La chica y el lobo

La chica y el llanto

Togame era la mayor de dos hermanas y era común que las mayores se casaran primero, pero Togame no le interesaba casarse, si no que deseaba ayudar a su abuela a mantener a sus queridas hermanas que eran muy soñadoras y que al parecer el trabajo las lastimaba.

La madre de Togame había fallecido gracias al cansancio y su padre solo se mantenía cazando animales con sus amigos, con tal de conseguir alguna piel de gran valor o alimento rico en grasa, para venderlo en el mercado, Togame odiaba que su padre cazara y siempre rogaba que no tuviera éxito en su cacería.

Sus hermanas solo se la pasaban soñando en ser unas Geishas y tener los lujos que ellas merecían, no toleraban la pobreza en la que se encontraban y al contrario que su hermana mayor, ellas rogaban de que su padre tuviera éxito y encontrara algo que los hiciera ricos de la noche a la mañana.

La abuela se encargaba de costurar, recoger leña y lavar la ropa en el rio, aunque la mayoría lo hacia Togame para que su abuela no falleciera como su madre, ya que ella era lo único que le quedaba y no quería quedarse sola manteniendo a sus dos hermanas que pasando los años se volvían insoportables.

Ya se estaba siendo común de que despertara con los gritos de sus hermanas y un día como hoy, fue eso que la despertó de su extraño sueño.

.-¡Ya no soporto vivir en el mismo lugar que tú!.- gritaba Mei, la hermana más pequeña de la casa.- ¡Siempre agarras mis cosas sin mi permiso!-

.-¡¿Tus cosas?, son mis cosas nunca me las devolviste!.- le seguía Xiang la hermana menor.- ¡Yo tampoco soporto vivir contigo!.-

Dos golpes secos, fueron suficiente para que los gritos cesaran, ahora fueron sustituidas por pequeños llantos.

Togame miro hacia la ventana de su habitación, el sol estaba a punto de salir, ella esperaba que los rayos del sol tocaran la montaña, para empezar el día.

El canto del gallo sonó al mismo tiempo cuando los rayos del sol ya habían tocado la montaña, Togame acomodó las sábanas y camino hacia el comedor donde se encontraba sus hermanas y abuela.

.-¡Buenos días!.- dijo, mientras se arrodillaba y oraba por la comida.

Xiang sonrío y miro a su hermana Mei.- Nosotras nos levantamos primero.-

.-Solo se levantaron porque yo se los mande, aunque si hubiera sabido que se iban a levantar peleando, las hubiera dejado durmiendo.- replico la abuela.-

Togame termino su oración y alzo una ceja.- ¿Por qué las levantaste?, ¿Va ver algo?.-

La abuela sonrió.- Claro que no cariño, tus hermanas deben de aprender a trabajar, sus huesos son mas fuertes que los míos y los tuyos, tienen que acostumbrase para que en un futuro se casen y puedan ayudar a sus maridos.-

Mei dejo soltar una carcajada que dejaba ver que no estaba contenta en lo absoluto.

.-Abuela, yo no me casare, seré una Geisha y las Geishas son conocidas como una flor que no pueden ser tocadas.- dijo.- No necesito marido.-

Xiang frunció el ceño.- No puedo creerlo, hasta mi futuro me has copiado, no puede ser que todo me copees.-

.-Hermana para ser una Geisha tienes que tener 15 años para empezar y tú ya vas para los 17.-

.-Siempre hay una oportunidad, ahora mismo puedo ir al palacio y rogar para ser una Geisha.-

La abuela suspiro.- ¡Ya basta!, no tolerare más de sus peleas y ninguna de las dos será Geisha, no quiero que mis nietas entren al harem del emperador.-

Las dos guardaron silencio.

.-Bueno, ya que terminaron de desayunar, les diré lo que han de hacer, Togame iras a lavar la ropa en el rio, Mei costuraras la ropa desgastada y Xiang tu recogerás las hierbas.-

A pesar de que Xiang actuara como una chica de sociedad, aun así, había estudiado sobre las hierbas medicinales y sus funciones, conocía todo tipo de plantas, cuáles eran buenas para la salud y cuáles eran las malas.

Mei era buena costurando, a pesar de que solo arreglaba su ropa, ella hacia sus propias prendas para lucir más encantadora, a pesar de tener 14 años.

Togame era una chica muy fuerte a sus 19 años, a pesar de que no tenia el conocimiento a simple vista podía detectar lo bueno y lo malo, no le agradaba de que su abuela recogiera cosas pesadas, su madre había muerto por recoger una simple piedra.

.-Abuela, ¿Qué hará usted?.-pregunto.- ¿Ira a recoger la leña?.-

.- No te preocupes, no llevare mucha.- dijo la abuela con entusiasmo.

.-No abuela, la ayudare con la leña y después iré a lavar la ropa.-

La abuela negó.- Ya te he dicho lo que vas hacer.-

.-Puedo hacerlo, sabes que siempre te he ayudado.-

.-Y lo sé, es por eso que descansaras.-

Togame suspiro, la abuela era demasiado terca, siempre peleaban por algo tan sencillo y fácil de hacer, ella podía encargarse de todo, cocinar, lavar y recoger leña se le daba bien.

.-Si me sigues insistiendo le diré a tus hermanas.-

La abuela había dado en su debilidad y es que Togame a pesar de ser seria, tenia un secreto y es que le encantaba bailar a escondidas en el bosque, un secreto que la abuela sabia.

La abuela al ver que Togame no respondía, sonrió.- ¡Entonces todo arreglado!.-

Las hermanas se levantaron con pesadez, cada una se fue hacer el trabajo que les fue encomendado, Togame y Mei fueron a buscar las ropas sucias y desgastadas, Xiang tomo unos guantes y salió de la casa al igual que la abuela.



Melly

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En el texto hay: romance, romancejuvenil, violencia domestica

Editado: 21.07.2018

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