La chica invisible

Episodio #7:la mascara de la belleza

Seo Bora llegó a la universidad con una determinación que parecía arder en su pecho como brasas encendidas. Cada paso sobre el pavimento del campus resonaba con un propósito silencioso: conquistar a Ho Byeon Woo. Sabía que para acercarse a él debía primero navegar el intrincado laberinto de su círculo social. Su primera estrategia fue hacerse a Oh Binnie y Ji Jung, cuya risa parecía encender el aire a su alrededor.

Al cruzar la puerta del aula por primera vez, Seo Bora sintió la mirada curiosa de las chicas recién llegadas,y sus amigos Daeun y Yoon Sanha. Ninguno parecía reconocerla; su apariencia había cambiado drásticamente, como si el pasado hubiera sido borrado con un pincel invisible. Durante la clase,Bora,Binnie y Ji Jung compartieron risas y comentarios ligeros, y Bora se esforzó por encajar, por convertirse en alguien que pudiera acercarse sin levantar sospechas.

El timbre resonó, un golpe metálico que marcaba la libertad.

—Seo Bora, mañana vamos a la playa. ¿Te apetece venir? —preguntó Binnie, su voz ligera y despreocupada.
—Si¡Está bien! —respondió Seo Bora, sonriendo con un brillo en los ojos que no dejaba ver del todo la emoción que la invadía.
—Genial. No te había visto antes. ¿Eres nueva aquí?
—Sí, estuve enferma —murmuró Seo Bora, sintiendo que sus palabras parecían frágiles ante la seguridad de Binnie.
—Ok, nos vemos mañana.
—¡Nos vemos! —añadió Ji Jung, con un tono curioso y ligeramente burlón.

Binnie se despidió de Byeon Woo y se alejó junto a Ji Jung, dejando a Seo Bora sola, el aire de la tarde llenando el espacio que de repente parecía demasiado grande. Fue entonces cuando él apareció, caminando hacia ella con esa mezcla de seguridad y desenfado que siempre la desarmaba.

—Wow, Seo Bora… estás hermosa —susurró Byeon Woo, y el mundo pareció detenerse un instante—. ¿Aceptas un trago en mi casa esta noche?

El corazón de Seo Bora golpeó con fuerza en su pecho, un tambor rebelde que parecía anticipar la tormenta que se avecinaba.

—¿Y tu novia,Binnie? —preguntó con cautela, intentando medir sus palabras.
—Hoy no cuadramos nada. Solo quiero verte —contestó él, y en sus ojos brillaba un destello que confundía, seducía y alarmaba al mismo tiempo.

Sin pensar demasiado, arrastrada por la mezcla embriagadora de emoción y deseo, Seo Bora aceptó:

—Está bien…

Mientras tanto,Binnie y Ji Jung caminaban juntas saliendo del campus, envueltas en el murmullo de sus propias sospechas.

—¿Quién es esa tal Seo Bora? —preguntó Binnie, con un dejo de desconfianza.
—No lo sé, pero es… rara —respondió Ji Jung, mirando la distancia como si pudiera adivinar secretos ocultos.
—Me da la sensación de que es falsa. La vi observando mucho a Byeon Woo y a esos dos excluidos,no se sus nombres.–Dijo Binnie frunciendo el ceño.
—Vamos a buscarla en Instagram. Seo Bora Pozo —Ji Jung dijo el nombre como si el simple acto de buscar pudiera revelar la verdad oculta.

Al encontrar dos cuentas, sus sospechas crecieron como hierba venenosa:

—Mira, hay una foto con Byeon Woo —dijo Ji Jung, con los ojos entrecerrados.
—Ya entendí. Esa chica es más falsa de lo que pensábamos, y seguro me quiere quitar a Byeon Woo —Binnie habló con un tono que mezclaba indignación y resolución—.
—Me acuerdo de ella. El 14 de febrero en la discoteca… Byeon Woo la humilló terriblemente —recordó Ji Jung, con una mezcla de asco y desprecio—.
—Entonces se operó. El sapo se convirtió en un princessa,
pero sigue siendo vulgar —dijo Binnie y sus palabras parecían cuchillas que cortaban la imagen perfecta que Seo Bora había creado para sí misma.
—Si yo fuera ella, habría borrado su cuenta vieja.
—Me quiere quitar a Byeon Woo, y la voy a aplastar como a una cucaracha. Con lo mío nadie se mete —sentenció Binnie, con un brillo peligroso en los ojos.

Esa noche, Seo Bora se encontraba en su habitación, ajustando el cabello y el maquillaje, tratando de que cada detalle reflejara la versión perfecta de sí misma que quería mostrar. Su teléfono vibró, y apareció un mensaje de Byeon Woo.

—(¿Vienes por fin, mi linda?)

Seo Bora sonrió, un temblor fugaz de satisfacción y nerviosismo:

—(Muy bien, señorito. Es el primer mensaje que me mandas sin que yo escriba antes. Vamos bien.)

Su reflejo en el espejo le devolvió la imagen de alguien segura, aunque su corazón latía como un tambor desbocado.

Al llegar a la casa de Byeon Woo, Seo Bora se encontró con un espectáculo que parecía sacado de un sueño: flores, velas, un aroma dulce que llenaba el aire, un escenario perfecto de romanticismo. Sin embargo, detrás de la cortina de encanto, él ocultaba su verdadera intención: acercarse a ella, sí, pero de manera superficial, como si todo lo demás fuera irrelevante.

—Adelante, princesa —susurró Byeon Woo al abrir la puerta.
—¡Wow! ¡Qué lindo! —exclamó Seo Bora, dejando que la sorpresa y la ilusión la inundaran, sin notar aún la sombra que se escondía tras las palabras de él—.

—Lo mejor para una reina como tú… —continuó él, mientras ella se dejaba envolver por la atmósfera de ensueño.

Y mientras se perdía en la ilusión de su mirada y en la calidez de sus gestos, Seo Bora sintió que un hilo invisible se tensaba, presagiando que este “nuevo comienzo” no sería tan simple como su corazón deseaba.




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