La chica que rompió la pista

Capítulo 4: un desastre perfectamente público

🔥💖🤣

El gimnasio del equipo nacional estaba lleno.

Demasiado lleno.

Valeria se quedó parada en la puerta con su botella de agua en la mano, mirando las cámaras, los periodistas y un enorme cartel que decía:

“Presentación oficial del equipo nacional de patinaje.”

—Genial —murmuró—. Justo lo que necesito un martes por la mañana: gente juzgando mis decisiones de vida.

Camila, que estaba a su lado, le dio un pequeño empujón.

—Solo sonríe.

—Estoy sonriendo.

—Eso parece más una amenaza.

Valeria intentó mejorar la expresión.

No funcionó mucho.

Al fondo del gimnasio, Adrián Ferrer hablaba con los directivos del equipo.

Impecable como siempre.

Postura recta.

Expresión seria.

Parecía el único ser humano en el edificio que no estaba nervioso.

Valeria lo observó un momento.

*Claro*, pensó. *A él nadie lo analiza como si fuera un experimento social.*

Una voz suave apareció detrás de ella.

—Es una oportunidad importante para el equipo.

Valeria no necesitó girarse para saber quién era.

Daniela Rivas.

La reina del lugar.

Uniforme perfecto.

Cabello perfecto.

Sonrisa perfecta.

Valeria suspiró.

—¿Quieres algo, Daniela?

Daniela se acercó lo suficiente para que solo ellas dos escucharan.

—Solo pensaba que tal vez deberías cuidar lo que dices hoy.

Valeria frunció el ceño.

—¿Por qué?

Daniela inclinó la cabeza hacia los periodistas.

—Los patrocinadores son muy… exigentes con la imagen del equipo.

Ah.

Ahí estaba.

Valeria dio un sorbo a su agua.

—Tranquila —respondió—. No planeo comerme a ningún periodista.

Camila soltó una risa que intentó disfrazar como tos.

Daniela no se rio.

—Solo digo que algunas personas tienen más que perder que otras.

Valeria la miró con calma.

—Sí —dijo—. Por ejemplo, alguien que lleva tres años siendo la estrella del equipo.

Daniela apretó la mandíbula.

Antes de que pudiera responder, uno de los organizadores habló por el micrófono.

—¡Atletas, por favor pasen al frente!

Las patinadoras comenzaron a alinearse.

Valeria terminó en la segunda fila.

Justo detrás de Adrián.

Perfecto.

El presentador empezó a hablar.

—Este año el equipo nacional inicia una nueva etapa bajo la dirección del reconocido entrenador Adrián Ferrer…

Aplausos.

Valeria inclinó la cabeza hacia Camila.

—¿Crees que alguna vez sonríe?

Camila susurró:

—Creo que sonríe cuando alguien mejora un milisegundo en la pista.

Valeria hizo una pausa.

—Eso explica muchas cosas.

En ese momento, Adrián giró ligeramente la cabeza.

—Las escucho.

Las dos se quedaron congeladas.

Valeria levantó una ceja.

—Entonces debería escuchar cosas más interesantes.

Adrián volvió a mirar al frente.

Pero la esquina de su boca se movió apenas.

El presentador continuó.

—Y ahora presentaremos a algunas de nuestras atletas destacadas…

Daniela dio un paso adelante cuando dijeron su nombre.

Sonrió a las cámaras como si hubiera nacido para eso.

Valeria la observó.

*Sí*, pensó. *Definitivamente nació para esto.*

Entonces el presentador miró su lista.

—Y también tenemos a una atleta que ha sorprendido recientemente al público con sus resultados…

Valeria sintió algo extraño en el estómago.

—Valeria Cruz.

Algunas cámaras se giraron hacia ella.

Genial.

Valeria dio un paso adelante.

Una periodista levantó la mano.

—Valeria, muchos comentan que usted rompe el estereotipo tradicional del patinaje competitivo. ¿Cómo se siente al respecto?

El gimnasio quedó en silencio.

Daniela cruzó los brazos.

Adrián observaba desde un lado.

Valeria pensó durante un segundo.

Luego se encogió de hombros.

—Bueno… si el estereotipo implica levantarse a las cinco de la mañana, entrenar hasta que las piernas se sienten como gelatina y aun así volver al día siguiente…

Hizo una pausa.

—Entonces creo que sí encajo bastante bien.

Algunas personas rieron.

La periodista insistió.

—Me refería a su… imagen física.

Valeria sonrió.

—Ah, eso.

Miró brevemente a Adrián.

—Digamos que mi cuerpo y yo tenemos una relación muy buena.

El presentador parpadeó.

—¿En qué sentido?

Valeria levantó su botella de agua.

—Él hace todo el trabajo duro y yo me llevo las medallas.

El gimnasio estalló en risas.

Incluso algunos periodistas aplaudieron.

Daniela parecía haber mordido un limón.

Adrián observó la escena con atención.

Por un segundo recordó algo.

Hace años.

Otra pista.

Otra atleta.

Él mismo.

El día que perdió la final mundial por una caída estúpida.

Los periodistas tampoco habían sido amables con él.

El campeón que no pudo sostener la presión.”

Adrián volvió al presente.

Valeria estaba bajando del escenario mientras Camila la abrazaba.

—¡Eso fue increíble!

Valeria sonrió.

—Solo dije la verdad.

Camila susurró:

—Daniela parece que quiere lanzarte un patín.

Valeria miró hacia ella.

—Entonces espero que al menos apunte bien.

En ese momento Adrián apareció frente a ella.

Las dos amigas se callaron.

Adrián la observó.

—Buen manejo de la prensa.

Valeria inclinó la cabeza.

—¿Eso fue un cumplido?

—Fue una observación.

Valeria sonrió.

—Lo aceptaré.

Adrián la estudió un momento más.

—La gente va a hablar.

—La gente siempre habla.

—Esta vez hablarán más.

Valeria cruzó los brazos.

—Entonces tendré que seguir ganando.

Adrián sostuvo su mirada durante unos segundos.

Luego dijo algo que Valeria no esperaba.



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En el texto hay: romance odio humor

Editado: 27.03.2026

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