La Corona De Las Profundidades

CAPITULO 7: Solaris

Ciudad de Helia, Imperio de Solaris

Sede de la Guardia Solariana

El Sol se encontraba en su máximo punto, el calor era abrasador durante los primeros días de verano, era mediodía y la sede de la Guardia Solariana se encontraba en un estado de caos total.

Con la confirmación visual de Aquila de la desaparición de las Calaveras Tempestuosas en medio del Mar del Norte, a eso se sumaba la desaparición de Kallista Meridia.

Kyree Rex había confirmado que ella estaba desaparecida y reportaba haberla visto por última vez poco antes de que entrará al Baile de Ginevra.

Localizar a las Calaveras era ahora la misión de máxima prioridad dentro de la Guardia, más ahora que tenían a Kallista como rehén.

El secuestro se sumaba ahora a uno más de los delitos cometidos por la tripulación de las Calaveras Tempestuosas, tarde o temprano iban a capturar a la cabeza de toda la operación.

Malachi Stormreef.

Mekari había sido la oportunidad perfecta para capturar al infame Capitán, con la ayuda de su hermana menor la recién nombrada Princesa.

Más no contaban con que este secuestraría a Kallista y activaría el famoso Protocolo Fantasma, que los borraba del mapa por algunas horas.

Aquila desmontó el lomo de Ailleag deslizándose por su pata trasera en medio de la Plaza de las Estrellas de la Capital Solariana.

La Capital Solariana era famosa por su triada arquitectónica en el centro de la ciudad, compuesta por el Palacio del Sol, la Iglesia de Shemeshia y la Sede de la Guardia Solariana.

Al bajar lo esperaba su capitana Aleyah Carrington quien dirigía el Escuadrón Sombra, encargado del espionaje y reconocimiento dentro de la Guardia.

—. Teniente Stormbane.

—. Capitana Carrington—, tenía el cabello de color rojizo trenzado sobre su hombro y los ojos de un avellana suave y utilizaba su uniforme que consistía en una chaqueta de cuero café con las mangas recortadas y finas cadenas en lugar de mangas.

—. Te esperan en el Salón de Juntas para que de su informe de misión—Aquila asintio, sus ojos amarillos brillaban con jubilo y furia.

—¿Cómo van las búsquedas? ¿Han encontrado algo?

—. No, nuestros sistemas trazaron rutas posibles y creemos que van rumbo a la Isla de la Muerte, hemos coordinado fuerzas con el Gobierno Maevrense para la pronta captura de Malachi.

El Palacio de Solaris era famoso por tener amplios ventanales y tragaluces que hacían entrar luz natural a todo el Palacio, también era famoso por su arte dedicado al Dios del Sol, Shemesh.

Los guardias apostados a cada lado de las puertas de la Sala las abrieron para ellos, Aquila torció los labios ante los ridículos uniformes naranja chillón eran una insistencia estúpida por parte de la Emperatriz.

Al abrir las puertas los ojos de Aquila se posaron en una persona en concreto, el cabello castaño despeinado y rebelde como siempre, los ojos ambarinos qué siempre brillaban como fuego y esa piel canela qué tanto le gustaba.

Newton Brissac. El Príncipe de Solaris y su mayor debilidad, los ojos ambarinos se posaron en él un atisbo de vulnerabilidad cruzando por ellos antes de volverse en una fría indiferencia.

—. Teniente Stormbane—, dijo el Príncipe con indiferencia, inclinándose hacia adelante con elegancia—. Por favor denos su reporte.

Aquila trató de concentrarse de no pensar en ese cabello castaño entre los dedos y esos carnosos labios contra los suyos.

—. Seguí a Malachi Stormreef y Kidd Andrews desde que salieron de la Isla de Melodía, todo fue con normalidad me preparaba para capturar a ambos individuos al salir del baile cuando vi que cargaban con Kallista Meridia intente alcanzarlos y rescatar a la Soberana cuando llegaron al barco y activaron el Protocolo Fantasma. Los busqué varios kilómetros a la redonda pero no había nada de ellos y Ailleag no detectó su presencia por ninguna parte.

Newt arqueo las cejas mientras procesaba la información, Aquila se mantuvo impasible a sabiendas que sus padres también se encontraban en la sala y nadie podía saber de su relación con el Príncipe, pero era difícil no pensar en él como algo más que su jefe.

—. Retírese teniente—, dijo fríamente, Aquila hizo una reverencia final antes de salir de la sala.

Aquila salió a los jardines para fumar un cigarrillo, el jardín oculto detrás de los rosales había sido su punto de encuentro con el Príncipe desde los doce cuando habían comenzado su relación secreta.

Esperó cerca de media hora cuando por fin lo vio acercarse, tenía el cabello despeinado y ojeras pronunciadas debajo de los ojos. Aquila aplastó la colilla del cigarro antes de girarse hacía él.

—¿Te encuentras bien?—, pregunto al verlo. Newt recostó la cabeza contra su pecho y Aquila lo abrazó enredando los dedos en su cabello.

—. La captura de las Calaveras Tempestuosas está tomando demasiado tiempo y todas esas reuniones son fastidiosas.

—. Déjame consolarte—, susurro suavemente acariciando su rostro, Newt suspiro rozando sus labios con los suyos—. Cuánto quisiera hacer esto contigo en público.




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