El Calavera atraco por la mañana en el Puerto de Melodía, Kai bajo con apremio deseoso de disfrutar de la vida nocturna de Melodía y tal vez distraerse con una o dos cortesanas.
Kidd su fiel mano derecha caminaba a su lado comiendo caramelos de naranja que había comprado en un puesto en el muelle.
Los pocos marineros que se encontraba en Melodía los evitaban temían de la mortífera reputación de los cabecillas de las Calaveras Tempestuosas,Kai ingresó a su bar favorito la música era suave y sensual esta salía de una serie de corales musicales.
Algunas cortesanas se le acercaron deseosas de atención y de por supuesto dinero, era sabido que era un hombre acaudalado con una gran fortuna y conexiones importantes en el mundo.
Más de una desearía ser su mujer.
Pero ninguna de esas era ella.
Unas horas después, completamente ebrio y sin dirección comenzó a vagar por las calles con una botella de vino barato en la mano.
Se mecía suavemente de un lado al otro, dejándose llevar por el viento mientras tarareaba una canción el alcohol lo hacía sentir ligero como si no hubiera mal en el universo, como si este estuviera a su favor.
El viento lo llevó a un bar, era uno de esos lugares de mala muerte que los piratas como él solían frecuentar entonces escuchó una suave risa fue como si un eco del pasado llegará a sus oídos por el borde la ventana un vio un destello blanco que reconoció.
Entró al bar torpemente.
Era ella.
—. Malaika.
Noto la tensión en sus hombros, en un parpadeo desapareció. Katerina arqueo las cejas al ver a Kai allí sonrió por encima de su trago curiosa.
—. El Señor de las Tormentas que placer encontrarte por aquí—Kai maldijo entre dientes estar tan borracho tal vez así hubiera podido lograr alcanzarla, no tenía dudas de que era ella.
—¿Quién era la mujer que estaba aquí hace unos instantes? —, preguntó con brusquedad ignorando el saludo, Katerina esbozó una sonrisa.
—. No es quien buscas según se—, contestó con tranquilidad cruzando las piernas y pidiéndole al barista otra cerveza.
—¿Cómo sabes a quien busco?—, la capitana se enderezo dejando su tarro de lado y se apoyó sobre sus codos mirándolo con diversión.
—. Los mares hablan y los vientos susurran—, dijo con tranquilidad y se quitó el cabello del hombro con elegancia—. Ella será tu destrucción Malachi.
Kai torció los labios y luego esbozó una sonrisa maliciosa.
—. No si yo la destruyo primero.
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Editado: 11.06.2026