La chica que rompió la pista

Capítulo 21: Después del empate

El estadio seguía lleno de ruido incluso después de que la carrera terminó.

No era un ruido ensordecedor.

Era peor.

Era ese murmullo constante de personas hablando al mismo tiempo.

Atletas comentando la carrera.

Entrenadores revisando tiempos.

Periodistas deportivos preguntando cosas que nadie quería responder.

Y en medio de todo eso…

Valeria estaba tratando de recuperar el aliento.

Sus piernas todavía temblaban ligeramente.

Camila apareció con una botella de agua.

—Bebe.

Valeria la tomó.

—Gracias.

Diego llegó detrás.

—Tengo noticias.

Valeria levantó una ceja.

—Eso nunca es bueno.

Diego levantó su teléfono.

—El video de la carrera ya está en redes.

Camila miró la pantalla.

—Eso fue rápido.

Valeria suspiró.

—Internet da miedo.

Diego desplazó la pantalla.

—Mira esto.

Valeria se inclinó.

El video mostraba el momento final de la carrera.

Ella y Daniela cruzando la meta exactamente al mismo tiempo.

El título decía:

“Empate inesperado en la clasificatoria: la atleta que desafía a la favorita.”

Valeria parpadeó.

—No soy fan de ese título.

Camila sonrió.

—A mí me encanta.

Diego continuó leyendo comentarios.

—La gente está dividida.

Valeria suspiró.

—Genial.

Diego levantó una ceja.

—Pero hay algo más.

Valeria lo miró.

—¿Qué?

Diego giró el teléfono.

Otro titular.

**“¿La nueva rival de Daniela?”**

Valeria cerró los ojos.

—Esto se está saliendo de control.

Camila apoyó una mano en su hombro.

—Bienvenida al drama deportivo.

Valeria bebió otro sorbo de agua.

—No quería fama.

Camila respondió:

—La pista decidió por ti.

En ese momento Adrián se acercó.

Los tres se quedaron en silencio automáticamente.

Era curioso.

Adrián no levantaba la voz.

Pero aun así siempre parecía imponer orden.

—Buen trabajo —dijo.

Valeria levantó una ceja.

—¿Otra vez ese cumplido mínimo?

Adrián cruzó los brazos.

—Fue una carrera difícil.

Valeria respondió:

—Podría haber ganado.

Adrián asintió.

—Y también podrías haber perdido.

Valeria suspiró.

—Eso no ayuda.

Adrián la miró con calma.

—Lo importante es que corriste bien después de la caída.

Valeria lo observó unos segundos.

Luego sonrió.

—Gracias.

Camila murmuró a Diego:

—Eso fue casi romántico.

Diego susurró:

—Estoy tomando notas.

Valeria los miró.

—Los escucho.

Camila levantó las manos.

—Nada, nada.

En ese momento…

Daniela apareció.

Había cambiado su uniforme por ropa deportiva casual.

Pero su presencia seguía siendo igual de dominante.

Se detuvo frente a Valeria.

—Buen empate.

Valeria inclinó la cabeza.

—Buena carrera.

Daniela cruzó los brazos.

—No esperaba que fueras tan rápida después de tu lesión.

Valeria sonrió.

—Yo tampoco esperaba empatar contigo.

Camila hizo un pequeño sonido de aprobación.

Daniela ignoró el comentario.

Miró a Adrián.

—Entrenador.

Adrián respondió con un simple gesto.

Daniela volvió a mirar a Valeria.

—La próxima vez no habrá empate.

Valeria respondió sin dudar.

—Eso espero.

Daniela la observó unos segundos.

Luego sonrió.

Pero esta vez…

su sonrisa era diferente.

Más tensa.

Más personal.

—Disfruta la atención mientras dura.

Valeria frunció ligeramente el ceño.

—¿Eso fue una amenaza?

Daniela respondió:

—Un consejo.

Luego se alejó.

El silencio duró unos segundos.

Camila habló primero.

—Odio a esa mujer.

Diego añadió:

—Pero es una gran antagonista.

Valeria suspiró.

—No me ayuda escuchar eso.

Adrián habló con calma.

—Ignórala.

Valeria respondió:

—No puedo.

Adrián la miró.

—¿Por qué?

Valeria señaló la pista.

—Porque vamos a volver a correr.

Adrián no respondió.

Pero su mirada decía que estaba pensando lo mismo.

Unos minutos después…

la mayoría de las personas comenzaron a irse.

El estadio se fue quedando vacío otra vez.

Valeria estaba sentada en la grada.

Cansada.

Pero satisfecha.

Adrián apareció a su lado.

—Buen control en la última curva.

Valeria sonrió.

—Eso sí fue un cumplido.

Adrián se sentó.

—Lo fue.

Valeria lo miró.

—¿Crees que puedo ganarle?

Adrián respondió sin dudar.

—Sí.

Valeria levantó una ceja.

—Eso fue rápido.

Adrián continuó:

—Pero no será fácil.

Valeria suspiró.

—Nada en mi vida lo ha sido.

Adrián la observó unos segundos.

Luego habló con una voz más suave de lo habitual.

—Valeria.

Ella lo miró.

—¿Sí?

Adrián dudó apenas un segundo.

—Hay algo que deberías saber.

Valeria frunció el ceño.

—Eso suena serio.

Adrián respiró profundo.

—Daniela…

pero en ese momento una voz interrumpió desde el pasillo.

—Entrenador.

Era uno de los directivos del club.

Adrián se puso de pie.

—Necesito hablar contigo.

Adrián miró a Valeria.

—Volvemos a hablar luego.

Valeria asintió.

—Está bien.

Adrián se alejó con el directivo.

Valeria se quedó sola en la grada.

Camila y Diego habían ido a buscar comida.

El estadio estaba casi vacío.

Valeria sacó su teléfono.

Los mensajes no paraban de llegar.

Notificaciones.

Comentarios.

Videos.

Su nombre aparecía en todos lados.

—Esto es surrealista —murmuró.

Pero entonces vio algo.

Un nuevo titular.

Y esta vez…



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En el texto hay: romance odio humor

Editado: 04.04.2026

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