La chica que todos olvidaron

CAPÍTULO 13 La verdad sobre Adrián

Adrián me llevó hasta el lugar donde nos conocimos.

Una pequeña biblioteca dentro del Instituto.

—¿Por qué estamos aquí?

—Porque aquí comenzó todo.

Señaló una fotografía.

Dos niños sentados en el suelo.

Yo y él.

—No recuerdo esto.

—Lo sé.

—¿Qué pasó?

Adrián se sentó.

—Nos conocimos antes de que comenzara el experimento.

—¿Éramos amigos?

—Más que eso.

—¿Qué quieres decir?

Sonrió.

—Éramos inseparables.

Me mostró un dibujo.

Había dos niños tomados de la mano.

Debajo aparecía una frase:

Nunca olvidaremos.

Sentí un dolor en el pecho.

—Lo escribí yo.

—Sí.

—¿Por qué no recuerdo nada?

—Porque ese fue uno de los primeros recuerdos que eliminaron.

—¿Y tú?

—Yo lo conservé.

—¿Cómo?

—Porque cuando mi cuerpo murió, mi memoria quedó atrapada en el sistema.

Me miró.

—Durante cinco años estuve intentando llegar hasta ti.

—¿Por qué apareciste justo ahora?

—Porque el sistema está fallando.

—¿Y qué significa?

—Que pronto ya no podré permanecer aquí.

—¿Cuánto tiempo?

—No lo sé.

Sentí que las lágrimas aparecían.

—No quiero perderte.

Adrián tomó mi mano.

—Luna.

—No.

—Escúchame.

—No quiero.

—Tienes que hacerlo.

Me miró directamente.

—Si llega el momento en que tienes que elegir entre recordarme y salvarte, debes elegirte a ti.

Negué con la cabeza.

—No puedo.

—Sí puedes.

—No quiero.

—Entonces prométeme algo.

—¿Qué?

—Nunca dejes que alguien decida qué recuerdos tienes derecho a conservar.

Lo abracé.

Por primera vez no sentí frío.

Sentí calor.

Sentí su corazón.

Y entendí que, aunque no supiera cuánto tiempo nos quedaba, aquel momento era real.

✦ Frase final

“Algunas personas llegan a nuestra vida para quedarse; otras llegan para enseñarnos cuánto estamos dispuestos a perder por amor.”

Elyvessa




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