La Chica Nueva

El Primer Día

Visualización de CharlotteNo pude pegar un ojo en toda la noche. La ansiedad me mataba y apareció el tan frecuente "insomnio".

Me levanté sin mucho ánimo, pero con el tiempo suficiente para alistarme sin dejar nada al azar. Cuando ya estaba vestida, le pedí a mi hermana que me ayudara con el cabello.

Yo soy la menor de tres hermanos: Samantha, la mayor; Fede, el del medio; y yo, Charlotte, la menor.

Salimos a toda prisa cuando mamá empezó a tocar la bocina del auto. Pero Fede, como siempre, venía a medio vestir y bostezando. En menos de media hora, estábamos en la puerta de la nueva escuela.

Nos bajamos y mamá nos deseó suerte. Yo estaba muy nerviosa, pues entrábamos una semana tarde. Mi madre tenía la costumbre de dejarnos una semana más de vacaciones en la casa para aprovechar el tiempo con ella.

El director estaba en la puerta de la escuela, recibiendo a todos los estudiantes. Nos reconoció de inmediato y nos guió al patio principal.

Fede se acercó automáticamente a su curso. Él ya tenía amigos allí.

Sam llamó la atención de la mayoría de chicos a su alrededor. Era de esperarse... Era una chica de tez trigueña, ojos almendrados color café, una nariz delgada y acorde a su rostro, y unos labios que, a pesar de no ser sensuales, eran llamativos. Seguía un cabello en tono chocolate, con un liso perfecto.

Y luego estaba yo, de tez media, ojos pequeños con muchas pestañas y de un profundo color verde pardo. Lo que más destacaba era mi nariz, pequeña y respingada, así como mis labios rellenos y rosados. A diferencia de mi hermana, yo tenía el cabello hasta la cintura, con unas ondas sutiles de tonalidad dorada. Sí, somos muy distintas.

Me acerqué lentamente a la puerta de mi salón mientras veía cómo se formaban grupos de chicos en los pasillos y charlaban alegremente.

Entré un poco insegura; había solo unos estudiantes en el salón y la maestra, que esperaba el sonido del timbre para que llegara el resto.

Me presenté con ella. A cambio, ella me dio la bienvenida y me presentó a unos chicos que ya estaban en sus puestos.

—Ellos son Joaquín, Jennifer e Iris. Son los primeros de la clase y chicos muy tranquilos. Te servirá estar con ellos — confeso, mientras me tocaba el hombro.

—¡Hola, bienvenida! —dijeron todos juntos.

Yo solo moví mi mano y les di las gracias.

Me senté con Joaquín, un chico moreno con cara de niño bueno.

Al rato, ya estaba hablando con las chicas. Eran los tres muy agradables y me hicieron sentir cómoda.

El salón ya estaba casi repleto de estudiantes cuando por fin sonó el timbre para dar inicio a las clases.

*****

Empezar de cero apesta... pero también puede ser el inicio de algo inesperadamente bueno. Charlotte no durmió, casi no habló, y estaba a punto de desmayarse de los nervios. Pero ahí estaba, sentada entre extraños que pronto dejarían de serlo.

¿Lo mejor de todo? Ni ella (ni tú) tiene idea de lo que viene. Y créeme... se viene bueno.
Gracias por leer este primer capítulo. Te prometo que las cosas se van a poner más intensas muy pronto.

Besos, Mel.




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