La chica que todos olvidaron

CAPÍTULO 4 El recuerdo perdido

Nos escondimos detrás de una vieja puerta metálica.

Escuchamos pasos.

Uno.

Dos.

Tres.

Alguien caminaba por el pasillo.

Adrián acercó un dedo a sus labios.

No respiré.

Los pasos se detuvieron frente a la habitación 17.

Una sombra apareció debajo de la puerta.

Después continuó caminando.

Esperamos varios minutos antes de salir.

—¿Quién era?

—No lo sé.

—¿Trabajaba aquí?

—Probablemente.

Guardamos la llave y los documentos.

Antes de salir, encontré algo debajo de la mesa.

Una pequeña cinta de video.

En la etiqueta había escrito:

LUNA — SESIÓN FINAL.

Mi corazón se aceleró.

—Tenemos que verla.

Encontramos un viejo reproductor en una oficina.

La pantalla se encendió después de varios intentos.

Apareció una habitación blanca.

Yo estaba sentada en una silla.

Tenía doce años.

Adrián estaba junto a mí.

Una mujer apareció frente a nosotros.

—Luna, ¿recuerdas por qué estás aquí?

La niña que aparecía en la pantalla negó con la cabeza.

—Quiero irme.

La mujer miró a Adrián.

—¿Y tú?

—Quiero que ella se vaya.

La mujer sonrió.

—Los dos olvidarán esta conversación.

Entonces ocurrió algo extraño.

Mi versión infantil miró directamente hacia la cámara.

—No.

La mujer se acercó.

—¿Qué dijiste?

—No quiero olvidar.

La imagen comenzó a distorsionarse.

Después escuchamos mi voz.

—Si algún día olvido esto, alguien tiene que recordármelo.

Adrián respondió:

—Yo lo haré.

La pantalla se apagó.

No pude hablar.

Adrián permaneció en silencio.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Porque no sabía cuánto podías soportar.

—Necesito saberlo.

—Lo sé.

—¿Qué pasó después?

Adrián miró la pantalla apagada.

—Tu padre llegó.

Sentí que el cuerpo se me tensaba.

—¿Mi padre?

—Sí.

—¿Qué hizo?

—Intentó detener el experimento.

—¿Y tú?

Adrián cerró los ojos.

—Yo intenté ayudarte.

—¿Qué pasó?

—Hubo una falla.

La habitación se llenó de silencio.

—Yo morí.

—¿Y yo?

—Tú sobreviviste.

—Entonces, ¿por qué me están borrando ahora?

Adrián me miró.

—Porque alguien descubrió que tus recuerdos están regresando.

Sentí un escalofrío.

—¿Quién?

—El mismo que continuó el proyecto.

—¿Elena?

Adrián negó con la cabeza.

—Elena murió hace tres años.

—Entonces, ¿quién?

No respondió.

Miré nuevamente la grabación.

Había una última imagen que no habíamos notado.

Antes de apagarse, la cámara había mostrado a una persona detrás del cristal.

Un hombre.

Mi padre.

Pero junto a él había alguien más.

Una mujer.

Mi madre.

Sentí que el corazón se me detenía.

—Adrián…

Él observó la pantalla.

—Ya lo viste.

—Mis padres estaban allí.

—Sí.

—Entonces ellos sabían.

Adrián asintió.

—Y quizá todavía saben mucho más de lo que te han contado.

Esa noche regresé a casa.

Mi padre estaba sentado en la sala.

Me miró.

—¿Dónde estabas?

No respondí.

Dejé la fotografía sobre la mesa.

La que mostraba el Instituto Arcan.

Mi padre palideció.

—¿Dónde encontraste eso?

—Quiero la verdad.

—Luna…

—¿Qué pasó el doce de octubre de 2021?

Mi madre apareció detrás de él.

Los dos se miraron.

Entonces mi padre dijo algo que jamás olvidaré:

—No debiste recordar.

Mi madre comenzó a llorar.

—¿Qué me hicieron?

Mi padre no respondió.

Y en ese momento comprendí que la persona que estaba borrando mis recuerdos no era alguien desconocido.

Era alguien que había estado conmigo toda mi vida.

✦ Frase final

“A veces, las personas que más amas no te mienten para protegerte; te mienten para proteger aquello que quieren ocultar.”

Elyvessa




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