La chica que rompió la pista

CAPÍTULO 24: EL FANTASMA DE HACE TRES AÑOS

💗💞

La noche fue eterna.

Valeria dio vueltas en la cama una y otra vez.

Cada vez que cerraba los ojos volvía a leer el mismo mensaje.

"Si quieres saber quién empezó los rumores… pregunta por la carrera de Daniela hace tres años."

Había algo en esas palabras que le erizaba la piel.

No parecían una amenaza.

Parecían una advertencia.

Se levantó antes de que sonara la alarma y preparó café, aunque apenas lo probó. Su mente estaba demasiado ocupada buscando respuestas.

Cuando salió de casa, el aire frío de la mañana le golpeó el rostro.

—Hoy encontraremos algo... —se dijo en voz baja—. Tiene que haber algo.

---

Camila ya la esperaba frente al club con dos vasos de café y una bolsa de pan dulce.

—Traje desayuno de emergencia —anunció con una sonrisa.

Valeria arqueó una ceja.

—¿Existe eso?

—Claro. Es el desayuno que comes cuando tu vida parece una serie de suspenso.

Antes de que Valeria pudiera responder, Diego apareció corriendo.

—Perdón por llegar tarde. Me entretuve viendo videos de detectives para entrar en ambiente.

Camila soltó una carcajada.

—¿En serio?

—Toda investigación necesita actitud.

Valeria negó con la cabeza, riéndose por primera vez desde la reunión.

—Ustedes están locos.

—Sí —respondieron los dos al mismo tiempo.

Durante unos minutos, el peso de los rumores pareció desaparecer.

---

El archivo deportivo ocupaba un edificio antiguo detrás del estadio principal.

Era un lugar al que casi nadie entraba.

Los estantes estaban llenos de periódicos, revistas, carpetas y fotografías de competencias pasadas.

Una bibliotecaria mayor levantó la vista cuando los vio entrar.

—¿Puedo ayudarlos?

Valeria sonrió con educación.

—Buscamos información sobre el campeonato nacional de hace tres años.

La mujer frunció ligeramente el ceño.

—Hace mucho que nadie pregunta por ese torneo.

Camila intercambió una mirada con Valeria.

—Solo estamos haciendo una investigación personal.

La bibliotecaria dudó unos segundos antes de señalar el fondo del salón.

—Último pasillo. Estante siete.

---

Las primeras dos horas fueron desesperantes.

Recortes.

Resultados.

Clasificaciones.

Entrevistas.

Nada fuera de lo común.

Diego dejó caer la cabeza sobre la mesa.

—Si sigo leyendo periódicos antiguos voy a empezar a hablar como comentarista deportivo.

Camila soltó una risa.

—Al menos servirías para algo.

—Qué cruel eres.

Valeria seguía revisando página tras página.

Entonces se detuvo.

—Esperen...

Los otros dos levantaron la vista.

Valeria deslizó el periódico hacia ellos.

—Miren esto.

El titular decía:

"Daniela conquista el campeonato nacional en una emocionante final."

Todo parecía normal.

Hasta que Diego señaló una línea.

—Aquí dice que la competencia estuvo suspendida veinte minutos.

Camila frunció el ceño.

—¿Por qué?

Los tres buscaron la explicación.

No había ninguna.

Ni una palabra.

Solo mencionaban que la carrera continuó después de una "pausa técnica".

Valeria sintió un escalofrío.

—Eso no tiene sentido.

---

Continuaron revisando documentos.

Mientras Diego buscaba registros oficiales, Camila abrió una vieja caja de fotografías.

Había imágenes de premiaciones.

Entrenamientos.

Celebraciones.

Entonces una fotografía llamó su atención.

—Valeria...

Ella se acercó.

Era la foto oficial de los finalistas.

Daniela aparecía en el centro sosteniendo la medalla de oro.

Todos sonreían.

Todos...

menos una joven ubicada al extremo de la fila.

No miraba a la cámara.

Miraba directamente a Daniela.

Y en su expresión no había enojo.

Había miedo.

Un miedo profundo.

Camila giró lentamente la fotografía.

En la parte trasera alguien había escrito con tinta azul:

Sofía Rojas.

Debajo había otra frase.

"La verdadera campeona nunca cruzó la meta."

Los tres quedaron inmóviles.

---

—¿Quién era Sofía? —preguntó Diego.

Valeria negó con la cabeza.

—Nunca escuché ese nombre.

Camila buscó en las carpetas de participantes.

Nada.

No aparecía en ningún registro.

Como si nunca hubiera existido.

Eso era imposible.

La fotografía demostraba lo contrario.

Valeria sintió un nudo en el estómago.

—Alguien la borró.

---

De repente...

Las luces del archivo se apagaron.

El edificio quedó completamente oscuro.

Camila dio un pequeño grito.

—¡No me gustan estas cosas!

Diego intentó bromear.

—Si aparece un fantasma, yo corro.

—Muy valiente de tu parte.

Valeria encendió la linterna del teléfono.

—Tranquilos...

La oscuridad solo duró unos segundos.

Las luces regresaron.

Los tres miraron la mesa.

La fotografía...

había desaparecido.

---

—No...

Valeria comenzó a buscar desesperadamente.

Revisó el suelo.

Las carpetas.

Las cajas.

Nada.

Había desaparecido.

Como si nunca hubiera estado allí.

Entonces Diego encontró un pequeño papel doblado.

Lo abrió lentamente.

Solo tenía cuatro palabras.

"Dejen el pasado quieto."

El silencio fue absoluto.

Camila tragó saliva.

—Creo...

creo que ya no somos los únicos investigando.

Valeria levantó lentamente la mirada.

Por primera vez desde que recibió aquel mensaje anónimo...

comprendió que quien estaba detrás de todo aquello no solo conocía la verdad.

También los estaba vigilando.

💞💗💞💓💗💓



#7643 en Novela romántica
#3303 en Otros
#751 en Humor

En el texto hay: romance odio humor

Editado: 02.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.