Nueva versión
—¿Alguna vez te has enamorado? —Pregunta.
Lo pienso un poco antes de responder. No, creo que no. A mis cortos dieciséis años no he sentido algo tan fuerte por una persona, no de esa manera. Hace tan solo unas semanas atrás pensé que nadie llegaría en un buen tiempo a provocarme esa emoción. Pero la chica que tengo delante mío me está demostrando que tal vez estuve un poco equivocada.
Un poco.
—No, no lo he estado, —termino diciendo—. ¿Y tú?
—No, tampoco.
Después de eso permanecemos en silencio y nos dedicamos a mirar al río que se encuentra frente a nosotras. En esta ocasión estamos en el puente Vecchio, en Italia. Conocer el mundo a través de mis sueños es lo más irreal que me ha pasado.
Cada vez que amanece no puedo esperar a que la noche llegue para poder conocer otro lugar.
Mientras nos tomamos la foto, como de costumbre, le cuento sobre la idea de Cinthia, la de imprimir las fotos y tenerlas en mi habitación a modo de recuerdo de todo lo que estamos viviendo.
Me comenta que le parece una buena idea y que espera que algún día pueda ver en persona el producto final.
—Me gusta este puente, —suelta mientras camina hacia la orilla de este, —y me gustas tú.
Su confesión me deja atónita, ¿yo le gusto?
No, no es verdad. Creo que lo que está pasando es que está confundida, al final del día no me conoce para nada, no me conoce en la vida real, solo soy una chica que ve en sus sueños.
¿Cómo podría gustarle?
—No, no te gusto, —digo, convencida. Veo que tiene intenciones de replicar pero no se lo permito, —no sabes mi nombre, no sabes si soy real, y puede que jamás me conozcas para poder corresponder esos sentimientos frente a frente.
Mis palabras suenan hirientes pero necesito que esto quede claro. No podemos desarrollar sentimientos por personas de nuestros sueños, por personas que no existen y son un invento de nuestra imaginación.
—Si puedo gustar de ti y lo hago —hace una pausa—. Lo que pasa es que tal vez tienes miedo de que te guste alguien que sólo puedes ver aquí, mientras duermes, yo también lo tengo, créeme. Pero me estoy arriesgando y lo estoy haciendo por una persona increíble. Estoy sintiendo cosas que tal vez no debería, pero no me arrepiento, y lo acepto. Tengo miedo pero me gustas tanto que no me importaría que al final no existieras.
»Yo sé que existes, no tengo una manera de comprobarlo, pero es algo que siento. Sé que estás ahí afuera y que estás deseando que algún día nos encontremos. Lo sé.
Cuando le dije que la quería lo dije sin pensarlo mucho, en verdad lo sentí a pesar del poco tiempo de haberla conocido, pero que ella me diga esto hace todo un poco más real, irónicamente. No quiero salir lastimada por alguien que tal vez no existe.
—Esto no está bien, —digo. Sus palabras hicieron estragos en mi interior, pero no quiero decir más de lo que ya dije, tengo miedo.
—Solo... podemos intentarlo, ¿por favor?, —pide mientras intenta llegar a mí y tomar mi mano.
Por instinto me termino alejando y deposito toda mi energía en intentar despertar. Sé que estoy desaprovechando el momento, pero ahora lo único que quiero es salir de aquí y poner la mayor distancia posible entre nosotras.
Siento como si este lugar me estuviera asfixiando. Me hace falta el aire, aunque el aire sea el último problema en este lugar.
💤
Me desperté a las cuatro de la madrugada, quise volver a dormir con la idea de que no soñaría con ella, pero algo en mí me dijo que lo haría, por lo que me mantuve despierta. Así que ahora tengo ojeras terribles acompañadas de un insoportable dolor de cabeza.
—Te ves fatal, —Cinthia menciona con diversión, —necesitas comida.
Asiento como puedo y hago un puchero. Mi amiga se sienta en la orilla de mi cama y me abraza, la llamé apenas supe que estaba despierta y le pedí que fuera a verme.
Trajo helado y aprovecho para contarle todo lo sucedido, por suerte me entiende sin problemas.
—La entiendo, pero también te entiendo a ti, —declara ella—. Pero siempre estaré de tu lado porque eres mi mejor amiga y a ella no la conozco.
He estado triste todo el día y yo sé que no tengo motivos, ella me confesó que le gusto y yo la rechacé de una manera muy cruel. Encima no quiero saber nada de ella por un tiempo.
Al menos hasta que esta situación este superada.
Hasta estoy considerando la opción de volverme una persona nocturna. Dormiré en el día y haré cosas de provecho por la noche, creo que me iría bien en eso, y con suerte eso me impedirá soñar con ella.
Cinthia me pide que me olvide por un momento de esa chica y nos dedicamos a criticar películas de amor toda la tarde.
💤
Sin dudarlo el coliseo romano es un lugar hermoso, pero ¿ella tenía que estar aquí?
Si, evidentemente ella tenía que estar, es gracias a ella que sueño con estos lugares, y pensar de esta manera me hace sentir peor.