Nueva versión
Observo todo a mi alrededor, buscando a la persona que siempre está en mis sueños, solo que en esta ocasión no la encuentro, ¿qué pasa?
Lo único bueno que me trae este sueño es que estoy en Italia, lo sé por la torre inclinada que se encuentra a mi lado, es lo único básico que conozco. Pero no sé que estoy haciendo aquí, ¿será algún tipo de señal?
De repente, siento que unos brazos me rodean desde atrás, provocándome un susto, la persona dueña de los brazos me levanta levemente y comienza a dar unas pequeñas vueltas sobre su mismo eje.
Sin poder evitarlo, la acción me provoca una carcajada, haciendo que mi cabeza se incline hacia atrás y termine recargada sobre su hombro.
—¿Quieres entrar? —Susurra.
Lo único que puedo hacer es asentir ligeramente con la cabeza, el susurro justo en mi oreja hizo que me olvidara hasta de como respirar.
Nos dirigimos hacía las escaleras de la torre, mientras subimos por estas le cuento lo que sucedió con la foto, es de esperarse su expresión de sorpresa, mientras que me dice que eso no puede pasar, no puede porque esto es solo un sueño.
Todo esto es un sueño para ella, igual que para mí.
El resto del camino lo dejamos en silencio, esto se debe a que necesita tiempo para procesar lo de la foto, lo entiendo, yo todavía lo necesito; también porque son demasiados escalones, según mi acompañante son 294 escalones, como para hablar durante todo el trayecto.
Al llegar a la octava planta —la última, al parecer—, las dos nos quedamos viendo hacia el cielo.
—Es una linda vista, —me dice.
Volteo a mirarla solo para decirle que estoy de acuerdo, pero entonces me doy cuenta que no estaba viendo al cielo, me estaba viendo a mí.
No estoy del todo segura, pero debo estar completamente roja debido a sus palabras.
—No puedo entender cómo es que llegó esa foto a tu cámara real, —cambia de tema—. Ni siquiera entiendo cómo es que funciona todo esto.
—Yo tampoco entiendo nada, pero lo disfruto, —sincero.
Aparto la mirada de la suya, tratando de captar cada detalle de la estructura de la torre, tratando de memorizar cada detalle de este momento.
—¿Cuál es tu color favorito? —Pregunta.
Regreso la mirada a ella, y no puedo evitar notar que realmente está interesada en saber la respuesta, aunque puede que se trate de una respuesta muy típica.
—El rojo, ¿y el tuyo?
—Me gusta el lila.
Tomo una nota mental acerca de ese dato, esperando que en algún momento le pueda obsequiar algún detalle con ese color destacando.
Al cabo de un rato, ella saca mi cámara de algún lado y me hace entrega de él para que podamos tomarnos una foto. Nos ponemos juntas y sonreímos a la cámara.
—Te quería decir algo pero no sabía cómo podías tomarlo, pero siento que debo decírtelo, no por obligación, sino más bien porque es lo que siento y quiero que lo tengas presente, así no hay espacio para malos entendidos.
Suelta todo de un golpe y me toma un tiempo procesar todo.
—Tranquila, —suelto una pequeña risa. —dime.
—Yo también te quiero, —susurra.
💤
¿Cómo es que algunos sueños se sienten más reales que la vida real? Es la pregunta más frecuente que me he estado haciendo.
—¿Puedo organizar la boda? —Me pregunta Cinthia, aparentemente emocionada.
La miro con cara de pocos amigos, ¿acaso se está burlando de mí?
—No, tú sólo dices tonterías, —le reprocho. Sé que es mi culpa principalmente haberme ilusionado con todo esto, pero también hay responsabilidad en ella.
—Creo que yo estoy más ilusionada que tú.
—No lo sé, —confieso—, pero es tan linda que sí iría planeando la boda.
Lo que pienso se contradice totalmente con lo que digo.
—¡Tengo semáforo verde para planear la boda! —Se emociona y alza los brazos a modo de celebración, —de una vez pido ser la dama de honor.
Lo único que puedo hacer es reírme, sé que estamos yendo un poco —mucho— lejos con todo esto, pero siento que no me puede importar menos.
💤
Debo confesar que esto no me lo esperaba, no es para nada común soñar con un hoyo en medio de la nada.
—¿Dónde estamos? —Le pregunto a la chica junto a mí.
—Estamos en la mina del Cañón Bingham, —contesta, orgullosa por saber.
No tengo la más mínima idea del lugar que me dice, pero por su nombre supongo que debe ser algo... interesante.
—¿Y qué hace o qué? —Pregunto, interesada.
Ella ni siquiera duda al empezar a explicarme acerca de este lugar. Me cuenta que de este lugar extraen rocas que contienen mena de cobre, el cuál es un mineral del que se puede extraer el cobre y que, de hecho, la mina va aumentando de profundidad cada día, porque todos los días están extrayendo rocas.