La chica invisible

Episodio#6:Decisión crucial.

Un mes había pasado desde aquel dolor que parecía haberse grabado en cada fibra del corazón de Seo Bora. La tristeza y la humillación habían sido compañeras constantes, pero también lo había sido un pensamiento: cambiar. Cambiar todo lo que ella creía que la hacía insuficiente, moldearse según la imagen que Byeon Woo deseaba.

Durante semanas, el eco de su propia inseguridad resonaba en su mente como un tambor incesante: No soy suficiente… nunca seré suficiente… debo ser perfecta… debo ser amada. Esa obsesión silenciosa se convirtió en un plan, frío y meticuloso. Con sus ahorros y una determinación casi temeraria, Seo Bora se sometió en secreto a una serie de procedimientos estéticos, buscando convertirse en la “Barbie” que creía que su amor ideal deseaba.

La transformación

Cuando finalmente se vio en el espejo tras la recuperación, el reflejo le arrancó un sobresalto. Su cabello negro lacio caía suave sobre su cintura, cada mechón parecía irradiar luz propia. Su figura, cuidadosamente esculpida, se movía con la gracia que ella había imaginado mil veces frente a otros espejos, mientras los tatuajes discretos en su piel contaban historias que nadie conocía.

Pero más allá del cambio físico, algo inquietante se movía dentro de ella. La Seo Bora que devolvía la mirada no era del todo la misma. Sus gestos eran más seguros, su sonrisa más calculada, su mirada un arma de magnetismo que atraía la atención de todos. Había empezado a adoptar una nueva personalidad, una que no reconocía por completo, y eso le causaba una punzada de vacío que ni la admiración de los demás podía llenar.

¿Soy todavía yo? se preguntó en silencio, mientras acariciaba su reflejo.

El regreso a la universidad

Al entrar al campus, cada mirada se posó sobre ella como si el mundo hubiera conspirado para enfocarse en su nueva figura. Los susurros la seguían, un coro de admiración y sorpresa. Cada paso que daba resonaba con seguridad, y ella disfrutaba de la sensación de ser finalmente vista. Pero no todos compartían su entusiasmo.

—Bora, amiga… ¿qué te has hecho? —preguntó Lim Daeun, con los ojos llenos de confusión y un hilo de dolor.

Seo Bora sonrió, fría, orgullosa, casi desafiante:

—¿No ves cómo estoy? ¡Soy increíble!

Daeun sintió un escalofrío. La amiga que conocía había desaparecido detrás de un muro de vanidad y orgullo recién construido.

—Te ves bien… pero… esa no eres tú —dijo, con voz temblorosa, como si sus palabras fueran ceniza que caía sobre el frío mármol de la nueva Seo Bora.

—Por favor, Daeun —replicó Bora, con un brillo calculado en los ojos—. ¿No te has dado cuenta de cómo me ignoraban todos antes? Ahora todas las miradas están en mí. Debes cambiar también o siempre te quedarás en las sombras.

Y sin esperar respuesta, se alejó, dejando a Daeun con el corazón roto, sintiendo que la amistad que habían construido se desmoronaba entre sus dedos.

En clase

El aula se convirtió en un escenario. Todos los ojos se fijaron en Seo Bora mientras caminaba hacia su asiento, una reina entre mortales. Daeun y Sanha intercambiaron miradas cargadas de decepción y tristeza. La chica que una vez habían amado con toda su inocencia parecía haber desaparecido por completo.

Seo Bora se sentó con Oh Binnie,novia actual de marcos y Ji Jung,la chica de la fiesta pero dos recién llegadas que ya habían ganado popularidad, dejando atrás a quienes siempre habían estado a su lado. Cada risa, cada gesto suyo parecía decir: Mírenme, soy deseada. Soy importante.

Byeon Woo, que se encontraba en su grupo, sintió una punzada de sorpresa y deseo. La Seo Bora que veía ahora no era la chica tímida y soñadora que había conocido; era un espectáculo, una creación que parecía salida de una fantasía cuidadosamente diseñada.

—No puedo creer lo que ha hecho… —susurró Daeun, con el corazón estrujado.

Sanha asintió, mezclando el deseo que todavía sentía por ella con una punzada de desilusión. La chica que he amado… ya no existe.

Encuentro en el pasillo

Al final de la clase, mientras la multitud se dispersaba, Seo Bora se encontró con Sanha en el pasillo. Su mirada estaba cargada de tristeza y preocupación.

—Bora… ¿realmente crees que esto es lo que quieres? —preguntó Sanha, suavemente, con la voz cargada de amor y miedo.

Ella frunció el ceño, el orgullo y la rabia mezclándose con la inseguridad:

—¿Qué sabes tú de lo que quiero?

—Sé que no eres así… no puedes cambiar quién eres por alguien más —replicó él, con el corazón encogido.

Pero Seo Bora ya no estaba sola en sus pensamientos; la popularidad, la atención y la imagen que había construido la llamaban. Sin una palabra más, se alejó, ignorando la mirada suplicante de Sanha, mientras Oh Binnie y Ji Jung,se acercaban para reunirse con ella.

Mientras caminaba, sentía una chispa de poder, de control sobre su propio mundo. Pero en lo profundo, una pregunta persistente ardía en su corazón, silenciosa, apenas perceptible:

¿He ganado la atención que deseaba… o he perdido algo aún más valioso?




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