Regresamos a la habitación 17.
La máquina comenzó a encenderse.
Las pantallas mostraron todos mis recuerdos.
Mi infancia.
Mi madre.
Mi padre.
Valeria.
Adrián.
La primera vez que lo conocí.
La última vez que lo vi antes de su muerte.
Todo.
Entonces apareció la segunda Luna.
—Ya llegaste.
—¿Qué quieres?
—Quiero dejar de tener miedo.
—¿Tú tienes miedo?
—Sí.
—¿De qué?
—De desaparecer.
Comprendí que no era mi enemiga.
Era otra víctima.
—¿Qué tengo que hacer?
—Recordar.
—¿Todo?
—Todo.
Cerré los ojos.
La última memoria apareció.
La noche del accidente.
Pero había algo que no había recordado.
Mi padre no estaba intentando salvar el experimento.
Estaba intentando salvarnos.
Había desconectado la máquina.
La energía se desvió.
Adrián me empujó.
Y murió.
Mi padre había intentado detenerlo.
Mi madre había intentado mantenerlo vivo.
Todos habían cometido errores.
Pero ninguno había querido que terminara así.
Abrí los ojos.
—Ya sé qué hacer.
Adrián me miró.
—¿Qué?
—No tenemos que destruir la segunda Luna.
Elena entendió.
—Tenemos que devolverle sus recuerdos.
—Exactamente.
La máquina comenzó a vibrar.
La segunda Luna apareció frente a nosotros.
Esta vez no estaba en una pantalla.
Parecía real.
—¿Me recordarás?
Me acerqué.
—Sí.
—¿Aunque desaparezca?
—Sí.
Ella sonrió.
—Entonces estoy lista.
✦ Frase final
“El último recuerdo no siempre es el más doloroso; a veces es el que finalmente nos muestra toda la verdad.”
✦ Elyvessa ✦