Nueva versión
—El puente que parpadea, —comienza con su enseñanza—. Este puente está construido sobre el río, como ya lo habrás notado, se le conoce por ese nombre porque mientras los barcos están inactivos el “ojo”, por así decirlo, está abierto y le permite el paso a los transeúntes, como ahora.
»Después, cuando los barcos o lanchas tienen que pasar, las vías peatonales se alzan para permitirles el paso, por eso dicen que parpadea, ya que está en un constante movimiento de abrir y cerrar.
—Entiendo, —asiento aunque ella no pueda verme. Voy detrás de ella, está caminando por todo el puente para ver cómo funciona.
Nos mantenemos en silencio mientras yo camino de un lado a otro, tratando de encontrar algo interesante mientras que ella está tratando de entender el mecanismo del puente.
—Y si las personas están pasando y los barcos quieren pasar, ¿qué pasa?, —Pregunto por curiosidad.
—Supongo que tendrían que esperar a que terminen de pasar y que el ojo se cierre, —dice y se encoge de hombros. Estoy a punto de cuestionarle qué pasaría si fuera al revés pero nota mis intenciones y se adelanta—. Supongo que igualmente se tendrían que esperar, o también pueden ir a dar una vuelta mientras esperan a que vuelva a abrir.
Asiento y sigo con lo mío. Antes de hacer otra cosa le recuerdo lo de la foto y nos la tomamos, ella va a seguir inspeccionando el puente.
De repente, el puente se empieza a cerrar, ella me ve con cara de susto porque me encuentro a la mitad de este, a pesar de esto, yo comienzo a reírme mientras corro y trato de llegar hasta la orilla antes de que el puente me aplaste o me tire.
Corro lo más rápido que puedo mientras me rio como una demente, ella me observa entre asustada y divertida.
Cuando llego me lanzo a sus brazos y ella me sostiene. Cuando logro que mi respiración vuelva a la normalidad me alejo de sus brazos para ver como el puente se termina de cerrar.
💤
—Quiero estar en una relación con ella, —le suelto a Cinthia—. Pero sé que sería irreal y por lo tanto no quiero tenerla, ¿tiene sentido?
—Por supuesto, —a pesar de decir eso, sé que no lo hace por su cara llena de confusión.
Las dos estamos frustradas por todo esto, conocer a alguien de este modo es demasiado complicado.
—Hola, bellezas, —saluda Remy mientras toma asiento a mi lado y pasa su brazo por encima de mis hombros.
En el transcurso de la semana Remy se ha estado juntando mucho con nosotras, no me molesta, es carismático, divertido, simpático, halagador y muchas cosas más. Me agrada estar a su alrededor, sus vibras no me causan problemas.
Además, es guapo, eso le da puntos extras, y a Cinthia parece que también le agrada.
—¿Crees que Kristen debería salir con alguien? —Cinthia le pregunta a Remy.
—¿Quieres salir con alguien? —Me pregunta, tenso.
—N-no, pero sí, pero a la vez no, ¡agh! —Me enojo conmigo misma y paso mis manos por mi rostro en señal de desesperación.
—Oye, —me quita las manos del rostro—. Entiendo que quieras salir conmigo, o sea, ¡mírame!, —mis ojos se abren tan grandes como pueden debido a la sorpresa.
»¡Es mentira! Solo estaba siendo ególatra, perdona. ¿Quieres salir conmigo?
Cinthia me hace señas estando detrás de Remy, haciéndome entender que acepte. Regreso mi mirada a los ojos de Remy y sus estos me miran con temor. Temor por ser rechazado.
Tomo una gran inhalación y suspiro.
—Sí, creo que sí, —digo rendida.
Esto se podría poner feo. Estar en una “relación”, por llamarlo de alguna manera, con alguien que solo ves a través de tus sueños, mientras que sales con alguien en tu vida real es algo bastante complicado.
Y no tengo el valor de decirle a Remy que no, sabiendo que la razón es que estoy en “algo” con alguien, ¿cómo podría explicar que sueño todos los días con una persona y que me gusta?
Ni siquiera por mencionar que las probabilidades de que exista son muy bajas o nulas.
💤
—No vayas, —me dice, temerosa.
—Si lo haré, —la reto.
Comienzo a caminar y me pierdo entre la niebla que ofrece el puente Humber. Me tengo que sostener de los cables de suspensión ya que la neblina me impide ver que hay debajo de mis pies.
—¿Sigues viva?
—Lo estoy, acompáñame, —le animo.
Al parecer tiene miedo de perderse entre la neblina, siempre ha querido visitar este puente pero por alguna razón, una vez que está aquí, no puede pasar del inicio de este.
Antes de seguir avanzando me regreso por ella y le ofrezco mi mano.
Ella la toma sin dudarlo.
—Sostendré tu mano en cada paso, si no quieres seguir basta con que aprietes mi mano o dime que regresemos, ¿está bien?
—De acuerdo.
Comenzamos a caminar hacia el otro extremo del puente, la neblina impide que veamos algo, tal como ella me advirtió desde el principio, a pesar de esto es divertido estar caminando a ciegas.