🙏😊😁
Valeria odiaba estar quieta.
Lo descubrió oficialmente al **segundo día de reposo**.
Estaba sentada en una de las gradas del estadio con el pie elevado y una bolsa de hielo sobre el tobillo.
Miraba la pista como si fuera una cárcel al revés.
—Esto es tortura —murmuró.
Camila, que estaba sentada a su lado, comiendo una barra de cereal, levantó una ceja.
—Te lesionaste hace dos días.
Valeria suspiró dramáticamente.
—Han sido los dos días más largos de mi vida.
Diego apareció con dos botellas de agua.
—Traje hidratación para nuestra atleta retirada.
Valeria lo miró indignada.
—¡No estoy retirada!
Diego levantó las manos.
—Tranquila, fue humor.
Camila añadió:
—Humor peligroso.
Valeria señaló su tobillo.
—Esto es solo una pausa estratégica.
Diego asintió.
—Claro.
Pausa.
—Como cuando yo digo que estoy “ahorrando energía” en lugar de admitir que estoy cansado.
Valeria lo miró.
—No te invitaré a mi victoria en el campeonato.
Diego suspiró.
—Eso duele más que el entrenamiento de Adrián.
En ese momento Adrián apareció en la pista.
Con su libreta.
Cronómetro.
Y expresión seria habitual.
—Entrenamiento en cinco minutos.
El equipo empezó a prepararse.
Valeria observaba todo desde la grada.
Con frustración.
Adrián levantó la mirada.
—Valeria.
—Sí, entrenador.
—Ven aquí.
Ella levantó el pie vendado.
—Esto complica un poco el proceso de “venir”.
Adrián caminó hacia las gradas.
—¿Cómo está el tobillo?
Valeria suspiró.
—Aburrido.
Adrián levantó una ceja.
—No pregunté eso.
Valeria sonrió.
—El dolor bajó un poco.
Adrián asintió.
—Bien.
Pausa.
—Hoy comenzamos ejercicios de recuperación.
Valeria parpadeó.
—¿Hoy?
—Sí.
Valeria se inclinó hacia adelante.
—Entrenador, acaba de convertirse en mi persona favorita.
Desde la pista, Camila gritó:
—¡Eso cambia rápido!
Valeria levantó una mano.
—No lo arruines.
Adrián ignoró el comentario.
—Nada de patinar aún.
Valeria hizo una mueca.
—Sabía que algo malo venía después.
Adrián señaló el suelo.
—Pero puedes empezar con ejercicios de movilidad.
Valeria respiró profundo.
—Lo aceptaré.
Pausa.
—Pero quiero que conste que preferiría correr diez kilómetros.
Adrián casi sonrió.
Valeria lo notó inmediatamente.
—¡Otra!
Adrián suspiró.
—Concéntrate.
Valeria bajó de la grada con cuidado.
Adrián se quedó cerca por si perdía el equilibrio.
Cuando ella tocó el suelo…
su mano instintivamente tomó el brazo de Adrián para sostenerse.
Ambos se quedaron quietos un segundo.
Muy cerca.
Valeria soltó su brazo rápidamente.
—Reflejo.
Adrián asintió.
—Lo sé.
Pero su voz sonaba un poco diferente.
Camila observaba desde la pista.
Y le dio un codazo a Diego.
—¿Viste eso?
Diego sonrió.
—Material confirmado.
Mientras tanto, Valeria comenzaba los ejercicios.
Movimientos suaves del tobillo.
Adrián observaba cada gesto.
—No fuerces demasiado.
Valeria lo miró.
—¿Siempre vigila así?
—Cuando es necesario.
Valeria inclinó la cabeza.
—Entonces debo ser muy problemática.
Adrián respondió con calma.
—Eres muy importante para el equipo.
Valeria bajó la mirada.
—Ah.
Pausa.
—Pensé que iba a decir “difícil”.
Adrián respondió sin dudar.
—También.
Valeria rió.
El entrenamiento continuó.
Desde la grada opuesta…
Daniela observaba.
Sus ojos siguieron el momento en que Adrián ayudó a Valeria a levantarse.
El cuidado.
La cercanía.
Daniela cruzó los brazos.
—Interesante.
Sacó su teléfono.
Escribió un mensaje rápido.
Luego sonrió.
—Veamos cuánto dura esa confianza.
Mientras tanto, Valeria terminaba los ejercicios.
Respiraba un poco agitada.
Pero estaba sonriendo.
—¿Eso fue todo?
Adrián asintió.
—Por hoy.
Valeria levantó los brazos.
—¡Victoria!
Camila gritó desde la pista:
—¡Celebremos con pizza!
Adrián levantó la voz.
—El entrenamiento aún no termina.
Diego suspiró.
—Siempre arruina los finales felices.
Valeria miró a Adrián.
—Algún día lo convenceremos.
Adrián negó con la cabeza.
Pero mientras volvía a mirar la pista…
no pudo evitar pensar algo.
Valeria estaba lesionada.
Aún así sonreía.
Seguía intentando.
Seguía creyendo.
Y eso…
era exactamente lo que la hacía peligrosa en la pista.
🔥💔⚡