Las cosas empezaron a complicarse al día siguiente.
Valeria lo supo antes siquiera de salir de casa.
Su teléfono vibraba sin parar sobre la mesa de la cocina.
No era un mensaje.
Ni dos.
Eran decenas.
Valeria se sirvió café mientras miraba la pantalla como si fuera una bomba a punto de explotar.
—Esto no puede ser bueno —murmuró.
Finalmente desbloqueó el teléfono.
El primer mensaje era de Camila.
**“Por favor dime que ya viste esto.”**
Valeria suspiró.
—Nunca es una buena señal cuando empiezas así.
Abrió el enlace.
El titular apareció en la pantalla.
“Crece la polémica en el club: atletas cuestionan el ascenso de Valeria.”
Valeria sintió un pequeño vacío en el estómago.
—Otra vez no.
Siguió leyendo.
El artículo mencionaba su empate con Daniela.
Pero lo hacía de una forma muy específica.
Insinuando.
Sugiriendo.
Cuestionando.
*"Algunos miembros del equipo consideran que la atleta ha recibido oportunidades especiales desde su llegada."*
*"Fuentes internas señalan que la cercanía con el entrenador podría influir en ciertas decisiones."*
Valeria dejó el teléfono sobre la mesa.
Su café ya no parecía tan apetitoso.
—Esto es ridículo.
Pero incluso mientras lo decía…
sabía que el problema no era el artículo.
El problema era que la gente lo iba a creer.
Su teléfono volvió a vibrar.
Camila estaba llamando.
Valeria respondió.
—Buenos días.
Camila no sonaba tranquila.
—¿Lo viste?
—Sí.
—Esto se está saliendo de control.
Valeria suspiró.
—Lo sé.
Camila dudó un momento.
—Hay algo más.
Valeria frunció el ceño.
—¿Más?
Camila habló más bajo.
—El club convocó una reunión.
Valeria sintió el estómago apretarse.
—¿Sobre esto?
—Sí.
Silencio.
—Valeria…
—¿Sí?
—Creo que alguien dentro del equipo está alimentando la historia.
Valeria cerró los ojos.
—No me sorprende.
Camila murmuró:
—Nos vemos en el estadio.
—Allí estaré.
Valeria colgó.
Se quedó sentada unos segundos más.
Mirando el café.
Pensando.
Luego suspiró.
—Bueno.
Se levantó.
—Hora de enfrentar el desastre.
---
El estadio estaba más tenso de lo habitual cuando llegó.
Los grupos de atletas hablaban en voz baja.
Algunos miraban a Valeria.
Otros apartaban la mirada rápidamente.
Camila apareció casi de inmediato.
—Esto parece una telenovela.
Valeria respondió:
—Una muy mala.
Diego llegó con expresión seria.
—La reunión es en media hora.
Valeria levantó una ceja.
—Eso fue rápido.
Camila asintió.
—Demasiado rápido.
Valeria miró alrededor.
—¿Adrián está aquí?
Diego señaló hacia la pista.
—Está hablando con los directivos.
Valeria suspiró.
—Genial.
Camila la miró con atención.
—¿Estás bien?
Valeria respondió con honestidad.
—No.
Camila apretó su brazo.
—No estás sola.
Valeria sonrió débilmente.
—Gracias.
En ese momento Daniela apareció.
Caminaba tranquila.
Como si nada estuviera pasando.
Como si todo este caos no tuviera nada que ver con ella.
Se detuvo frente a Valeria.
—Parece que eres famosa otra vez.
Valeria respondió con calma.
—No recuerdo haberlo pedido.
Daniela inclinó la cabeza.
—La atención tiene un precio.
Valeria cruzó los brazos.
—¿Tú lo sabes bien, verdad?
Daniela sonrió.
Pero esta vez su sonrisa tenía algo diferente.
Algo más frío.
—Mucho mejor de lo que crees.
Valeria frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Daniela no respondió.
Solo dijo:
—Nos vemos en la reunión.
Y se alejó.
Camila murmuró:
—No confío en esa mujer.
Diego añadió:
—Yo tampoco.
Valeria observó a Daniela alejarse.
Había algo extraño en esa conversación.
Algo que no terminaba de encajar.
---
La reunión fue peor de lo que esperaba.
Cinco personas estaban sentadas alrededor de la mesa.
Directivos del club.
Entrenadores.
Adrián estaba allí también.
Valeria se sentó frente a ellos.
El ambiente era tenso.
Uno de los directivos habló primero.
—Valeria, gracias por venir.
Ella asintió.
—Entiendo que esto tiene que ver con los rumores.
El hombre asintió.
—Exactamente.
Pausa.
—La situación está afectando la imagen del club.
Valeria apretó ligeramente las manos.
—No hice nada incorrecto.
Otro directivo intervino.
—No estamos diciendo eso.
Pero el primero continuó:
—Sin embargo, necesitamos claridad.
Valeria miró a Adrián.
Él la observaba con calma.
—¿Claridad sobre qué?
El directivo habló con cautela.
—Sobre tu relación con el entrenador.
El silencio en la sala fue inmediato.
Valeria parpadeó.
—¿Mi relación?
El hombre asintió.
—Sí.
Valeria sintió una mezcla de incredulidad y enojo.
—Es mi entrenador.
—Algunas personas piensan que hay algo más.
Adrián habló por primera vez.
Su voz fue firme.
—Eso es completamente falso.
El directivo levantó la mano.
—No estamos acusando.
Pero continuó:
—Solo necesitamos asegurarnos de que no haya conflicto de intereses.
Valeria respiró profundo.
—No lo hay.
El hombre asintió lentamente.
—Aun así…
miró sus papeles.
—el club está considerando una medida temporal.
Valeria sintió el estómago hundirse.
—¿Qué tipo de medida?
El hombre levantó la mirada.
—Suspender tu participación en la próxima carrera clasificatoria.