Me defino como una mujer de contrastes. Soy bondadosa pero de carácter firme; leal hasta la médula, pero incapaz de pedir perdón si no he fallado. En las calles algunas personas me dicen "salía", y lo llevo con orgullo: soy esa que saluda, que baila, que canta y que se adapta a cualquier ambiente con un toque sexy y una alegría que no se apaga. Soy directa, a veces demasiado, y prefiero la verdad cruda que la hipocresía elegante.
Capítulo II: El Refugio de mis Amores ( Heyssel, Alessandro y Zamarha)
Mis hijos son mis tres mundos, tan distintos como el día y la noche.
(Heyssel): Mi princesa de cristal, de rizos largos y corazón honesto. El tiempo nos separó por mentiras ajenas, pero hoy está conmigo en Sucre, recordándome que la verdad siempre sale a la luz.
Alessandro: Mi niño de doble "s", inteligente y rebelde. Un pequeño genio que no necesita cuadernos para brillar. Aunque pelea con su hermanita y se siente a veces desplazado, tiene un corazón de oro que comparte su comida y ve la belleza en mis uñas o en mi ropa. Su amor por "Shaw Shen", su lobo gris, es su refugio de inocencia.
Zamarha: Mi negrita, mi reloj de las seis de la mañana. Una dulzura de siete años que escribe bellísimo y llena la casa con su energía junto a su perrita Gry Kraliçe "Reina Gris"
Por ellos me amargo, por ellos me estreso, pero sin ellos, el silencio de mi casa sería una cárcel insoportable.
Capítulo III: Dulcito de Limón y las Lealtades.
He conocido el desprecio y el egoísmo, pero también la magia de la amistad verdadera. Tengo a mis pilares: Noris en Coro y mi "dulcito de limón" de carne y hueso, Marcial. Un amigo joven, de 26 años, que me ha enseñado que el respeto y el cariño puro existen sin necesidad de romance.
Capítulo IV: La Coraza y el Laberinto
En el amor, he construido una fortaleza. Tres relaciones, tres cicatrices. Con Antonio llevo diez años en un "estar sin estar". Un hombre tranquilo, pero esa misma calma me desespera cuando no veo el impulso para surgir juntos. He aguantado infidelidades que me han puesto una armadura. A veces siento que he vivido 200 años en el cuerpo de una mujer de 36; he visto tanto que me siento firme como un roble, aunque por dentro la ansiedad me haga gritar a solas.
Capítulo V: Fe, Humo y Papel
Mi vida no es perfecta. Fumo, bebo, bailo y cometo el error de publicar mis penas en redes sociales, dándole de comer a los chismosos. Pero tengo principios. Mi lealtad es para Jehová y para mi madre, la mujer que se preocupó por mí por encima de todo. Mi vicio real no es el cigarro, es el arte: es escribir mis novelas, es cantar en un karaoke, es sacar todo este peso que llevo dentro. No busco fama, busco libertad.
Capítulo VI: Reconocerse Humana
No soy santa ni beata, soy humana. Reconozco mis imperfecciones y no me tiembla la voz para decir "lo hice mal". Sé detectar la hipocresía a leguas y no me importa lo que la familia opine si no me ayudan a poner el pan en la mesa. Soy independiente, soy fuerte y, sobre todo, soy una mujer que, a pesar de las tormentas, siempre elige volver a sonreír.
Si deseas puedes dejarme un pedacito de tu historia, aquí con mucho gusto la entenderé y guardaré en mi corazón 😘
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Editado: 09.04.2026