—¿Y por qué no podría estar de mi lado? Nos conocemos hace años, yo soy la novia de su primo, entre nosotras hay confianza. Tú no sabes nada —Francis me respondió, acercándose más de lo permitido.
Estaba roja de ira; sabía que la situación no le favorecía y se le estaba saliendo de las manos.
—¿No sé nada? —le pregunté, levantando una ceja—. ¿Entonces cómo sé que en la fiesta de Justin, en el primer piso, junto a la escalera... tú te besaste con él?
Tiré la bomba. Su cara se descompuso. Pasó de la rabia a la preocupación y se le llenaron los ojos de lágrimas. Abrió la boca, pero no logró decir nada.
Si pensaba que podía mentir sin escrúpulos solo para vengarse de mí por sus celos enfermizos, se equivocaba. Yo también tenía mi as bajo la manga.
—¿Es cierto lo que dice? —Ruth la tomó del hombro para girarla, mientras esperaba una respuesta—. ¡Respóndeme, Francis! ¿Es cierto que te besaste con Justin?
Ruth estaba furiosa. No solamente estaban jugando con ella, sino también con Mick, su primo. Francis temblaba. Al parecer, todos le tenían miedo a Ruth. Bueno, todos menos yo. Pero eso debió pensarlo antes de besarse con su novio.
—Yo... no, eso no es cier- cierto —apenas lograba formular palabras—. Ella no tiene pruebas de lo que está diciendo —añadió, mirando al suelo.
—Sí las tengo. Había otra persona junto a mí esa noche. Puede confirmar que lo que digo es cierto —recordé que Christian me había salvado, así que no diría que se trataba de él. Solo lo confirmaría con Ruth.
—Seguro es Sebas. Para ti es fácil meterle cosas en la cabeza para que mienta a tu favor —esta chica era impresionante, tenía la mentira en los labios, pensé.
—No es Sebas, así que no sigas con tus mentiras. Si quieres confirmar que lo que digo es cierto, entonces búscame después de clases —le dije a Ruth.
La maestra llegó en compañía de un chico que la ayudaba a cargar unos libros. Era Andrew.
—¿Qué pasa aquí? ¡El grupito, disuélvanse! ¡Vayan a sus puestos! —nos regañó.
Veía cómo aún estaban todos impactados con mi confesión. No sabían qué decir o qué hacer. Andrew ayudó a la maestra a entregar los libros. Cuando llegó a mi mesa, le pasé una nota.
—Entrégasela a Chris, por favor. Es urgente —le dije casi en un susurro.
Movió su cabeza en afirmación y se fue. La clase se hizo eterna. El ambiente estaba tenso. Solo quería irme a mi casa y acabar con este mal día, pero aún debía comprobar que lo que decía era cierto.
Al salir al recreo, Iris y Jennifer me acompañaron. Sé que se sentían apenadas por mí; pude ver sus caras de miedo cuando me enfrenté al grupo. Pero ellas no podían hacer nada. Eran chicas tímidas y tampoco se merecían el hostigamiento solo por querer apoyarme.
—Charlotte, ¿de verdad tienes cómo comprobar que Francis miente? —me preguntó Jenni.
—Tranquila, sí hay alguien que puede confirmarlo. No quisiera involucrar a nadie más, pero es su palabra contra la mía —tampoco me agradaba la idea de dejar en evidencia a Justin, pero él tampoco era una blanca paloma. No olvidaba lo que me había hecho antes de irse a besar con Francis.
De repente sentí vibrar mi celular...
"Hey, chica problemas, Andrew me dio una nota. ¿Qué necesitas hablar conmigo?"
—¿Tienes tiempo? Es largo de explicar, pero preferiría llamarte, si puedes —no quería que me vieran hablando con él y que todos se dieran cuenta de quién se trataba.
Después de explicarle lo que había pasado, le pregunté si hablaría con Ruth para confirmar mi versión.
—Me lo pones difícil, Charlie. Tú sabes que con Justin somos familia, pero tampoco puedo callarme frente a una mentira. Y no es justo que sigan engañando a esos dos... Lo haré, pero ve la forma de que esto quede entre los tres —me dijo, no tan convencido.
—Gracias, Chris, de verdad te lo agradezco mucho. Te hablo luego. Adiós.
Me fui a buscar a Ruth. La encontré en el baño, llorando. Estaba en compañía de Rosie.
—Ruth, ¿podemos hablar a solas?
Se acercó a mí y la guie fuera del baño.
—La otra persona que estaba conmigo aceptó hablar contigo. Pero en privado, y tampoco quiere que se sepa que fue él quien te lo confirmó. ¿Puedes juntarte después de clases con nosotros? Estaremos en la plaza que está cerca del cine.
—Está bien, quedará entre nosotros. Entonces, ahí nos vemos.
El día se hizo eterno. Solo quería que llegara la hora de salida para poder aclarar todo este asunto. Por fin, llegaron las últimas clases.
—Charlotte, ¿estás lista para irnos? —Era Sam. Aún no le contaba nada de lo que había pasado.
—Sam, no puedo irme contigo. Tengo algo que hacer antes. Luego te alcanzo en casa.
—¿Pasa algo malo, Charlie? ¿O será que tiene que ver con Sebastián? —entrecerró los ojos y sonrió con la intención de molestarme.
—Sí tiene que ver con Sebas, pero no de la forma que crees. Desde ayer no lo he visto, no sé nada de él. Te prometo que cuando pueda, te contaré todo, ¿vale?
Estaba nerviosa y sé que ella lo notaba.
—Bueno, Charlie, espero no sea nada malo. Le preguntaré a Fede si sabe algo de Sebastián...
Caminé hasta la salida con la intención de buscar a Christian. Cuando sentí vibrar mi celular:
"Camina hacia la otra esquina, te espero ahí". Era Chris.
Me puse aún más nerviosa. Ya solo faltaba llegar al lugar y esperar a Ruth.
Mientras caminábamos a la plaza, Chris trataba de subirme el ánimo y hacía bromas sobre lo buena que era para meterme en problemas sin buscarlos.
—No es que me moleste, pero tu mala suerte... ¿no será contagiosa? —y soltó una gran carcajada.
—Muy gracioso, Chris. Yo muero de nervios y tú burlándote de mí —le golpeé el costado con mi codo.
—Eso dolió, Charlotte. Bueno, perdona. Solo espero no tener que ser nuevamente testigo de otro de tus problemas. A todo esto, ¿por qué tu enemistad con Francis?
Chris desconocía mi cercanía con Sebastián, así que debía "contextualizarlo".