La Chica Nueva

CAPÍTULO 25

Me arreglé para dormir y, antes de que cualquiera me pudiera preguntar algo, me fui a la cama.

Al despertarme, vi que aún era temprano, pero preferí arreglarme con tiempo.
Mientras esperaba que mis hermanos estuvieran listos, me puse a repasar mi presentación.
Tardaron un rato en aparecer, así que nos subimos al auto y partimos rumbo a la escuela.

Mi madre y Fede iban hablando de los exámenes finales, mientras Sam me preguntaba por mi confesión de anoche.

—Creo que no hay mucho que decir... Ustedes ya sabían que estábamos saliendo, y todo el mundo nos creía novios. Era momento de formalizarlo —me encogí de hombros.

—Sí, Char, pero jamás pensé que mi hermanita tomaría la iniciativa. Ay, yo sé que lo quieres mucho y él a ti también... Solo quiero que lo disfrutes. Ya verás que valió la pena esperar por ese príncipe azul —Sam suspiró mientras miraba por la ventana, imaginando quizás qué cosa, o quizás recordando que ella no podía estar con la persona que amaba. Me angustió imaginar cómo se sentía eso.

Llegamos a la escuela y me invadió una melancolía. Extrañaba ver a Sebas. Con lo feliz que me ponía cada vez que nos veíamos a lo lejos, o nos escapábamos un ratito para abrazarnos.
Traté de concentrarme en mí; sería un día largo y caótico. Luego, más tranquila, le hablaría a Sebas.

Avancé hasta mi sala y entré junto a Iris, que venía corriendo detrás de mí.

—¿Qué tal, Charlotte? ¿Cómo estás? —Iris siempre era agradable de ver. Una chica simpática, pero de bajo perfil.

—Un poco nerviosa por la exposición de hoy, pero con ganas de salir de eso pronto —confesé.

—Tranquila, ya te acostumbrarás a esto. Es cada año, así que resígnate —me alentó con una gran sonrisa.

No sé si se debía a que no vería a Sebas, a su operación o a la pronta exposición, pero tenía un vacío en el estómago. Me sentía débil. Si no fuera porque quería zanjar este tema, ya le habría pedido a mi madre que me llevara a casa.

Pasamos gran parte de la mañana decorando la escuela y, principalmente, la biblioteca, que sería el lugar de las exposiciones.

Por fin llegó la hora de preparar nuestra presentación. A lo lejos oí cómo un grupo practicaba una escena de La ciudad de las bestias, de Isabel Allende. Quedé impresionada con su talento y valentía. Probablemente yo nunca podría atreverme a hacer algo así.

—Ya, chicas, llegó la hora. Espero que toda esta preparación haya valido la pena —Joaquín me daba tanta seguridad, tanta paz. Me alegraba tenerlo como amigo.

Esperamos nuestro turno, ansiosos. Ya habían pasado tres grupos y aún faltaban dos para que saliéramos nosotros.

De repente, sentí vibrar mi cel. Era un mensaje:

"¿Cómo está la novia más linda? Espero no estar interrumpiendo. Sé que debes estar ocupada con tu presentación, pero no podía no escribirte. Me hubiese encantado estar ahí contigo, animándote, pero sé que lo harás increíble. Confía en ti y disfruta. Me cuentas luego cómo te va.
Te quiero, Charlotte, no lo olvides nunca.
Besos, preciosa.
Atentamente, el novio más lindo 😆"

No pude evitar soltar una risa cuando lo leí.
Me alegró saber que Sebas estaba bien y agradecí que estuviera atento a mí. Siempre tan protector... Sin duda era un chico increíble.
Y sí, era el novio más lindo, y no solo físicamente hablando.

Abrí el chat para escribirle cuando mis amigos se levantaron.

—¡Charlotte, ya es hora! —Sentí mi estómago revolverse y se me nubló la vista. Tuve que respirar profundo para lograr ponerme de pie.

Nos acercamos al escenario para preparar nuestra puesta en escena y nos alistamos para empezar.

—Bien, chicas, llegó el momento. Quiero que estén tranquilas. Esto lo practicamos mucho y saldrá perfecto. Respiren y relájense.

Fue Joaquín el primero en hablar. Presentó nuestro libro elegido, habló de algunos personajes y dio pie al resto de la presentación. A mí me tocaba relatar la parte final.
Sentí exclamar a los presentes cuando me tocó contar la trágica escena final. Traté de ser lo más emotiva posible y creo que lo conseguí, porque al terminar recibimos una ovación.
De reojo pude ver a algunos alumnos secándose las lágrimas. Sí, Santa María de las flores negras es una historia llena de valentía, pero también marcada por la crudeza. Así que entendía perfectamente sus reacciones.

Bajamos del escenario con mi grupo y nos abrazamos. Sin duda, había salido mejor de lo que pensé y realmente lo disfruté.

—¡Qué emoción haber presentado esta hermosura con ustedes, chicos! —dijo Jenny, mientras se tapaba la boca con las manos, evidentemente emocionada.

Le sonreí y le toqué el hombro para darle tranquilidad.
Nos sentamos a ver el resto de las presentaciones y a esperar las notas. Con esto ya estábamos cerrando el semestre, así que me alegraba la idea de salir pronto de vacaciones.

Estaba muy sorprendida. No imaginaba que hubiera tanto talento en la escuela. Sin duda, esta festividad se volvería mi preferida.

Al terminar, los maestros nos entregaron los resultados de nuestras presentaciones:

*"Estimados estudiantes:
Agradecemos profundamente su compromiso con esta actividad en torno a la lectura. Han realizado un trabajo increíble. Esperamos seguir disfrutando de su talento en las próximas ediciones.
Con cariño,
El equipo bibliotecólogo
.

Calificación final: 7.0"*

Quedamos boquiabiertos cuando leímos el resumen de la evaluación. Nos dieron la nota máxima. Estábamos realmente emocionados. Agradecí la paciencia de los chicos y les propuse celebrarlo.

—¿Les parece si después de la escuela nos vamos al centro a comer algo? Yo invito —dije entusiasmada.

La idea les encantó, porque sin decir nada me regalaron un abrazo de grupo.

Me dirigí donde mis hermanos en la hora del recreo para avisarles que me iría sin ellos.
A lo lejos oí una risa desagradable. Miré y vi que era ella: Francis, que estaba junto a Marión. Me miró de pies a cabeza y algo le comentó a su amiga. No le di importancia; ella sabía muy bien que sus estupideces no me afectaban.




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