Gala se quedo inmóvil apenas salio del pasadizo oculto tras la chimenea.
Frente a ella, tres hombres la esperaban con las armas apuntándole directamente al pecho.
Un segundo después, Gael emergió detrás de ella. Basto un vistazo para comprender la situación. Sin pensarlo, dio un paso al frente y la tomo del brazo para colocarla a su espalda.
La joven rodó los ojos con evidente fastidio y se aparto de inmediato.
― ¿Acaso lo conozco?― pregunto con estudiada soberbia mientras observaba al hombre de arriba abajo ―Y ya que estamos... ¿Seria tan amable de dejar de apuntarme con esa cosa?
El desconocido arqueo una ceja.
― Petulante y engreída... Tal como lo dijo jefe.
Gala abrió la boca para responder pero sintió la mano de Gael sujetándole suavemente la cintura. No era un gesto brusco, sino una clara advertencia para que guardara silencio.
Ella apretó los labios con fuerza. obedecer no era precisamente una de sus virtudes.
―Profesora Gordon ― continuo el hombre con calma ―le agradecería que dejara la actitud para otro momento y nos acompañara a al exterior.
Hizo una breve pausa antes de añadir:
―Pero antes... entrégueme el libro.
Gala frunció apenas al ceño.
―¿Que libro?
El hombre soltó una risa seca.
―No me obligue a repetir las cosas.
―Es que realmente no se de que libro habla.
La paciencia del desconocido termino de evaporarse.
―¡El libro de las Crónicas de la Humanidad! ¡No vuelva a obligarme a repetirlo!
Gala dio un paso al frente con el dedo indice levantado.
―Óigame usted...
Gael dejo escapar un profundo suspiro.
―Oye, amigo...
El hombre volvió la cabeza hacia el.
―¿Que?
―Hazme un favor.
―¿Cual?
―Pegame un tiro ahora mismo. Así dejo de escucharla.
Durante un segundo reino un silencio absoluto.
Incluso el hombre armado pareció olvidar porque estaba allí.
― Llévate al pobre infeliz, mientras yo le saco la información a esta mujercita insufrible.
Gael obedeció sin oponer resistencia.
Avanzo lentamente hacia la salida del sótano con el cañón del arma clavado en la espalda.
Apenas cruzo la puerta que comunicaba con la cocina, respiro hondo.
No podía dejar sola a Gala.
Por insoportable que fuera, seguía siendo la persona que debía proteger.
Espero el momento justo.
Giro sobre sus talones y se lanzo contra el hombre, sujetándole la muñeca con ambas manos mientras intentaba desviar el arma.
Forcejearon apenas unos segundos.
Su oponente, piso una pequeña alfombra.
Resbalo.
Su nuca golpeo violentamente contra el borde de la mesa de la cocina.
Y cayo al suelo completamente inmóvil.
Gael permaneció unos instantes observándolo.
―... No era exactamente el plan... pero sirve.
Recogió el arma del suelo y regreso corriendo al sótano.
Al regresar al sotano, Gael se detuvo en seco.
El hombre que minutos antes apuntaba a Gala con un arma, yacía inconsciente en el suelo.
A pocos pasos de el, la profesora Gordon acomodaba con absoluta tranquilidad algunos mechones de cabello que habían escapado de su peinado.
Como si acabara de terminar una clase.
Gael parpadeo.
Después volvió a mirar al hombre.
Luego otra vez a Gala.
― ... ¿Qué paso aquí?
Ella termino de acomodarse la blusa antes de responder.
―Lo mismo de siempre.
― ¿Lo mismo de siempre?
―Hice tu trabajo.
Gael soltó una risa incrédula.
― ¿Perdón?
―Lo que oíste.
Señalo con un gesto al hombre inconsciente.
―Mientras tu jugabas al héroe en la cocina, yo resolví el problema.
―¿Resolviste el problema?
―¿Te comiste un loro este día? ¿Vas a repetir todo lo que digo?
―Que graciosa, tu te comiste un payaso entonces.
―Digas lo que digas, resolví el problema. ¿O no?
No respondió. No diría que si ni bajo tortura.
Miro al desconocido tendido en el suelo y volvió la vista hacia gala.
―Empiezo a pensar que eres un peligro para la sociedad.
―Solo para los incompetentes.
―¿Eso fue una indirecta?
―Que raro. Creí que habia sido muy directa.
Gael negó con la cabeza, resignado.
―Definitivamente eres insufrible.
―Y tu un guardaespaldas bastante deficiente.
―¡Oye!
Ella paso a su lado con total tranquilidad, como si la discusión hubiera terminado, pero el la sujeto suavemente del brazo.
―Espera... ¿Como lo derrotaste?
Gala se volvió despacio y sonrió con esa expresión de falsa inocencia que el ya empezaba a conocer muy bien.
―¿De verdad quieres saberlo?
―Claro que quiero saberlo.
―No fue difícil. Hable un rato con el.
―¿Solo hablaste?
―Si.
―Oh, ya entiendo.
―¿Que entiendes?
―Lo mataste del aburrimiento.Buena técnica.
Gala entrecerró los ojos, mientras el se reía sin poder evitarlo.
―Ja... Ja...
―De acuerdo... de acuerdo... dime como lo venciste. ¿Luego que paso?
Gala se encogió de hombros.
―Se distrajo.
―¿Y entonces?
―Le rompí la nariz.
Gael parpadeo.
―... Recuerdame nunca discutir contigo.
―Excelente instinto de supervivencia, no eres tan tonto después de todo.
Ella reanudo la marcha, pero apenas dio dos paso, Gael la llamo.
―¡Galatea!
La reacción fue inmediata.
Gala giro sobre sus talones con tanta rapidez que termino chocando de frente contra el. Ambos perdieron el equilibrio y cayeron al suelo.
Por puro reflejo, Gael la sujeto de la cintura para amortiguar el golpe.
Durante un instante quedaron inmóviles.
Ella apoyo las manos sobre sus hombros.
El mantenía una mano en su cintura y la otra detrás de su espalda.
Sus rostros quedaron a escasos centímetros.
Los ojos verde mar de Gala buscaron los de Gael con una mezcla de desconcierto y desafío.
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Editado: 02.07.2026