 ?

Nueva versión

Me despierto sobresaltada, sin ninguna idea de lo que acaba de ocurrir.

Me llevo una mano a la cabeza, dándome un pequeño masaje en ella, mi cabeza palpita como si me hubiera dado un fuerte golpe en ella. Comienzo a prestarle atención al lugar en donde me encuentro, sin saber en dónde estoy, parece ser una cabaña, pero no puedo afirmarlo.

—Veo que has despertado, —escucho que alguien me dice.

Doy un pequeño respingo debido al susto que me ha provocado la persona que se encuentra recargada en el marco de la puerta.

El lado positivo de la situación es que estoy soñando de nuevo con ella.

—¿Qué somos? —La pregunta sale de mi boca sin que pueda detenerla.

En el instante en el que me doy cuenta de lo tonta que suena la pregunta me arrepiento, no sé cómo he sido capaz de preguntar semejante barbaridad, ¿qué somos?, ¿siquiera podríamos ser algo?

Mi cara se sonroja por la vergüenza y agacho la mirada sin poder verla a la cara, realmente no la culparía para nada si en este momento decide irse y no volver a toparse nunca conmigo.

Si es que siquiera nos volvieramos a topar.

De a poco voy levantando la mirada, preparándome para lo inevitable. Ella no me mira, en su lugar está mirando el suelo, se ve confundida e incluso pensaría que se encuentra buscando una respuesta.

Cómo si existiera tal cosa.

No creo poder soportar más esto, así que comienzo a pellizcar mi brazo, queriendo despertar, sin embargo, no funciona.

—No lo sé, ¿qué somos? —Me devuelve la pregunta.

—No lo sé... —digo. Me aguanto las ganas de decirle que no tenemos que hallarle una respuesta, y menos sabiendo que no podemos ser algo. —¿Dónde estamos?

Ella suelta un suspiro y camina en mi dirección, cuando se encuentra frente a mí se hace un espacio a la cama en dónde estoy sentada.

—En algún lugar con mucha, mucha nieve, al parecer, en cada sueño despertamos en un lugar diferente, —me hace saber.

Gracias a lo que me acaba de decir me doy cuenta que ella es consciente de que esto es un sueño, de que las dos estamos soñando con la otra, entonces, ¿ella existe en la vida real?

—Salgamos, —me propone.

Se levanta y toma mi mano para llevarme con ella, ni siquiera me tomo la molestia de preguntar el destino, dejo que me lleve a donde sea que ella quiera.

Llegamos a lo que yo supongo es la entrada de la cabaña y ahí me proporciona un abrigo para protegerme del frío.

Cuando ya lo tengo puesto ella abre la puerta, inmediatamente el aire frío le pega a mi rostro y junto con el un poco de nieve también, no mentía al hablar de la nieve. Ella vuelve a tomar mi mano, la cuál tuve que soltar cuando me puse el abrigo.

—¿Quieres hacer un muñeco de nieve conmigo? —Pregunta con entusiasmo, yo asiento.

Empezamos a caminar en busca de una superficie plana para poder hacer el muñeco sin problemas. Para cuando encontramos uno ya estamos muy lejos de la cabaña, pero no le tomamos importancia.

Comenzamos a elaborar el muñeco, enseguida nos damos cuenta que no somos muy buenas en esta actividad, puesto que nuestro muñeco quedó lo que le sigue de deforme, pero al menos hicimos un esfuerzo.

Al final solo nos faltaba encontrar las piezas que le darían “vida” al muñeco, como sus ojos, la nariz y la boca, al menos lo esencial.

—Tú busca los objetos para su cara y yo buscaré sus manos, —dice.

No pongo negativas y me enfrasco en la búsqueda de algunas piedras para su rostro. No tardo mucho en encontrar unas que servirán, no encuentro muchas debido a que el nivel de la nieve está muy alto, pero son las suficientes.

Regreso al lugar con una sonrisa en el rostro, feliz de haber cumplido mi misión, pero en cuanto llego me doy cuenta de que ella no está.

—¿Hola?, —hablo hacía nadie, esperando una respuesta o un sonido, lo que sea.

—Arriba, —escucho su voz.

Mi mirada se dirige hacía arriba y es donde me percato de que el mejor lugar que se le pudo ocurrir para buscar ramas fue en lo alto de un árbol.

—¡Conseguí las manos! —Me avisa emocionada, sus brazos se alzan en señal de victoria, con esa acción, pierde el equilibrio y se cae del árbol.

Corro inmediatamente hacía ella, preocupada de que se haya hecho daño, llego hasta ella y ahí me doy cuenta que la nieve amortiguó su caída.

—¿Estás bien? —Pregunto en caso de que la nieve no haya sido suficiente.

Lo único que obtengo de ella es una risa estridente.

Me rio con ella, sin saber si se ríe por diversión o ríe para no llorar, después me doy cuenta que si le provoca diversión.

Me dejo caer a su lado, sin importarme mucho lastimarme, lo único que me importa es estar a su lado.

Ella empieza a mover sus brazos y piernas para hacer un ángel de nieve y no tardo mucho en imitar su acción. Pasamos unos segundos moviéndonos mientras nos seguimos riendo de la situación anterior.



#5842 en Novela romántica

En el texto hay: suenos, romance, wlw

Editado: 03.02.2026

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