Periferia de Levis
—¡¡¡Uno, dos y a esconderse!!! —exclamó mientras abría los ojos con una voz angelical.
Con sus pequeños ojos, intentaba rastrear a los demás niños, pero el camino desolado no mostraba señales de ninguno.
—¡¡Los voy a encontrar!! Sé que están por aquí.
Un pequeño zumbido se adentró por los oídos de la niña e, instantáneamente, giró para observar de dónde provenía.
Mientras se acercaba lentamente hacia el sonido, se percató de que provenía de un granero.
—Nghhh.
—Yiss, deja de hacer ruidos raros. Sé que te escondiste por aquí.
Observó una escalera.
Mientras trepaba por ella hasta alcanzar el cobertizo, su expresión de espanto se intensificó lentamente al descubrir lo que había allí. Finalmente, un grito desgarrador se oyó por toda la ciudad exterior.
—Mi niña... ¿qué le ha pasado a mi niña?
—¡Espacio, por favor! ¡¡Necesito espacio para ingresar!! —gritó el guardia.
Unos seis guardias apartaron a las personas que se habían acumulado en el granero y dieron paso al aprendiz de caballero.
—Qué repugnantes son estos campesinos —exclamó con odio.
—Ja, ja, ja. Usted lo ha dicho, mayor.
Ambos subieron al cobertizo del granero para inspeccionar los cuerpos.
—Hoy tenemos dos cadáveres. La semana pasada también fueron dos. Necesitamos ir al bosque para hablar con ellos —frunció el ceño.
—Sabes que son de pocas palabras —afirmó.
—Van a tener que hablar. Lo único que los mantiene habitando ese lugar es el decreto imperial. Tendríamos que haberlos masacrado cuando tuvimos la oportunidad.
El aprendiz de caballero inspeccionó los cuerpos de ambos niños y tomó algunas notas.
—Ambos tienen dos agujeros en el pecho. Les arrancaron el corazón y los pulmones, y además desfiguraron sus caras.
—Lo mismo les sucedió a los otros. También es extraño que estén logrando cruzar el bosque.
—Tenemos que actuar rápido y lograr un acuerdo con ellos —murmuró el aprendiz de caballero.
Centro de Levis
El centro de la ciudad está habitado por los nobles. Su arquitectura está compuesta por una plaza central rodeada de grandes fortalezas. Entre ellas, la que más destaca es la de la familia Conwer.
Familia Conwer
—¡¡¡Preparen, apunten, suelten!!!
Los virotes penetraron en los puntos centrales de cada una de las dianas.
—¡Repitan!
A lo lejos, observaba el más pequeño de los Conwer.
—Yo también quiero entrenar, padre —dijo con ojos llenos de entusiasmo.
El patriarca sonrió.
—Cuando el bosque nuevamente dé frutos, empezará tu entrenamiento. Por ahora, tienes que alimentarte, mi pequeño guerrero —dijo mientras acariciaba la cabellera de su hijo.
—Siempre tan sabio, padre —exclamó el hijo mayor.
El más pequeño de los Conwer se abalanzó sobre su hermano mayor para abrazarlo.
—¿Cómo está el pequeño guerrero? —preguntó mientras sacaba un objeto de su bolsa de cinturón.
Era una piedra de dos colores que contenía dibujos extraños.
—Un objeto de ellos... Qué interesante, hijo mío —dijo mientras observaba el objeto.
—¿Te gusta, pequeño Telio? —preguntó nervioso por la respuesta que podría recibir.
—¡¡¡Me encanta!!! ¡Muchas gracias, Lous! —exclamó mientras abrazaba a su hermano mayor.
Mientras ambos hermanos se contaban las experiencias que habían vivido cuando no estaban juntos, la torre principal de los Conwer parecía estar siendo atacada por la única hija de la familia.
—¡¡Ninguno de estos libros tiene la información que busco!! —exclamó Raréa mientras apretaba los dientes.
—¡Mierda, mierda, mierda!
Sacó un lápiz y empezó a escribir.
—“Ellos”... ¿Por qué no tienen nombre? ¿De dónde vienen? ¿Qué es lo que quieren? ¿Cuánto tiempo más seguiremos así? Quiero conocer las tierras, el bosque... Crear nuevas medicinas...
Cayó exhausta entre los libros.
La puerta de la torre se abrió.
—Te estoy escuchando gritar desde el salón, hija mía. Si tienes dudas, pregúntame a mí —exclamó la matriarca.
Asgua Conwer, más conocida como la biblioteca parlante entre sus allegados, era la única persona en el centro de Levis que había creado libros modernos sobre “ellos”.
—Madre, parecemos un rebaño dentro de estas paredes. Tenemos miles de tierras por explorar —expresó apenada.
—Hija, es una situación difícil. Sabes qu...
A lo lejos, se escuchó una campana.
—Espera aquí, Raréa.
La puerta principal de los Conwer estaba siendo golpeada.
—¿Qué sucede, Vazco? —preguntó con firmeza.
—Esta vez mataron a un aprendiz de caballero —expresó mientras preparaba su espada.
Información extraArquitectura de la Familia Conwer
La arquitectura de la familia Conwer consiste en una fortaleza con un campo de entrenamiento avanzado en el centro.
Al frente del campo de entrenamiento se encuentran construidas dos torres de vigilancia, ubicadas en zonas opuestas. En la parte trasera del campo se encuentra una torre de estudio que, junto con las demás estructuras, está rodeada por una muralla de piedra que protege toda la periferia de la fortaleza.
En el centro de ambas torres de vigilancia se encuentra la entrada principal, que conduce a un salón amplio y decorado con madera y tintes.
Entre la torre de estudio y el campo de entrenamiento se encuentra la casa principal, que contiene las habitaciones, la cocina y los baños destinados a cada integrante de la familia.
La zona izquierda pertenece a los guardias, infantes y sirvientes.
En la zona derecha se encuentran los aprendices de caballero y los caballeros de la familia Conwer.
Familia Conwer — Jerarquía
Patriarca: Vazco Conwer
Matriarca: Asgua Conwer
Gran Maestro: Nombre pendiente
Hijos: