La chica que todos olvidaron

CAPÍTULO 11 La segunda Luna

Volvimos al Instituto Arcan.

La máquina seguía funcionando.

Elena nos había advertido que entrar podía ser peligroso.

Pero no teníamos otra opción.

En la habitación 17 encontramos decenas de pantallas.

Todas mostraban diferentes versiones de mí.

Niña.

Adolescente.

Adulta.

En una aparecía una Luna que no reconocía.

—¿Qué es esto?

Adrián se acercó.

—Simulaciones de memoria.

—¿Cuántas hay?

—Demasiadas.

Entonces una pantalla se encendió.

La niña apareció.

—Luna.

—¿Quién eres?

—Tú.

—No.

—Sí.

—Yo estoy aquí.

—Y yo también.

La miré.

—¿Qué quieres?

—Lo que me pertenece.

—¿Qué?

—Tus recuerdos.

La pantalla comenzó a mostrar imágenes.

Mi madre abrazándome.

Mi padre llevándome al colegio.

Adrián sonriendo.

Mi infancia.

—¿Por qué tienes mis recuerdos?

—Porque me los dieron.

—¿Quién?

—Ellos.

—¿Para qué?

La niña se acercó a la cámara.

—Para crear una Luna que nunca sufriera.

Sentí un escalofrío.

—Pero tú no eres real.

La niña sonrió.

—¿Y qué significa ser real?

No supe responder.

Adrián se acercó a la pantalla.

—¿Por qué estás despertando ahora?

—Porque Luna está recordando.

—¿Y qué pasará?

—Si ella recuerda todo, yo desapareceré.

—¿Y si tú desapareces?

La niña miró a Adrián.

—Tú también.

La pantalla se apagó.

Nos quedamos en silencio.

—No puedo dejar que muera —dije.

Adrián me miró.

—Entonces tenemos que encontrar otra solución.

✦ Frase final

“Quizá el recuerdo más peligroso no sea el que hemos perdido, sino el que alguien creó en nuestro lugar.”

Elyvessa




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