La chica del balcón

Mis XV y visitas.

Yo quería decir algo, pero no me atreví, llegamos al lugar que para el colmo lleno, mi madre nos habló desde la primera fila, entramos y era un lugar muy hermoso. Mackenzie se sentó a lado mío, porque no quería alejarse, él me amaba mucho, no quería separarse de mí, se oyen balazos. Todos salieron corriendo del restaurante, de un momento para otro, alguien disparo hacia el techo, yo me tropecé y caí fuerte ocasionando que me lastimé el tobillo, Mackenzie con rapidez me levanto y me llevo en sus brazos hacia la salida. De pronto, le disparan en su brazo derecho: yo volví a caer, cuando rápidamente me tomo con su brazo izquierdo, saliendo con cuidado, mi madre preocupada nos llevó a una clínica, para sacar la bala del brazo de Mackenzie, él merece ser amado por mí; él es un chico muy simpático, guapo y muy educado, yo estaba al lado de él en la camilla. Yo con el tobillo mal y él con un brazo perforado, llega el doctor, nos dijo.

—Esta noche van a tener que pasar esta noche en el hospital.

Mackenzie despierto preguntándome

—¿Cómo estás? —sin embargo, los nervios de tenerlo a mi lado me hacían temblar, tenía mucho miedo, pero eso era amor, me volví a dormir y desperté en mi casa, «¿acaso era un sueño?». No obstante, Mackenzie estaba dormido en el suelo con un saco de dormir, agarrando a mi mano, en ese momento mi cara se sobrecalentó, al parecer me sonroje: mi madre entro al cuarto con una serenata para festejar. Ese día era 27 de enero, era mi cumpleaños, ya tenía 15 años y me hicieron una gran fiesta. Yo muy alegre, me desperté, después de que mi madre me canto las mañanitas, mi madre muy sospechosa sale de compras, yo le digo que, si puedo ir con ella, me dijo que no porque yo estoy en mi día y le dije que estaba bien, se fue rápido en carro, de pronto llega Mackenzie y yo lo abracé,

—¿Estás bien?

—Sí.

Mackenzie traía una caja con ventilación se oía que hacía ruidos muy adorables, le pregunte: —¿para quién era eso?

Él me sonrió y me lo dio, con mis muecas le dije «Eres el mejor ¡te amo!», y lo abrí, era un Bilby muy bonito. Yo le dije:

—Este es un detalle muy hermoso —sonreí.

Le robé un pequeño beso, sentí que se molestó, fue entonces que él me agarró de la cintura y siguió besándome. Luego del beso le hice una pregunta, él se me quedó viendo, su mirada de confusión era como la de un niño. Ya es hora de decirte la verdad a Mackenzie.

—Mackenzie, tú me gustas y no puedo evitar enamorarme de ti, eres muy lindo, guapo, valiente y educado, eso me gusta de un hombre, no ver solo su físico, sino que su interior. ¿Tú quisieras ser mi novio? —yo con muchos nervios vi su reacción que solo me sonrió. Me beso y dijo—: Sí, me gustaría ser tu novia, digo, tu novio, ja, ja, ja.

—Ja, ja, ja, ay, Mackenzie.

Mi madre llegó diciendo que me vista con un vestido azul de quinceañera. Mackenzie se fue a cambiar a su casa. Él me vería la fiesta y yo con dudas ¿En la fiesta? Bueno una vez lista me fui con mi madre: llegamos a un salón grande, allí estaban mis amigas del colegio, yo llegue y las abracé, estaba: Lulú, Harley, Juniper, Sara, Missy, Pom Pom y Dusty. Contenta entre, todos los vecinos, mis amigos y compañeros se levantaron para aplaudir. Mackenzie ya se encontraba allí, puesto que él había llegado ante que antes que yo, eso fue rápido, Mackenzie era uno de mis chambelanes, se preguntaran, ¿cuándo ocurrió esto? Pues…

Dos meses atrás…

Mi madre estaba esperando este día con ansias, quería que hiciera el vals, pero no tenía a nadie que bailara conmigo, en la pista de baile, así que ese día tuve que hablar con algunos de mis compañeros del colegio para que pudiera ser los chambelanes de mi fiesta de quince años. Algunos de ellos como los hermanos Jasper’s o Boddy, Chucky. Pero tenía alguien en mente para que no se viera que alguno de estos de ellos fuera mi novio o sintiera que tenía alguna oportunidad, tenía en mente que el chambelán principal fue un chico mayor a mí. Entonces, quise saber si mi madre me podía dar una idea.

—¡Mackenzie! — grité.

—¿Qué tiene?

—¡Que tiene! ¡¿Qué, que tiene?! —No me podía calmar—. Mamá, después de la muerte de Bluey no volvimos a hablar con los Border Collies, ¡¿Y quieres que será mi chambelán?!

La verdad es que yo no estaba bien quería salir corriendo de ahí, recordar lo sucedido con Bluey aún me dolía y no podía superarlo, quería salir corriendo y tener el mismo destino. Pero no. Cuando tenga al infeliz del francocanadiense ya sabrá lo que es bueno. —Bueno, eso no quiere decir que dejamos de ser amigos, aunque yo he vuelto a hablar con la mamá de Mackenzie.

—Está bien, yo hablo con él. Aunque no tengo muchas ganas de hacer esto.

Esa misma noche toque a la puerta del departamento de los Border Collies no quería que mi mamá me regañara después. Al escuchar el timbre me abrió la puerta su padre.

—¡Bingo! ¡Qué sorpresa volverte a ver aquí!

—¡Hola, señor Border Collie! ¡¿cómo están?

—Bien, bien, bien.

—Me da gusto saberlo. ¿De casualidad esta Mackenzie?

El padre de Mackenzie y mi padre siempre hacían bromas de como mi hermana que en paz descanse se iba a casar con Mackenzie, y que les darían Border Heelers que correrían por toda la casa, algo que siempre los hacía enojar.



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En el texto hay: amor, amor adolescente

Editado: 02.08.2025

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