Nueva versión
Lo mejor que me ha pasado en los últimos días es estar consciente dentro de mis sueños y, sobre todo, poder recordar cada detalle en cuanto despierto.
Lo que más me gusta es que aún después de haber despertado sigo sintiendo todas las emociones que el sueño me provocó.
Me parece algo magnífico poder “despertar” en cada sueño en un lugar diferente, y esta vez no es la excepción, es como si estuviéramos haciendo un viaje por el mundo. Solo nosotras dos.
En esta ocasión no sé en qué lugar del mundo estamos, pero sin duda, creo que hasta ahora es uno de mis momentos favoritos de los que hemos pasado juntas, y puedo decir que no es algo fácil de decidir.
Estamos en un auto y por alguna extraña razón ella va manejando, aunque ella afirma que en la vida real no sabe cómo hacerlo y que incluso, en una ocasión, casi estrella el auto de su madre contra una casa.
Están sonando varias canciones por el estéreo, no tengo ni la más mínima idea de que canciones son ni quiénes son los artistas, pero hasta ahora me están gustando demasiado.
Tengo la impresión, bastante acertada, de que ella si las conoce porque va cantando cada una de ellas. Admito que me parece una imagen súper linda, no le importa en absoluto que esté cantando sin afinación, al mismo tiempo me da mucha gracia el como canta, pero eso no parece importarle.
En cuanto mi risa aumenta, un sonrojo hace aparición en su rostro. En verdad estoy disfrutando mucho este momento, hace mucho no me sentía tan bien.
Duele el hecho de que no sea real.
—Canta conmigo, —hace un puchero, —no te vas a morir por cantar.
—Lo sé, y lo haría con gusto, —confieso—. Pero no me sé ninguna canción.
La mirada que me lanza me hace sentir como si me hubiera salido otra cabeza.
—¿Cómo dices? ¡Son súper conocidas!, solo déjate llevar.
Rio pero hago lo que me pide, conforme va avanzando la canción me voy aprendiendo algunas partes, sobre todo el coro, así que empiezo a cantar junto a ella.
Seguimos cantando como si no estuviéramos en nuestros cinco sentidos, y mientras más tiempo conducimos nos damos cuenta que estamos cerca de una playa, así que seguimos el camino.
Desde el auto se puede observar el atardecer, me le quedo viendo en silencio, en este momento quisiera poder tener mi cámara y tomarle una foto, poder tener un recuerdo físico de este momento.
Y si pudiera, me tomaría una foto con ella.
Cuando llegamos a la playa todo se ve aún más surreal, quisiera poder quedarme a vivir aquí —con ella— y no regresar a la vida real.
Ella se baja del auto y yo la sigo, llego hasta su lado para tomarnos de la mano, como siempre lo hacemos. Comenzamos a caminar por la orilla de la playa, sin decirnos una sola palabra, creo que en este momento las palabras sobran.
—Hay algo en el auto, ¿puedes traerlo?, —rompe el silencio.
No tengo ganas de caminar hasta el auto solo por eso que dice, quiero decirle pero pareciera que mis piernas se mandan solas y le obedecen, como si nuestra historia ya estuviera escrita y aunque quisiese yo no pudiera hacer nada para cambiarla.
En cuanto llego al auto me encuentro con la dichosa cosa que al parecer es una cámara... mi cámara.
¿Cómo es que llego aquí?
Vuelvo a caminar al lugar donde estaba y se lo entrego, ella me agradece con una sonrisa.
—Ven, vamos a tomarnos una foto, —pide.
No me detengo a pensarlo, solo me acerco y me posiciono para la foto.
Cuando nos tomamos la foto me le quedo viendo por varios segundos, ella es la chica más linda que he visto en mi vida. En serio quisiera que esta foto fuera real para mirarla cada vez que quiera.
Me doy cuenta que la estoy mirando demasiado cuando ella se remueve incómoda en su lugar.
Suelto una pequeña risa y le vuelvo a sujetar la mano para seguir caminando por la orilla.
En algún momento nos sentamos para admirar el anochecer, y sin poder evitarlo, pienso en que yo siempre he querido ver el amanecer o el anochecer junto a la persona que amo.
Y ahora lo estoy haciendo, pero no la amo, le tengo cariño, sí, pero no creo que sea tanto como para poder decir que la amo, pero sí que la quiero.
—Quisiera estar toda la vida así, contigo, —suelta de pronto.
Suelto un suspiro, —yo también.
¿Por qué tuvimos que conocernos por unos sueños? Esto es muy lindo, pero sería aún más lindo si fuera en la vida real, quisiera poder presentársela a Cinthia y a mis padres, poder decirles que ella es la chica de la cual me estoy enamorando, sin parecer rara porque solo existe en mis sueños.
—Te quiero, —suelto en un susurro, sin saber si deseo que me haya escuchado o que no.
—Y-yo... —antes de que pueda responder, yo ya no estoy ahí.
💤
Me despierto con mal humor.
¿Por qué los sueños se acaban en cuanto viene la mejor parte? Yo quería saber qué es lo que iba a decirme.