La chica que rompió la pista

Capítulo 6: La pista vacía

Valeria no podía dormir.

Otra vez.

Giró en la cama por tercera vez y miró el reloj.

11:47 p.m.

Suspiró.

—Genial —murmuró—. Mañana mi cuerpo va a odiarme.

Se sentó en la cama y pensó durante unos segundos.

Luego sonrió.

—Bueno… ya me odia bastante.

Diez minutos después estaba en su auto camino a la pista.

El estadio estaba casi completamente oscuro cuando llegó.

Solo una luz tenue iluminaba el centro.

Valeria frunció el ceño.

—¿No soy la única loca que entrena a medianoche?

Entró con cuidado.

Y entonces lo vio.

Adrián.

Estaba en la pista, patinando solo.

Movimientos precisos.

Silenciosos.

Elegantes.

Durante un momento Valeria se quedó quieta observándolo.

Era… impresionante.

Adrián frenó cuando notó su presencia.

—¿Siempre espías a tu entrenador?

Valeria cruzó los brazos.

—Solo cuando él ocupa mi pista secreta de entrenamiento nocturno.

Adrián arqueó una ceja.

—¿Tu pista?

—La descubrí primero.

—Este lugar tiene veinte años.

—Detalles.

Adrián se quitó el casco.

—¿No deberías estar descansando?

Valeria dejó su mochila en el banco.

—¿No deberías estar durmiendo?

Adrián no respondió.

Valeria empezó a ponerse los patines.

—Entonces estamos empatados.

Adrián la observó durante unos segundos.

—¿Insomnio?

Valeria suspiró.

—Algo así.

Se levantó.

Entró en la pista.

—¿Y usted?

Adrián dudó un segundo.

—Costumbre.

Valeria empezó a rodar lentamente.

—Eso suena sospechosamente como algo que dice alguien que no quiere explicar nada.

Adrián se apoyó contra la baranda.

—Tal vez.

Valeria dio una vuelta.

Luego otra.

El silencio del estadio era extraño.

Pero también tranquilo.

Cuando pasó frente a Adrián dijo:

—Mi papá también tenía insomnio.

Adrián levantó la mirada.

—¿Sí?

Valeria asintió mientras seguía patinando.

—Era mecánico.

—¿Eso causa insomnio?

—No.

Valeria sonrió.

—Pero intentar pagar las cuentas sí.

Adrián no dijo nada.

Valeria continuó.

—Cuando yo tenía doce años quería entrar a un club de patinaje.

Hizo una pausa.

—Pero las clases eran caras.

Adrián la observaba con atención.

Valeria se encogió de hombros.

—Así que mi papá compró unos patines usados.

—¿Funcionaban?

—Más o menos.

Valeria rió.

—La primera vez que intenté frenar terminé dentro de un puesto de jugos.

Adrián parpadeó.

—¿En serio?

—El vendedor todavía me saluda cuando paso por ahí.

Adrián soltó una pequeña risa.

Valeria levantó una ceja.

—Ah, mira eso.

—¿Qué?

—El entrenador sí sabe reír.

Adrián negó con la cabeza.

—No lo hagas un evento histórico.

Valeria frenó frente a él.

—Entonces le toca contar algo.

—¿Contar qué?

—Algo de su vida.

Adrián cruzó los brazos.

—No soy muy interesante.

Valeria lo miró con escepticismo.

—Fue campeón mundial.

—Hace años.

—Entonces empiece por ahí.

Adrián dudó.

Luego dijo:

—Perdí mi última final.

Valeria parpadeó.

—¿Perdió?

—Caí en la última curva.

Valeria lo miró.

—Eso suena doloroso.

Adrián asintió.

—Más para el ego que para el cuerpo.

Valeria lo observó unos segundos.

—¿Por eso se volvió entrenador?

Adrián se encogió de hombros.

—Digamos que necesitaba seguir cerca de la pista.

El silencio volvió.

Valeria empezó a rodar otra vez.

Después de una vuelta dijo:

—Bueno.

Adrián la miró.

—¿Bueno qué?

—Si un día me caigo en una final importante…

Valeria lo señaló.

—Usted será el primero en escuchar mis quejas dramáticas.

Adrián negó con la cabeza.

—Lo esperaré con paciencia.

Valeria frenó frente a él otra vez.

Estaban más cerca que antes.

Mucho más cerca.

Valeria lo miró.

—¿Sabe algo?

—¿Qué cosa?

—Creo que usted me odia menos cuando nadie está mirando.

Adrián sostuvo su mirada.

—Creo que hablas demasiado cuando nadie está mirando.

Valeria sonrió.

—Eso es porque nadie me manda a hacer cuarenta vueltas.

Adrián dio un paso hacia ella.

—Podría hacerlo ahora.

Valeria levantó las manos.

—Eh, calma, entrenador.

Sus miradas se quedaron atrapadas durante un momento demasiado largo.

Luego Valeria se aclaró la garganta.

—Bueno.

Se giró hacia la pista.

—Creo que voy a hacer unas vueltas más antes de que mi cuerpo decida abandonarme.

Adrián la observó mientras se alejaba.

Y por primera vez desde que la había conocido…

no estaba analizándola como atleta.

Estaba pensando en ella como algo mucho más peligroso.

💥😏❤️



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En el texto hay: romance odio humor

Editado: 27.03.2026

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